Junts mantiene el voto delegado y pone a Torrent al borde de la desobediencia

El PSC pedirá medidas cautelares al Constitucional si se desacata al juez Llarena


Barcelona / Colpisa

Las espadas siguen en todo lo alto en la Cámara catalana. Tras la fractura del jueves pasado entre Junts per Catalunya y ERC, que se sofocó in extremis con un pacto cerrado en falso, Roger Torrent suspendió la celebración del pleno parlamentario hasta este martes. La sesión debe reemprenderse por la tarde, con la votación de las propuestas de resolución del debate de política general. Pero a falta de lo que decida la Mesa de la Cámara en su reunión programada para el mediodía, se sigue sin saber si Roger Torrent permitirá a Carles Puigdemont delegar su voto, lo que incumpliría el auto de Llarena y expondría al presidente del Parlamento catalán a una querella. Por el contrario, si Torrent deja al expresidente de la Generalitat sin voto, el enfrentamiento entre los secesionistas es seguro.

La reunión de la Mesa celebrada ayer dio algunas pistas y tomó dos decisiones. Por un lado, rechazó las peticiones de reconsideración presentadas por Ciudadanos, PSC y PP. Por tanto, de momento sigue adelante la fórmula que pactaron ERC y Junts el jueves pasado y que implica que los cuatro diputados neoconvergentes suspendidos por Llarena puedan delegar su voto, lo que de facto es ignorar el auto de Llarena. Pero Roger Torrent atendió ayer una petición del Grupo Socialista y volvió a pedir un informe jurídico a los letrados de la Cámara sobre si la vía adoptada por JxCat contravenía el auto de suspensión. El presidente de la Cámara, que corre el riesgo de ser arrastrado por Junts hacia la desobediencia a la Justicia, quiso ganar tiempo con la confianza de que negociaciones de última hora entre los dos grupos independentistas permitan reconducir la situación. Los juristas de la Cámara creen que el formato utilizado por Puigdemont y los tres parlamentarios de JxCat que están en prisión no es válido, dado que no se habla explícitamente de «designar» a un sustituto para que ejerza su voto, que es la fórmula que ya han empleado los dos diputados de ERC que se encuentran en la misma situación, Oriol Junqueras y Raül Romeva. En cambio, los de la cuerda de Puigdemont pretenden evitar la designación de un sustituto y mantener la delegación del voto que ya habían hecho antes de que el juez Llarena los procesara y suspendiera en sus funciones.

Tras el rechazo a las reconsideraciones, el PSC anunció un recurso de amparo al Constitucional en el que le pedirá que adopte medidas cautelares. El Gobierno advirtió la semana pasada de que actuará si el Parlamento vulnera la ley.

El Supremo acusa a Junqueras y Romeva de querer dilatar el proceso judicial

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo dictó una providencia en la que subraya la «estrategia dilatoria» que sigue la defensa del exvicepresidente de la Generalitat de Cataluña Oriol Junqueras y del exconsejero Raül Romeva en la causa por el procés independentista, que consideran «contraria al derecho de los encausados a un proceso sin dilaciones indebidas». La providencia rechaza tramitar un recurso de súplica planteado por dicha defensa para lograr que se le ampliara nuevamente el trámite a las partes tras la conclusión de la instrucción acordada antes del verano por el juez Pablo Llarena.

La Sala de lo Penal contesta que la petición carece de objeto y resalta que «la contumaz insistencia en un reinicio del plazo para instrucción solo puede interpretarse como una actuación contraria a las más elementales exigencias de buena fe», un deber procesal que las partes tienen impuesto.

Borrell veta a Quim Torra en un foro internacional por vilipendiar al Estado

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, de nuevo fue ayer muy crítico con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, al que acusó de pretender «chantajear» al presidente del Gobierno con sus ultimátums sobre el referendo y también de tratar de vilipendiar al Estado cada vez que tiene ocasión. Borrell cargaba las tintas contra Torra para explicar que estos que estos fueron dos de los motivos que llevaron al ministerio que dirige a no invitar a la Generalitat a participar en el III Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo que se celebró ayer en Barcelona. También acuso al presidente de la Generalitat de querer ser el cabecilla de los agitadores callejeros en Cataluña. «Si hace todo esto, no puede esperar que se le invite a un acto protocolario cuya presencia no es imprescindible», matizó.

Sin interés hasta el sábado

Borrell argumentó que en este tercer foro ni el Ministerio de Asuntos Exteriores ni los organizadores: la vicepresidenta de la Comisión Europea, Federica Mogherini, y el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, consideraron «oportuno» invitar a la Generalitat. Además, aseguró que fue el propio Gobierno catalán quien no se interesó hasta hace pocos días por participar en el encuentro: «La propia Generalitat se despertó el sábado, hasta entonces parecía no haberse enterado de que esta reunión existía». Borrell defendió que el Ministerio de Asuntos Exteriores no podía darle a Torra un escenario apropiado para que siguiese vilipendiando el buen nombre de España. «Tiene que saber que no puede declarar que el Estado español es su enemigo, que no puede chantajear al presidente del Gobierno diciéndole que si no le aprueba un referendo de autodeterminación no le aprobará cualquier cosa», reiteró.

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