Pedro Sánchez niega personalmente las acusaciones sobre su tesis en la entrevista con Ana Pastor

Tras negarse a comparecer en el Congreso sobre la polémica, el presidente del Gobierno admite en La Sexta vínculos con el tribunal de su trabajo, pero afirma que no tuvo trato de favor. Estas son las claves de la entrevista


En estricto directo. Sin cortes. Sin temas censurados. Pedro Sánchez y Ana Pastor se encontraron después de cinco años de invitaciones por parte del programa y de evasivas por parte del mandatario para tratar los temas más candentes de los 100 días de Gobierno socialista con la semana más complicada del presidente como contexto. La sala Tàpies del palacio de la Moncloa ejerció como plató, pero Sánchez no contaba con las facilidades de jugar en casa. Al otro lado, una Ana Pastor incisiva, fue desgranando uno por uno algunos de los temas más conflictivos del actual ejecutivo y de su presidente.

1. La polémica tesis

De estricta actualidad, la tesis de Sánchez abrió el fuego. El presidente intentó centrar el tiro en los periódicos que le acusaban de plagiar su tesis: «Creo profundamente en la pluralidad informativa, pero no se puede permitir la difamación. He pedido a los medios que públicamente rectifiquen». A pesar de la negativa de algunos medios a dar un paso atrás, Sánchez ha asegurado que no se querellará criminalmente.

Ante los envites de estos últimos días y las preguntas sobre plagio de Ana Pastor, el mandatario se mantuvo firme durante la entrevista. Ni copió, ni tuvo trato de favor por parte del tribunal, ni hubo irregularidades por parte de la Universidad Camilo José Cela. Pero sí admitió que tenía vínculos con el tribunal encargado de juzgar su trabajo.

«¿Por qué no publicó antes la tesis?», preguntó la periodista, una cuestión que Sánchez intentó eludir: «Hay mucha gente que no conoce cuál es el trabajo de una tesis universitaria. Una tesis se publica con trabajos académicos, a través de un libro generalista que publiqué en el 2014 y ahora, a consecuencia de ese ataque personal he decidido publicar al conjunto de la opinión pública española».

Llegados a este punto, Pastor cuestionó las razones que han llevado a Sánchez a defender su inocencia en televisión y no ante el Congreso, donde varios grupos exigen las explicaciones del presidente del Gobierno. Sánchez, resumió: «No podemos convertir al Congreso de los Diputados en un lugar donde se planteen cuestiones que nada tienen que ver con la política. Iré a hablar de la educación, de de la sanidad, de la política migratoria... Pero todo lo que tenga que ver con una cuestión de ámbito personal, académico, que ha quedado acreditado que las acusaciones que se vertían contra mí eran falsas, lo que hace es enturbiar la calidad de la democracia».

2. El escándalo Montón

El terremoto político de Sánchez comenzaba con el primer temblor a principios de semana. Los escándalos que hace unos meses acabaron con la carrera política de Cifuentes pesaban ahora sobre una de sus ministras. Carmen Montón, titular de la cartera de Sanidad, dimitía tras publicarse que había plagiado su trabajo de fin de máster. «¿Le mintió a usted Montón?», apuntó una certera Ana Pastor. «Yo defiendo la gestión pública de la ministra Montón», esquivó Sánchez.

Pero la periodista no quería eludir uno de los temas que más ha dañado la imagen del ejecutivo socialista. «¿Usted sale a defenderla porque la ministra le ha mentido o a sabiendas [de lo que había hecho]? ¿No le sorprende que alguien que tenía un máster de la Rey Juan Carlos? ¿Usted no se lo preguntó cuando empezó a salir el caso Cifuentes?». Tras la repregunta, Sánchez intentaba defender la gestión de los escándalos de su gobierno mostrando la facilidad que los suyos tenían para dimitir frente al ejemplo dejado por el anterior gobierno: «Este Gobierno asume y ejercita una enorme dosis de ejemplaridad y de asunción de responsabilidades políticas».

Y como punto final, Sánchez no quiso enturbiar más la imagen de su anterior ministra, para la que tuvo alguna palabra de agradecimiento: «A mí no me mintió la ministra. Estoy agradecido de que haya dado un paso al lado para que no se vea enturbiada la acción en materia de sanidad pública que está llevando a cabo este Gobierno».

