PP y C's piden explicaciones a Sánchez en el Congreso y le exigen el 155 o elecciones

«Nos importan las acciones más que los discursos», se defienden desde la Moncloa


Madrid / La Voz

Cierre de filas en la oposición para aumentar la presión contra Pedro Sánchez tras la intensa jornada de protestas vivida este lunes en las calles de Cataluña. Como si lo hubiesen pactado de antemano, Pablo Casado y Albert Rivera coincidieron al elevar considerablemente el tono reclamando al presidente del Gobierno tres medidas: el inicio de los trámites para volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución, su comparecencia en el Congreso para explicar las políticas de su Gobierno en Cataluña y elecciones. Todo ello a la mayor brevedad posible, al entender ambos que la situación es «insostenible». El presidente del PP se refirió al 1-O como «un día fatídico para la libertad», mientras que su homólogo en Ciudadanos habló de Cataluña como «un territorio sin ley». Por su parte, en el Ejecutivo tratan de templar gaitas defendiendo que su estrategia de diálogo es el único camino posible para normalizar la situación.

No hay tiempo que perder. Cataluña está fuera de control. Esa es la principal lectura de los dos líderes de centroderecha tras el primer aniversario del referendo ilegal promovido desde la Generalitat. Por ello reclaman a Sánchez que ponga sobre la mesa un nuevo 155. Pablo Casado denunció que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, traspasó este lunes  «otra línea roja» con sus declaraciones, en las que alentó a los CDR (Comités de Defensa de la República) a «seguir apretando en las calles», ocasión que aprovechó para volver a ofrecer al jefe del Ejecutivo la mayoría de la que disfruta su partido en el Senado para una nueva aplicación del 155. Esta vez con «con la duración que sea necesaria y la amplitud que se requiera, con delegados y consejeros nombrados directamente» desde Madrid. Llamó a sacudirse todos los complejos, recordando la intervención sine die que aplicó en su momento el Gobierno británico del laborista Tony Blair en el Úlster. Rivera también cree que ya ha llegado «el momento de actuar» y que cualquier titubeo será conceder ventaja a los secesionistas en su objetivo de romper España.

La Moncloa descarta el 155

Por ahora, Moncloa descarta desempolvar el 155. «A nosotros nos importan las acciones más allá de los discursos», expuso el ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Y según se desprende de unas recientes palabras de Sánchez, parece que el 155 no entra en sus planes ni ahora ni nunca, y que en el momento en el que se interrumpa la cooperación del PDECat y de ERC con su Gobierno llamará a las urnas.

La disolución de las Cámaras y unas elecciones es precisamente otro de los asuntos que reclaman desde la oposición con más ahínco. «El Gobierno no da más de sí, está agotado», dijo Casado. «Hace aguas», criticó Rivera. Los líderes del PP y C's confían entre muy poco y nada en que Sánchez adelante las generales, por lo que este lunes registraron de forma conjunta la petición de que acuda al Congreso para que explique cómo piensa «detener el caos, la violencia y la ocupación del espacio público tolerada y promocionada» desde la Generalitat y para que aclare «si está del lado de los separatistas o de los constitucionalistas» Ambos lo acusan de ser «rehén» de los secesionistas tras haber obtenido su apoyo en la moción de censura.

El Gobierno insistió en su línea de enfriar los ánimos y distinguió entre los discursos radicales de Torra para contentar a los suyos y los actos de la Generalitat, que, según el Ejecutivo, de momento no ha vuelto a la senda de la ilegalidad. Es más, la ministra Portavoz, Isabel Celaá, volvió la vista a lo sucedido hace un año y calificó de error las cargas policiales ordenadas por el Gobierno de Rajoy, aunque también habló de difusión de imágenes falsas de lo sucedido entonces.

Casado sugiere la ilegalización de los partidos que «alienten la violencia»

f. b.

Junto a sus demandas de elecciones, un nuevo 155 y la comparecencia de Sánchez, Pablo Casado aprovechó su intervención de este lunes en el Foro Abc para exponer una batería de medidas e iniciativas parlamentarias que el PP viene planteando o planteará a corto plazo en las Cortes. Destacó una propuesta de reforma de la ley de financiación de partidos, con el objetivo de que ninguna formación «pueda ser financiada por el presupuesto público cuando está apelando al enfrentamiento».

Aunque se guardó bien de no mencionar las siglas de los partidos separatistas, incluso con el micrófono ya cerrado, en otra parte de su discurso lamentó el tono de las declaraciones de Torra o los boicots impulsados por la CUP.

Incluso dejó en el aire una hipotética ilegalización de estas formaciones conforme a otra la ley, la de partidos. «Cualquier partido que aliente o justifique la violencia ya podrían ser ilegalizado», recordó, aunque de nuevo matizó que no le correspondía a él determinar si lo realizado hasta la fecha por los secesionistas podría ser suficiente para comenzar a aplicarla.

Peor que hace un año

Casado, que evaluó la situación de Cataluña como «francamente peor» que la de hace un año, «porque no hay un Gobierno que ponga coto a la deriva independentista», también defendió una reforma del Código Penal que vuelva a castigar la convocatoria de referendos ilegales, excluir de los indultos a los penados por rebelión y sedición y una reforma de la ley de símbolos para que la Administración vele por que los espacios públicos estén sin lazos amarillos.

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