Iglesias explora un acuerdo con Urkullu y Puigdemont para los Presupuestos

Críticas a Sánchez por el rol del líder de Podemos como vicepresidente «de facto»


madrid / la voz

Pablo Iglesias continúa con su particular ronda de contactos en busca de una mayoría parlamentaria que permita a Pedro Sánchez aprobar los Presupuestos del 2019, cuyas líneas generales fueron pactadas recientemente entre el Ejecutivo y Podemos. Después de su «satisfactoria» visita del pasado viernes a la cárcel catalana de Lledoners para encontrarse con el líder de ERC, Oriol Junqueras -un encuentro tras el que acabó exigiendo al Gobierno «un gesto» con los presos independentistas-, hoy visita Vitoria para reunirse con el lendakari, Íñigo Urkullu, a la caza de los votos de los cinco diputados del PNV.

Ni desde el Gobierno vasco ni desde Podemos confirman ni desmienten que el motivo de esta reunión sean los Presupuestos, aunque resulta toda una evidencia. En la rueda de negociación también se explorará un posible apoyo de los diputados autonómicos de Podemos al presupuesto del Gobierno autonómico. Iglesias acudirá a esta reunión en la sede del Ejecutivo vasco acompañado por el líder de su partido en Euskadi, Lander Martínez.

La predisposición del PNV a adherirse a este proyecto presupuestario acordado entre el Gobierno central y Podemos es absoluta. El portavoz de la formación jeltzale en Madrid, Aitor Esteban, admitió en una entrevista publicada por El Correo de Vizcaya que harán todo lo posible para que «se agote» la legislatura. «Y para lograr eso es importante tener Presupuestos», detalló. Las elecciones generales, cuanto más lejos mejor. Es entendible que el PNV no quiera que se vuelvan a repartir los asientos del Congreso, porque son precisamente ellos los que llevan las mejores cartas de toda la partida: cinco escaños los convierten en la llave del tablero político, capaces de pactar tanto con el PP como con el PSOE, siempre y cuando se lleven un buen pellizco.

Llamada telefónica a Waterloo

Además de con Urkullu y el PNV, Pablo Iglesias también explora un acuerdo presupuestario con Puigdemont y el PDECat. Ayer a última hora realizó una llamada telefónica a Waterloo, localidad belga en la que se encuentra fugado el expresidente de la Generalitat, al que considera un «interlocutor importante». Ambos departieron durante 45 minutos en los que tocaron varios asuntos de actualidad política.

Al igual que con Junqueras, Iglesias se comprometió a seguir «manteniendo el contacto» con Puigdemont, del que recibió una invitación para acudir a Bélgica que el líder de Podemos «agradece» y «considerará». Los votos de los diputados del PDECat son imprescindibles para que el Gobierno acabe sacando adelante sus cuentas para el 2019. Al menos con su abstención. Con la nueva aritmética en el Parlamento catalán tras la decisión de no designar sustitutos para los cuatro diputados suspendidos por el Supremo, el Govern también podría necesitar el respaldo de En Comú Podem para sacar adelante sus cuentas.

Desde la Moncloa continúan esforzándose en intentar desligarse de la intensa agenda de Pablo Iglesias, tratando así de acallar las voces que señalan al secretario general de Podemos como un vicepresidente de facto capaz de hacer un trabajo subterráneo, como estas negociaciones con Puigdemont o Junqueras que al Ejecutivo le supondrían un gran coste electoral.

La ministra de Industria, Reyes Maroto, se refirió ayer a esta situación tan cuestionada tanto desde la oposición como por parte de algunos de los barones socialistas admitiendo que al Gobierno le parecen «bien las reuniones que hagan los diferentes líderes políticos», pero puntualizando que la exploración de «esas alianzas» presupuestarias son competencia exclusiva del Ejecutivo socialista.

El Gobierno deja para el final las negociaciones con los secesionistas

En paralelo a estos polémicos encuentros que está llevando a cabo Pablo Iglesias con los líderes de otros partidos explorando posibles apoyos para los Presupuestos, el Gobierno también está manteniendo sus propias reuniones para sumar esos votos que le permitan sacar adelante sus cuentas. La encargada de dirigir las operaciones desde la Moncloa es la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que esta semana se volcará para garantizarse el sí del PNV, algo que no se antoja muy complicado siempre y cuando las cuentas recojan generosas partidas económicas a modo de inversiones para el País Vasco. Para el final quedará cerrar el apoyo de los independentistas catalanes, que siguen demandando «gestos» del Gobierno para que inste a la Fiscalía a retirar las acusaciones de rebelión contra los presos del procés.

Ayer volvió a insistir el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès (ERC): «Que Iceta no pida apoyo gratuito». A pesar de estas palabras, varios miembros del Ejecutivo son optimistas y confían en que finalmente los secesionistas acabarán aprobando sus cuentas. El otro día fue Borrell. Ayer la ministra portavoz, Isabel Celaá: «Van a salir adelante, estamos convencidos».

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