ERC reconoce el debilitamiento y la grave crisis que sufre el soberanismo

Torra insta a los republicanos a regresar a la desobediencia para recuperar la unidad


barcelona / colpisa

Junts per Catalunya y Esquerra escenificaron ayer, una vez más, que la división en el independentismo es muy profunda. Mientras Quim Torra evitó toda autocrítica y recetó más radicalidad el día después de que las fuerzas secesionistas consumaran la fractura con la pérdida de la mayoría absoluta en el Parlamento, ERC reconoció la «crisis» y el debilitamiento del soberanismo.

El presidente de la Generalitat, que tres meses después volvió a someterse al control de la Cámara catalana, que ha permanecido todo este tiempo bloqueada, apeló a la unidad. Una cohesión, que a su juicio, está en la «resistencia» del independentismo frente al Estado y también en la «desobediencia», una forma de reprochar a sus socios falta de coraje. «Recuperemos el espíritu del 1-O, la declaración de independencia del 27-O y, todos juntos, sigamos adelante. [...] Hasta el final y la victoria», dijo. Torra reiteró que el objetivo de hacer efectiva la república es «irrenunciable» y que se mantiene como punto central de la legislatura. Eso sí, no explicó cómo piensa llevarlo a cabo. Ya era una empresa casi imposible cuando JxCat y ERC tenían mayoría absoluta con la CUP. Pero insistir en la vía unilateral con solo 61 diputados (sobre 135) sonó como una especie de huida hacia adelante para intentar contentar a los sectores más radicales, que no entienden qué pasa entre JxCat y ERC y que asisten desorientados a sus continuas peleas.

El propio presidente de la Cámara, Roger Torrent, convertido ya en el traidor oficial del independentismo por vetar el voto de Carles Puigdemont, dejó ayer entrever que, aunque los dos sectores del independentismo hacen llamadas a la unidad, ninguno enterrará el hacha de guerra: «No podemos mirarnos de reojo y apuñalarnos entre nosotros».

Reitera el ultimátum

Torra sigue sin reconocer que la república no será posible. Su situación de debilidad es máxima. Sin embargo, reiteró el ultimátum a Pedro Sánchez. «Su crédito se ha acabado. Necesitamos una oferta ya sobre la mesa», avisó. «Tengo prisa por sacar a los presos políticos de las cárceles», remachó. El ahora o nunca de Torra exige al presidente del Gobierno proponer un referendo antes de noviembre. Si no lo hace, Esquerra y el PDECat retirarían su apoyo a Sánchez y tumbarían sus Presupuestos.

Torra, en cualquier caso, lanza un órdago, pero no tiene todas las cartas. ERC y una parte del PDECat se desmarcaron del ultimátum, el independentismo no tiene fuerza parlamentaria y la presión de la calle es cada vez mayor en su contra. Hasta el punto de que Torra también es víctima del ultimátum de la Asamblea Nacional Catalana: tiene que detallar cómo va a llegar a la independencia antes del 21 de diciembre o la ANC pedirá elecciones. Extremo al que aún no llegan los grupos de la oposición en Cataluña, que descartan una moción de censura, pues creen que el independentismo cerraría filas.

La Generalitat reconoce que sus relaciones se han enfriado con la Moncloa. La segunda reunión entre Sánchez y Torra está aparcada, en parte porque el Ejecutivo cree que el líder nacionalista no contribuye a la convivencia cuando alienta a los Comités de Defensa de la República. Aun así, el presidente catalán volvió a defender a los CDR, a los que en un vídeo grabado en septiembre, y que ha trascendido ahora, les pide calma porque la «revuelta» comenzará tras la sentencia del 1-O. «Hay miembros en mi familia, tengo una interlocución directa», dijo.

Ciudadanos propuso ayer que el Parlamento «rechace y condene» que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, «aliente» a los Comités de Defensa de la República (CDR), y pidió la reprobación de la expresidenta del Parlamento, Núria de Gispert, por sus comentarios «vejatorios y excluyentes». Estas son algunas propuestas de resolución presentadas por Ciudadanos en el pleno monográfico que continúa hoy en el Parlamento sobre la «priorización de la agenda social y la recuperación de la convivencia» en Cataluña, impulsado por la formación naranja.

Además, plantean que se rechace y condene también las «ideas supremacistas, racistas y xenófobas» expresadas por el presidente catalán en diferentes publicaciones. Ciudadanos, asimismo, pide que el Parlamento constate que «actualmente» existe una fractura social entre catalanes y rechace la violencia.

Ciudadanos ha presentado también una resolución sobre el «respeto y la dignidad» de las instituciones, en la que pide que el Parlament inste al Gobierno a respetar las resoluciones judiciales y las leyes democráticas como la Constitución y el Estatut.

Tensionar la calle

Por su parte, el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, acusó a Ciudadanos de «tensionar la calle» por «cuatro votos» y para «recuperar protagonismo» político a nivel nacional, y ha instado a la formación naranja a reflexionar sobre el «precio» de su estrategia.

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