El PNV exige a Sánchez que cumpla lo pactado porque su paciencia se agota

Teme que un adelanto electoral deje al País Vasco sin las inversiones prometidas


MAdrid / La Voz

Las cosas se le siguen complicando al presidente del Gobierno, Pero Sánchez. A la crisis provocada por la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, la difusión de las grabación de una conversación de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, con el comisario de policía jubilado José Manuel Villarejo y las dudas sobre el comportamiento fiscal del ministro de Ciencia y Universidades, Pedro Duque, se sumó ayer la presión del PNV, uno de los socios imprescindibles para formar una mayoría en el Congreso, que exigió al jefe del Ejecutivo el cumplimiento de los compromisos adquiridos a cambio de su voto a favor en la moción de censura, bajo amenaza de dejarlo caer. Unos compromisos cuya existencia, por otra parte siempre ha negado el líder socialista.

El líder del PNV, Andoni Ortuzar, avisó directamente a Sánchez de que «la paciencia se agota». Durante la celebración del Alderdi Eguna, día del partido nacionalista, el PNV incluyó entre las exigencias que deben cumplirse cuanto antes las transferencias que aún restan para completar el Estatuto de Guernica, así como la materialización de los compromisos que se incluyen en los Presupuestos para el 2019, que fueron en realidad pactados con el Gobierno de Rajoy, no con el de Sánchez. El presidente de los nacionalistas vascos presumió de que su partido ha demostrado que sabe «arrimar el hombro», en referencia a su voto a favor de la moción de censura contra Rajoy, al que una semana antes había dado su apoyo para sacar adelante los Presupuestos. A cambio de ese posicionamiento, según su argumentación, lo que toca ahora es «pasar de las de las buenas palabras y los anuncios a los hechos». Por si había dudas, añadió que el PNV ha sido «honesto y leal» con el PSOE. Pero, precisó, «que nadie se equivoque, zintzo [bueno en euskera] no quiere decir tonto». 

«Ofensiva de la derechona»

Los nacionalistas vascos advirtieron a Sánchez en un doble sentido. Por una parte, le reclamaron que «no se despiste» por «la ofensiva de la derechona», en referencia al PP y a Ciudadanos, pero también recomendaron a los socialistas «que tampoco se les nuble la vista por unas encuestas en las que les dan no sé cuántos puntos por encima del segundo y les entre la tentación de elecciones».

Entre los compromisos no escritos entre Sánchez y el PNV para sacar adelante la moción de censura se encontraba, según fuentes nacionalistas, el de que las elecciones generales no se hicieran coincidir con las municipales y autonómicas del 2019, dado que en esa fecha se celebran también las elecciones a las juntas generales del País Vasco, claves en la estrategia del PNV. El temor del nacionalismo vasco es que un deterioro del Gobierno de Sánchez por lo que Ortuzar calificó de «navajeo» político en Madrid, le lleve a hacer coincidir el 26 de mayo del 2019 todos los procesos electorales, que incluyen la celebración ese mismo día de los comicios europeos.

«Gobernar es algo más que hacer declaraciones. Es hacer cosas, es cumplir compromisos, es asumir con valentía los problemas. Y eso pedimos para Euskadi, que cumplan ya. El tiempo pasa y la paciencia se agota», insistió Ortuzar ante la militancia peneuvista. Además de que se transfieran las competencias pendientes del actual estatuto de autonomía, entre ellas la de prisiones, el PNV recuerda que tiene ya cerrado un acuerdo con EH Bildu para desarrollar un nuevo estatuto mucho más ambicioso en lo que afecta al autogobierno y advirtió de que señalarán «con el dedo a quien solo quiera entorpecer o vetar el avance hacia ese nuevo autogobierno».

El presidente regresa hoy para poner orden en el Gobierno

G. B.
Pedro Sanchez y su esposa, Begoña Gómez, junto al sendor Kevin de León, en Los Ángeles
Pedro Sanchez y su esposa, Begoña Gómez, junto al sendor Kevin de León, en Los Ángeles

Los casos de descoordinación ensombrecen el periplo de Pedro Sánchez por Norteamérica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, retoma su agenda política en España tras regresar de una larga gira de una semana por Canadá y Estados Unidos. El líder socialista aterriza hoy en Madrid con la intención de enderezar las numerosas crisis internas que se han abierto durante su ausencia, que han ensombrecido en buena parte los resultados de un periplo con el que el presidente pretendía reforzar su imagen internacional y dar muestras de la fortaleza de su Ejecutiva, más allá de que cuente solo con 84 diputados. Las contradicciones en las que han entrado algunos miembros del Gobierno, así como los evidentes fallos de comunicación en torno a los casos que afectan a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, o al responsable de Ciencia y Universidades, Pedro Duque, han dejado claro que el Ejecutivo depende en exceso del liderazgo del propio Sánchez. Su ausencia ha evidenciado una falta de rodaje y de coordinación en los mensajes.

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