3. La venta de las bombas a Arabia Saudí

Los bandazos del Gobierno centraron también parte de la entrevista. La polémica venta de bombas a Arabia Saudí inició la conversación. Preguntado sobre las razones que llevaron al gobierno a continuar con la venta, Sánchez resumió: «Este es un contrato que viene del anterior Gobierno. Quedaba pendiente la entrega de los proyectiles. El Gobierno revisa todos y cada uno de los contratos. A partir de ahí se detecta este contrato y la ministra traslada la voluntad de paralizar este contrato». A partir de este momento, el presidente asegura que cuando «la ministra toma esa decisión lo que no ve es el impacto que puede tener en una serie de contratos con un tercer país que afecta a las competencias de la presidencia del Gobierno», aludiendo así al conflicto con la construcción de las corbetas de Navantia. 

La justificación económica de Sánchez sirvió a Ana Pastor como punto para poner sobre la mesa las consecuencias de la venta: «¿Se han exigido garantías de uso de ese material a Arabia Saudí?», preguntó la periodista. «Yo soy presidente del Gobierno y hay cuestiones que no puedo trasladarle a usted», respondió una vez más un Sánchez evasivo. «Si se usan contra la población civil, ¿habrá responsabilidades?», intentó la periodista. «Las responsabilidades de este Gobierno llegan hasta las fronteras», sentenció el presidente.

4. Valle de los Caídos

La exhumación de los restos de Franco y su traslado del Valle de los Caídos era otro de los temas de obligado tratamiento en la entrevista de esta noche. Tras cambiar la fecha de la operación en varias ocasiones, Sánchez aseguró que su deseo era que los restos salieran antes de que acabe el 2018. 

Preguntado por lo que sucederá después, el presidente lanzó una reflexión: «El dictador no puede estar en el Valle de los Caídos. El planteamiento que voy a hacer a la cámara es que en mi opinión y la del Gobierno el Valle de los Caídos no tiene resignificación como no sea el de cementerio civil. Por tanto, lo que hay que hacer es encontrar un lugar para un museo de la memoria histórica».

5. Empleo

Los últimos datos económicos tampoco han ayudado mucho al actual gobierno. Durante la entrevista Sánchez ha confesado que el dato del paro de agosto «fue muy tremendo» y aseguró que les preocupó. Pastor, con el contexto de los últimos datos, aprovechó para sacar a la palestra otra de las promesas del presidente, el plan contra la precariedad. «Aprobamos un plan director por el empleo digno. Se han mandado cartas a las empresas para alertar de los falsos autónomos. Hemos aflorado en muy poco tiempo más de 8.000 falsos autónomos. Estamos hablando con los agentes sociales. Mi compromiso es ponerlo en marcha antes de que termine el año».

6. Impuestos

Sobre la economía, el socialista ha asegurado que su gobierno va a mantener el 0,9 % de ajuste presupuestario acordado con Bruselas. ¿Cómo? Era la pregunta lógica que Pastor no quiso eludir. «Le hago una reflexión: el Gobierno tiene claras cuáles son sus objetivos: la regeneración, la justicia social y la convivencia en Cataluña», una respuesta con la que Sánchez intentó, una vez más, salir del paso a una cuestión incómoda: «¿Impuesto a la banca sí o no?».

La posible subida de impuestos para todos los ciudadanos o el detalle de los gravámenes más polémicos no ha obtenido respuesta clara. «Mi planteamiento es que la gente rica no paga el IRPF, porque tienen la sicav, patrimonio, impuesto de sociedades», unas palabras que se han sumado a la promesa de crear un gravamen de transacciones financieras y una tasa a las grandes empresas tecnológicas.

La presentadora de El Objetivo también ha querido descubrir las cartas del gobierno sobre el futuro del diésel. «Este es un gobierno comprometido con el cambio climático. Se debe repensar la movilidad», ha asegurado el presidente, que tampoco ha querido tranquilizar sobre el impacto que podría tener el impuesto al diésel: «No van a estar afectados los transportistas ni profesionales que lo necesitan para trabajar». Sobre los demás conductores, pocas explicaciones.

7. Pensiones

Tiro certero en el caso de las pensiones. «¿Se compromete Sánchez a que no se van a desligar la subida de las pensiones del IPC?», preguntó Pastor. «Sin duda», respondió.

