El Gobierno y ERC evidencian su acercamiento en el Congreso

En plena negociación por los Presupuestos, Rufián se olvidó por primera vez del desafío secesionista


Madrid | La Voz

Ni la ujier más veterana del Congreso recordaba una pregunta oral en Pleno del polémico diputado de ERC Gabriel Rufián que no estuviese relacionada con el desafío secesionista en Cataluña. Hay que remontarse hasta el año 2016, con la declaración de independencia todavía muy lejana, cuando el portavoz adjunto de Esquerra en la Cámara cuestionó al Ejecutivo de Rajoy sobre sus políticas para fomentar el uso del preservativo. Este miércoles Rufián volvió a hacer una excepción y se olvidó de Cataluña para cuestionar a Pedro Sánchez sobre las medidas de su gabinete de cara a una mayor integración del colectivo transgénero. Justo en plena negociación de los Presupuestos, cuando el PSOE y Podemos necesitan el apoyo de los independentistas para sacar adelante las cuentas que han acordado recientemente. Prueba de ello es que el secretario general de la formación morada visitará en breve la prisión barcelonesa de Lledoners para negociar con Oriol Junqueras el voto favorable de sus nueve diputados en Madrid. 

-«Le pido, y con nuestro apoyo podrá contar, que legisle», dijo Rufián tras escuchar la respuesta del presidente del Gobierno.

-«Yo le agradezco su apoyo», celebró Sánchez. 

Esta intervención de Rufián fue el único momento de baño y masaje del que disfrutó el Gobierno durante toda la mañana. El resto de la sesión de control, como viene siendo habitual, se convirtió en un ataque permanente. Desde el primer instante. El presidente del PP, Pablo Casado, acusó a Sánchez de utilizar a Iglesias o a Zapatero, que recientemente mantuvo un encuentro con Otegi, con la única intención de que todos los españoles «le paguemos el alquiler en Moncloa».

Casado viaja hoy a Bruselas en donde mantendrá un encuentro con todos los líderes del PP Europeo en el que tratará de hacerles ver que las cuentas que pretende aprobar el Gobierno son «un besamanos de Podemos» que acabarán por transformar el país en «un infierno fiscal». Casado busca que la Comisión Europea ponga trabas al borrador enviado el lunes por el Ejecutivo. «El socialismo fracasa cuando se acaba el dinero de los demás. A los españoles les interesa que acabe su Gobierno antes de que vuelvan a arruinar una vez más a España», concluyó su intervención, de nuevo bastante atropellada fruto de volver a mezclar demasiados asuntos en muy poco tiempo, tal y como evidenció el propio presidente del Gobierno en su réplica: «Acaba diciendo tantas cosas que no se le entiende».

Tras el jefe de la oposición llegó el turno de Albert Rivera, que acusó a Sánchez de haber enviado a Bruselas un documento sobre el que se proyectarán los Presupuestos que es «un fake, un fraude o papel mojado» y en el que «le meten un sablazo a los conductores y a los autónomos». Sánchez discrepó del dirigente de Ciudadanos y trató de puntualizar que los impuestos solo subirán a las rentas y a las patrimonios más elevados del país.

¿Cuántos apoyos tiene por ahora Sánchez para sacar adelante los Presupuestos?

S. Cabrero

PSOE y Podemos trabajan a destajo para tratar de contrarrestar el voto en contra de PP y Ciudadanos sobre sus cuentas. Algunos partidos ya han ofrecido al Gobierno su apoyo a las cuentas públicas, pero otros se muestran cautos. Esta es la situación que los socialistas se encontrarán en el Congreso

Pablo Casado se plantará en Bruselas en los próximos días con un único objetivo: tumbar las cuentas públicas que Pedro Sánchez y sus socios pretenden sacar adelante. El líder de los populares compartirá mesa con la canciller alemana, Angela Merkel, para trasladarle que los Presupuestos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son el pilar para una nueva recesión. Pregona el popular, que los números socialistas destruirán empleo y aumentarán la deuda y el déficit.

Si no consigue paralizar las cuentas dentro de casa, Pablo Casado lo intentará fuera. La intención es que cunda la alarma en la Unión Europea y que los socialistas se vean obligados a pisar el freno. Pero también intentarán que el mensaje cale dentro de España. Y en esas está Teodoro García Egea. La mano derecha de Casado ya ha comenzado a calificar lo que está sucediendo en España como «italianización», una palabra que siempre va unida a explicaciones que aluden a la gran preocupación que reina en los despachos que dirigen el Viejo Continente sobre el horizonte económico español.

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