Joán Coscubiela: «En Cataluña, al Gobierno le preocupan más sus problemas que la ciudadanía»

El exparlamentario catalán cree que la salida de la crisis pasa por la excarcelación de los lideres en prisión


vigo / la voz

Bajo y fibroso, Joan Coscubiela (Barcelona 1954) tiene pinta de corredor de fondo y lo es, compite en maratones y este verano subió al Himalaya. Ayer mismo se levantó en Ferrol al amanecer e hizo 17 kilómetros de una tacada. «Me proporciona endorfinas para luego ir a los debates», relata medio en broma, medio en serio. Luego viajó a Vigo donde hoy tiene previsto visitar las islas Cíes. Este abogado laboralista y sindicalista de 64 años, que fue portavoz de Catalunya Sí que es Pot, ofreció el 7 de septiembre del año pasado un discurso memorable que caló en las conciencias de muchos ciudadanos. A raíz de esa intervención, una editorial le insistió una y otra vez para que reflejase sus ideas en un libro. De ahí, y del empujón de su amigo vigués y catedrático en Barcelona, Antón Costas, salió publicada la obra Empantanados, que fue presentada ayer en la Casa del Libro de Vigo.

-Hizo un discurso memorable en el Parlamento catalán y luego se fue. ¿Cómo estamos un año después y cómo salimos del pantano?

-El discurso fue improvisado ante lo que ocurría, lo que llamo el sóviet del carlismo. Seguimos empantanados. No se exactamente cuál es la solución, pero la salida depende de que salgan de la prisión injusta los dirigentes encarcelados.

-¿En este proceso ha dado la sensación de que Ada Colau era a veces un poco ambigua? No se sabía muy bien donde estaba.

-Todo el mundo que no acepta la lógica de los dos bloques es un poco descalificado como equidistante. Eso nos ha pasado a muchos. La clave de la salida, que no es la solución, pasa por articular puentes. Alineándote en los bloques es imposible.

-Pero la mayoría de la gente quiere estar en uno de los dos bloques. Son una minoría ustedes, los que procuran el seny de antaño

-No lo tengo tan claro. A veces se ignora. Lo de los bloques es así, porque también los hay en los medios de comunicación, lo que yo llamo en el libro la división mediática Brunete, la caverna española, y la división Ítaca, que es su homónima en Cataluña, pero hay una cosa que a veces se ignora y es que tanto en las encuestas del centro de estudios de opinión de Cataluña de la Generalitat como en las del CIS aparece que hay un porcentaje central de la ciudadanía de Cataluña, alrededor de un 70 %, que tiene la identidad compartida. Unos se sienten más catalanes que españoles, otros tan españoles como catalanes y otros más españoles que catalanes, pero comparten la doble identidad. Y eso se mantiene estable. El problema es que en un entorno de tanta polarización lo que sucede es que, cada vez que se produce un conflicto en términos identitarios, el debate se produce hacia los extremos. Y eso, si va acompañado de una posición de los medios, da la impresión de una sociedad muy radicalizada, que lo está, pero no es la inmensa mayoría de la gente.

-Hay sensación en Galicia de que solo se habla de Cataluña como antes solo se hablaba del País Vasco. Y parece que nos olvidan, que hay que tensionar el territorio para que hablen de los problemas de aquí.

-Lo que se sufrió en el País Vasco fue tremendo. Es la historia de toda España, y lo que se produce en Cataluña no es un conflicto catalán, es un conflicto español y sin duda está condicionando la vida del país. Hasta cierto punto es lógico que se hable mucho. Otras cosa, en la que yo discrepo profundamente, es que eso suponga absorber el esfuerzo político. En Cataluña hay una situación de inestabilidad de un Gobierno que, en vez de estar preocupado de los problemas de la ciudadanía, esté pendiente de sus problemas. Y eso, sin duda, es un drama para la ciudadanía de Cataluña, que está pasando por sus peores momentos, no solo por responsabilidades del Estado sino por errores propios.