8. Reforma laboral

La derogación de la reforma laboral fue otra de las grandes promesas del lider socialista durante la campaña. Preguntado por esta cuestión, Sánchez quiso apelar a la minoría parlamentaria como razón para no seguir adelante con ella. 

9. Elecciones

Otro de los temas que ha dejado titular durante la entrevista de Pastor a Sánchez ha sido el adelanto electoral, una de las promesas con las que el presidente se sentó en la Moncloa tras la moción de censura. Ahora las cosas han cambiado. O al menos no parece tan urgente. «Ofrecí a Ciudadanos esto: apoyen la moción de censura y convocamos elecciones», aseguró Sánchez, tras lo que justificó su deriva actual: «Ahora mismo en el Congreso no hay una mayoría parlamentaria que quiera elecciones».

Preguntado sobre una noche electoral en el 2018: «Si algo he aprendido en política es que atarnos los dedos, lo justo. Este gobierno durará lo que dure la acción de este gobierno».

10. Cataluña

Tampoco ha querido mojarse Pedro Sánchez en los asuntos catalanes y, sobre todo, en los que tienen que ver con los políticos presos. Sobre la decisión de mantener en la cárcel a los secesionistas, Sánchez ha salido por la tangente con respuestas vacías como «yo soy presidente», «No puedo hacer una afirmación sobre esa cuestión (hablando de la prisión preventiva) porque soy presidente del Gobierno» o «yo tengo que ser más escrupuloso» son algunas de las evasivas que encontró Pastor a cuestiones como si está de acuerdo con la división de poderes o la decisión del anterior gobierno de dejar la crisis en manos de la justicia.

Tras escuchar en un vídeo las declaraciones del presidente de la Generalitat, Quim Torra, hace una semana, que aseguró que no podía resignarse «a creer que el señor Pedro Sánchez es igual a Mariano Rajoy», y al ser preguntado sobre el punto de entendimiento, el presidente respondió: «Bueno, ya estamos hablando de política. Cataluña no se va a resolver si anteponemos el conflicto si priorizamos el diálogo iremos encontrando la solución a esta crisis que dura ya demasiados años».

«Hay una minoría social en Cataluña que apuesta por la independencia, pero los independentistas tienen que ser conscientes de que hay una mayoría que no apuesta por eso», explicó Sánchez que, tras ser preguntado por un referendo de autogobierno, respondió: «El único punto donde se unen los catalanes y las catalanas es su autogobierno». 

11. Otros asuntos

Los últimos minutos de entrevista sirvieron para tratar otros temas polémicos del gobierno. Con más urgencia y sin entrar en grandes detalles, Sánchez habló sobre Llarena o la inmigración.

«El Gobierno siempre tuvo claro que esa era una cuestión de Estado. No hubo rectificación, sino reflexión: ¿qué es privado y qué es público?», sentenció el presidente sobre la defensa del magistrado tras la denuncia de Puigdemont en Bélgica.

Sobre inmigración, Ana Pastor planteó la contradicción de recibir al Aquarius y devolver en caliente a otros inmigrantes: «No ha sido una devolución en caliente, se cumplió escrupulosamente con la legalidad», sentenció. Preguntado por la promesa de retirar las concertinas, el presidente explicó que actualmente el debate que tiene su ejecutivo sobre la mesa es cómo garantizar el control de las vallas sin lesionar a los migrantes.

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Fran Balado
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Sánchez se encontró el viernes sobre la mesa del Consejo de Ministros una cariñosa nota firmada por sus hijas. Probablemente con la intención de levantar el ánimo a su padre al final de su semana más complicada desde que está al frente de Gobierno, justo coincidiendo con los cien días desde su llegada a la Moncloa, algo que no le impedirá celebrarlo mañana con un acto en Madrid.

«El presidente está fuerte y firme», afirmaba el viernes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá. Pero a nadie se le escapa que esta semana su Ejecutivo ha sufrido un descomunal desgaste que ha motivado que hasta integrantes de su gabinete admitan que hay problemas y más que evidentes fallos de coordinación entre sus distintos brazos, así como un injustificable número de rectificaciones que no contribuyen a mostrar una imagen de solidez.

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