El alegato final del juicio por los ERE coincide con el inicio de la campaña en Andalucía

Ciudadanos se compromete a que sus votos «no harán presidenta a Susana Díaz», la candidata con más opciones


sevilla / colpisa

El escándalo de los ERE fraudulentos pagados por la Junta de Andalucía volverá a colarse en la campaña electoral, cuyo inicio el día 16 de noviembre será justo después, o coincidiendo, con los alegatos finales de los 22 ex altos cargos juzgados por prevaricación, y en algunos casos además malversación. Entre ellos, varios exconsejeros y los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Su foto ante el juez se mezclará de nuevo con los actos de campaña. También por esas fechas se producirá la petición final de pena de la Fiscalía y el relato de culpabilidad o no que establece.

Y es que el presidente de la Sala, el juez Juan Antonio Calle, está dispuesto a que se cumplan los plazos previstos para la conclusión del juicio que se inició hace un año y cuya sentencia, en cualquier caso, no se conocerá hasta al menos seis meses después. Por eso, esta semana anunció sesiones extras del juicio, en mañana y tarde, para respetar el calendario, reprochando de paso las tácticas dilatorias de algunos abogados con preguntas repetidas en los interrogatorios a los peritos.

Gobernabilidad

El escenario poselectoral puede dar al traste con la estabilidad invocada por la presidenta Susana Díaz para adelantar las autonómicas. La precampaña se calienta con el «compromiso» de Ciudadanos de que sus votos no servirán para hacer de nuevo presidenta a la socialista, favorita en las encuestas. Una decisión que complica la gobernabilidad de la región por los vetos mutuos.

El anuncio de la formación liberal llegó coincidiendo con el pacto entre PSOE y Podemos para los Presupuestos del 2019. Días antes, el líder andaluz de Ciudadanos, Juan Marín, mantenía que su única línea roja era un acuerdo con Podemos, abriendo la puerta a las alianzas que, a derecha o a izquierda del tablero, serán necesarias para gobernar según los sondeos. Los pronósticos apuntan a la victoria del PSOE -bajando en votos y escaños respecto a los 47 que tiene- y al ascenso del partido naranja, con nueve escaños en la actualidad (aunque uno se pasó al grupo mixto). Un crecimiento a costa de los populares (33 diputados) que sería no obstante insuficiente para arrebatar el poder a los socialistas.

Los datos señalan pues que la gran batalla se libra en la derecha y por ser la segunda fuerza política, con un PP que inició la precampaña ante un prostíbulo para denunciar otro caso de corrupción, anterior a Díaz e investigado ya en los juzgados, y que plantea las elecciones como un referendo: alcanzar los 40 años de socialismo en la región o el cambio político, con un PP como única alternativa al ser el único que garantiza no pactar con el PSOE. Es en ese escenario en el que C’s se desmarca de sus exsocios. La formación de Albert Rivera busca así amarrar el voto de centro y derecha y desplazar a los populares en el liderazgo de la oposición, lo que cimentaría un ascenso en próximas citas electorales.

El PP andaluz ya retó a C’s a firmar ante notario que no pactarán con el PSOE. Y aunque les atizan por servir de muleta estos años, reconocen que necesitan a la formación naranja para conformar un ejecutivo de la alternancia y hacer presidente a Juan Manuel Moreno Bonilla. «Presidente le tienen que hacer los andaluces, no yo», le espetó Marín. Pese al choque, C’s tendría muy difícil justificar que, si se da la suma de escaños con el PP, no abra la puerta al cambio en Andalucía después de 37 años.

La marca Casado frente a la de Rivera

El primer examen al que se someterá la marca Casado será el de los comicios andaluces del 2 de diciembre. Resistir frente a Ciudadanos se considera vital en las filas populares y fuentes de la formación en la comunidad trasladan que, a día de hoy, los liberales «están lejos» en las encuestas.

La verdadera prueba de fuego, en todo caso, para el presidente del PP serán las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Y, en esa ocasión, casi más importante que el número total de votos será examinar, asegura un veterano del partido, «qué parte de la tarta se lleva Ciudadanos». Una primera pista a tener en cuenta en vísperas de las generales.

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