ERC admite que los secesionistas son menos y disiente del plan europeo de Torra

Maragall dice que necesitan superar el 50 % de votos para pedir apoyo internacional


barcelona / colpisa

La llamada a una mediación internacional lanzada el miércoles pasado por Quim Torra desde Ginebra como solución a la cuestión catalana no solo ha recibido un silencio sepulcral por parte de la comunidad internacional, sino que ayer fue, cuanto menos, cuestionada desde su propio Gobierno. El consejero catalán de Exteriores, Ernest Maragall (de Esquerra Republicana), admitió en la BBC que el independentismo no cuenta con una mayoría social y afirmó que sin un apoyo superior al 50 % de los votos en unas elecciones catalanas el independentismo no podrá buscar apoyo internacional. «Sabemos que hasta que no superemos el 50 %, como mínimo, de la sociedad catalana a favor de nuestro proyecto, no tendremos derecho a reclamar apoyo internacional», aseguró en la televisión pública británica. Una afirmación muy rotunda que suponía una buena enmienda a la iniciativa emprendida por Quim Torra, teniendo en cuenta que, solo un día antes, el presidente de la Generalitat había viajado a Ginebra a empezar a reclamar ese apoyo internacional y solicitar una mediación para lograr que el Gobierno central se avenga a permitir la celebración de un referendo de autodeterminación.

La iniciativa de Torra ya la exploró Carles Puigdemont en la pasada legislatura y no tuvo éxito. Pidió una mediación -lo sigue haciendo cada vez que ofrece una conferencia en el extranjero- e incluso justificó su marcha atrás, tras declarar la independencia el 10 de octubre, que solo duró 8 segundos, en una supuesta llamada de Donald Tusk para ofrecerle una mediación. Tal llamada se ha sabido más tarde que ni siquiera existió. La posición disonante de Torra y Maragall es un ejemplo más de las diferencias que hay entre Junts per Catalunya y Esquerra y de la división irreconciliable que existe en el independentismo, y que en las últimas semanas se ha recrudecido hasta el punto de perder la mayoría absoluta en la Cámara catalana por sus guerras internas.

El sector más puigdemontista, en el que está Quim Torra, considera que no es necesario superar el 50 % de los votos para declarar de nuevo la independencia, pues dan por válido el resultado del 1-O, en que votaron -sin ninguna garantía democrática- poco más de dos millones de catalanes y un 90 % lo hizo a favor de la secesión.

Esquerra, en cambio, desde una posición más realista, cree que el independentismo aún tiene que ampliar su base social e ir más allá del 50 %.

Muchas diferencias

El problema es ideológico. También en lo que tiene que ver con el referendo. Torra afirmó el miércoles, en su conferencia en Ginebra, que no hay alternativa a la consulta sobre la independencia. Si el Gobierno no negocia, tirará por la calle del medio con la vía unilateral. Aunque tenga al 53 % de la sociedad en contra. Al menos esa es la amenaza que lanza en público. Descartó la reforma constitucional y la del Estatuto que le propone Pedro Sánchez.

Maragall, en cambio, y esa es la posición de Esquerra, empieza a apuntar alguna salida intermedia, aunque de momento sigue sin renunciar a votar sobre la independencia. «Hemos puesto la independencia sobre la mesa, pero estamos abiertos a debatir cualquier otra oferta de alternativa real que plantee el Gobierno socialista», dijo Maragall en su entrevista en la BBC. Una de las opciones que propuso, como ya ha apuntado Roger Torrent en los últimos meses, es una consulta en la que, junto con la opción de la independencia, se pudiera optar por una autonomía ampliada. No dejarlo todo a un sí o no a la secesión. Además, añadió que su objetivo no es hacer caer al Gobierno de Sánchez.

Maragall dejará en breve el Gobierno catalán, ya que será el candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona. Su puesto podría ocuparlo Alfred Bosch, el aspirante inicial a alcaldable. Es importante que el movimiento independentista «exprese una estrategia común unida» afirmó ayer.

El alto tribunal catalán dice que Torrent acató el veto de no investir a PuigdemontLlevan al Congreso 500 muestras de la «trama nacionalista» en colegios

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha inadmitido la querella presentada por Vox contra el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, y tres miembros de la Mesa, al considerar que no incumplieron los mandatos del Tribunal Constitucional en el procedimiento para investir al presidente de la Generalitat, al tramitar la reforma de la Ley de Presidencia.

Vox se querelló contra Torrent y Josep Costa, Eusebi Campdepadrós (JxCat) y Alba Vergès (ERC) por entender que la citada ley buscaba permitir investir como presidente a Carles Puigdemont a distancia. El alto tribunal catalán concluye que la actuación de Torrent «no puede considerarse ilícita», ya que finalmente quien fue investido es Quim Torra.

Después del análisis encargado por el entonces ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, a la Alta Inspección del Estado sobre el adoctrinamiento en colegios de Cataluña, y cuyas conclusiones se han mantenido ocultas, miembros de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, de Sociedad Civil Catalana y de Impulso Ciudadano entregaron ayer en el Congreso un informe en el que detallan medio millar de muestras en un centenar de centros, de una «trama nacionalista amparada por la Generalitat». El mismo texto Instrumentalización nacionalista del sistema educativo en Cataluña: el caso del 1 de octubre será entregado hoy al Defensor del Pueblo.

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