-Usted defiende que los presos salgan de la cárcel, ¿Pero eso no sería una intromisión del Ejecutivo en el poder judicial?

-Yo es que no defiendo que hagan eso. Yo lo que he defendido desde el principio, como abogado que soy, es que la imputación de rebelión no se aguanta y eso lo han dicho catedráticos de Derecho Penal de toda España y, sobre todo, lo que se aguanta menos es la aplicación de la prisión preventiva. Que no se olvide que es prisión para alguien que jurídicamente es inocente mientras no tenga condena. Hay una situación de injusticia de estas personas que, además, tiene consecuencias políticas muy graves. Mientras estén en la cárcel va a ser imposible hallar una salida a este conflicto. Ya no una solución, que está muy lejos. No va a ser posible ni tan siquiera ponerse a hablar..

-No hay fecha para el juicio.

-No, que yo sepa no, y es un juicio que se supone que va a durar algunos meses.

-Da la impresión de que todo este tema se agudizó cuando salió el escándalo de la familia Pujol, que se ha utilizado como cortina de humo quizá por parte de algunos.

-Puede haber influido, pero yo creo que ese no es el factor determinante del fenómeno de un independentismo que se sostiene con la movilización social más importante que existe en Europea en estos momentos. Tiene una mayor complejidad. Lo explico en el libro. Tiene que ver con factores históricos y locales, con las dificultades del encaje de Cataluña en España.

«Pedro Sánchez debe aguantar, no podemos dejar que las cloacas nos gobiernen»

Joan Coscubiela elude hablar de temas de Galicia porque «no los conozco», pero no rehúye otras cuestiones.

-Usted defiende el federalismo. ¿Pero qué federalismo, el suizo, el de Estados Unidos, el alemán..?

-Hay que partir de un modelo descentralizado, con base en las autonomías y con cooperación. Tengo que reconocer que ahora es complicada una reforma constitucional para abordar esto.

-¿Qué le parece Valls como candidato a Barcelona?.

-Tiene todo el derecho a presentarse, pero la verdad es que es alguien que tiene un desconocimiento profundo de la ciudad, por mucho que haya nacido en ella, y al mismo tiempo que tiene su trayectoria. No me preocupa tanto si es un perdedor o no. Pero estar con una representación política y no comparecer durante meses y meses a cumplir su obligación... La verdad es que tiene poca legitimidad. Cuando una fuerza política, Ciudadanos, necesita hacer una operación de desembarco como la de Valls quiere decir que tiene poca confianza en sí misma. Y también significa que el reto de Barcelona en Comú y Ada Colau es muy importante. Yo creo que Valls no tiene mucho futuro, entre otras cosas porque la gente necesita concejales y alcaldes que conozcan la ciudad y que sepan cuáles son sus necesidades, y eso no se aprende en un telediario.

-¿Cree que puede aguanta Pedro Sánchez con la que está cayendo?

-Puede y debe aguantar. Lo contrario sería aceptar que la gobernación de este país está en manos de un presunto medio. Si dejamos que las cloacas gobiernen no va a haber ciudadanos que se dediquen a la política, solo los rufianes lo harán.

-¿Qué cree que piensa el ciudadano medio al ver a Puigdemont cuando sale en la tele y, a pesar de los problemas de Cataluña y de España, parece decir: «Ahí os apañáis»?

-El ciudadano medio no existe, cada uno tiene su opinión. A los partidarios de Puigdemont les debe de parecer bien y a los que no lo son les debe de parece mal.

-China está convirtiéndose en un imperio mundial a la chita callando.

-Fue un imperio, tuvo 200 años de decadencia y está recuperando poder ante el suicidio de Estados Unidos con Trump y la incapacidad que muestra la UE. Pero sería terrible que se impusiese el capitalismo de Estado sin democracia.

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