Bélgica desoye la petición de Flandes y no convoca a la embajadora española

El Supremo avala la intervención de las cuentas de la Generalitat que hizo Montoro


madrid / colpisa

La crisis entre España y la región belga de Flandes va en aumento a cuenta del desafío secesionista en Cataluña. El vicepresidente del Gobierno federal belga y ministro de Exteriores, Didiers Reynders, desoyó ayer la petición del ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, de que convocase a la embajadora de España en Bélgica, Beatriz Larrotcha, para presentar una protesta formal, porque considera que la polémica abierta por las críticas de las autoridades flamencas a la democracia española es «un problema entre España y Flandes».

«Si las autoridades flamencas quieren hacer llegar algún tipo de mensaje a las autoridades españolas, se hará a través de la embajada de Bélgica en Madrid», explicó un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores belga.

Josep Borrell reconoció ayer sin tapujos el «conflicto diplomático» y, en un segundo alarde de sinceridad, rechazó «quitarles importancia a las cosas». El ministro de Asuntos Exteriores, convencido antinacionalista y azote del secesionismo, dio también por hecho que habrá una respuesta del Gobierno flamenco, controlado por los independentistas de Nueva Alianza Flamenca (N-VA), tras la decisión de España de retirar el estatus diplomático a su representante en Madrid y, además, denegárselo a cualquier otra persona que se proponga para ocupar el puesto. Borrell justificó lo que supone un acto de extrema dureza en el mundo de la diplomacia. El titular de Exteriores recordó que ya se trasladó por dos veces al embajador belga en Madrid el malestar por las declaraciones del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, quien ha repetido públicamente que España no cumple los requisitos democráticos para formar parte de la Unión Europea. «Y a la tercera ha ido la vencida», zanjó. El ministro de Exteriores admitió que Peumans puede opinar libremente a título personal, pero no en cartas que remite con el sello y el membrete de la Cámara de Flandes, algo que «ningún país que se respete puede tolerar».

En la parte contraria no ha sentado bien el severo castigo del Gobierno de Madrid. Peumans ya ha adelantado que no tiene intención alguna de suavizar sus críticas. «Todavía digo en mi país lo que creo que tengo que decir», se defendió. Peumans recibió el apoyo del presidente de Flandes y compañero del N-VA -partido que respalda la independencia en Cataluña y que es el más votado en Bélgica-, Geert Bourgeois. Este consideró «muy hostil» la actitud de España. «Es la primera vez que ocurre en la historia de la Unión Europea», afirmó.

La solicitud de convocar a la embajadora es una patata caliente para el Gobierno belga encabezado por Charles Michel, que desde que estalló la polémica con Peumans se ha mantenido de perfil. Michel afirmó ayer antes de entrar en la reunión del Consejo Europeo que no existe conflicto con España. El Ejecutivo belga tiene sus propios problemas independentistas con Flandes y la presencia de Puigdemont en Waterloo o los encontronazos con España podrían avivar las llamas internas.

Aval a la intervención

El Tribunal Supremo avala que el Gobierno pueda adoptar medidas de intervención económica en Cataluña «sin el paraguas del 155». Así lo afirma en la sentencia hecha pública ayer después de que el pasado día 2 desestimara por unanimidad los recursos de la Generalitat contra la intervención de sus cuentas, acordada por el Ejecutivo en septiembre del 2017, antes de la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Según el Supremo, la obligación de cumplir los acuerdos que se adopten en el desarrollo del Fondo de Liquidez Autonómica «ampara» mecanismos de control y prevé consecuencias en el caso de incumplimiento de sus obligaciones.

El Consejo del Poder Judicial echa de una reunión a un cargo de la Generalitat por llevar lazo amarillo

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) impidió ayer a la directora general de Justicia de la Generalitat, Montse Muñoz, participar por videoconferencia en una reunión con comunidades autónomas sobre los juzgados de cláusulas suelo por negarse a quitarse un lazo amarillo de la solapa.

En la reunión, celebrada en Madrid, el CGPJ vetó a Muñoz después de solicitarle telefónicamente que se quitara el lazo amarillo, con el fin de garantizar la «neutralidad» del encuentro «técnico». Una vez se había efectuado la conexión por videoconferencia, y siendo visible la imagen de la directora general y la subdirectora que la acompañaba, un responsable del gabinete de Carlos Lesmes telefoneó a la Consejería de Justicia y advirtió que Muñoz debía quitarse el lazo amarillo que llevaba en la solapa. Según fuentes de la consejería, fueron tres las llamadas recibidas desde el CGPJ y, ante la negativa de la directora general a quitarse el lazo, acabaron desconectando la videoconferencia.

La consejera de Justicia catalana, Ester Capella, ha remitido una carta al presidente del CGPJ y del Supremo, Carlos Lesmes, para manifestar su «perplejidad e incredulidad por la discriminación por motivos ideológicos» que, en su opinión, sufrió la representante de la Generalitat y exigir una «rectificación inmediata».

El impulsor de la Crida de Puigdemont afirma que la independencia tarda más sin muertos

Gabriel Rufián (ERC), José Zaragoza (PSC) y José Rosiñol (SCC) han coincidido en criticar las palabras del historiador Agustí Colomines, coimpulsor de la Crida Nacional per la República -la formación con la que Carles Puigdemont quería aglutinar al independentismo-, por afirmar el lunes que toda independencia tarda mucho más si no hay muertos, aunque ayer enfatizó que el proceso soberanista «no desea muertos».

Colomines dijo el lunes en una entrevista: «¿Hubo muchas ingenuidades? Sí, no hay ningún tipo de duda. Sobre todo, si intentas hacer este experimento tan catalán de intentar una independencia sin un solo muerto». Al preguntársele si debe haber muertos, respondió: «De momento, en todas las independencias del mundo ha habido muertos. En la nuestra hemos decidido que no queremos. Si decides que no quieres, pues tardas más. El proceso es mucho más largo».

Torra, en Suiza

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, pidió ayer una «mediación internacional para encontrar una solución política a la situación actual de Cataluña». Sus declaraciones las realizó Torra en Suiza, país al que viajó para pronunciar una conferencia con el objetivo de internacionalizar el conflicto catalán y visitar a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y a la exdiputada de la CUP en el Parlamento catalán Anna Gabriel, ambas huidas de España para no comparecer ante el Tribunal Supremo.

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