El secesionismo se apropia de la Diada para alimentar el desafío al Estado

C?s, PP y PSC la consideran excluyente y no acudirán a la manifestación de mañana

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La Voz en Barcelona

Los independentistas catalanes pretenden hacer mañana una demostración de fuerza durante la Diada con una movilización masiva para evitar el hastío entre los suyos después de un tenso año que solo ha servido para volver al punto de partida. Por el camino se han dejado políticos presos, huidos y una fractura social difícil de sellar. La factura del desafío no para de aumentar: divisiones en los partidos y perjuicios económicos. Los secesionistas, además, se han apropiado más que nunca del día nacional de Cataluña para convertirlo en una manifestación partidista y excluyente que los aliente a no decaer y a mantener el pulso al Estado.

Con la mente puesta en el fallido referendo del 1-O, en la anticonstitucional proclamación de la república y en la sentencia a los líderes presos que está por llegar, el presidente Quim Torra sigue tensando la cuerda para instar a negociar a Pedro Sánchez una consulta independentista. Mientras, este le ofrece una sobre un nuevo Estatuto. La pelota está en el tejado del presidente de la Generalitat, quien o se aviene al diálogo y acepta la realidad constitucional o sigue en la estela rupturista de su mentor Carles Puigdemont, la ANC y la CUP, con consecuencias insospechadas.

De momento, y ante la división del independentismo, Torra juega la baza de la ambigüedad. Por un lado, arenga a una movilización callejera permanente hasta la celebración del juicio del 1-O y la resolución de las sentencias, que sectores del independentismo y el propio Torra quieren convertir en un nuevo 1-O. Así lo dijo hace seis días en una conferencia. Busca que la agitación de la calle y el eco internacional provoquen una repuesta del Estado que les dé aliento. Se trata de mantener viva la llama del proceso independentista ante las municipales o unas hipotéticas elecciones anticipadas en Cataluña.

Por otra parte, Torra insiste en dialogar con el Gobierno de Sánchez, pero para celebrar un refrendo sí o sí, lo cual se contradice con su promesa de cumplir con el mandato popular del 1-O.

Pero parte del independentismo aboga, como hace ERC, por admitir la realidad y evitar otro 155 y más encarcelaciones. Oriol Junqueras, Gabriel Rufián y Joan Tardá se pronunciaron estos días en ese sentido. «Si hay algún independentista ingenuo o estúpido que quiere imponer la independencia sin tener en cuenta al 50 % que no es independentista, es evidente que está absolutamente equivocado», fue el misil del portavoz en el Congreso para sorpresa del secesionismo. Rufián reconoció que hay que intentar «pinchar según qué burbujas o discursos del independentismo mágico que todo el mundo conoce» y «decir la realidad». Y Junqueras abogó por «mantener la centralidad, seducir y abrazar todo el universo democrático». 

Salvar los muebles de ERC

Así las cosas, si desde el PDECat insisten en la vía unilateral, podrían tensar la cuerda hasta provocar la ruptura con ERC, aunque los pata negra del republicanismo nadan entre dos aguas para que nadie les ponga el sello de traidores «al país». De momento no han picado en el anzuelo que les lanzó Puigdemont creando la Crida, organización que pretende aglutinar al independentismo. Junqueras la definió como la segunda refundación de Convergència, para distanciarse y salvar los muebles de ERC.

El proceso independentista también pasa ya factura a los Comunes de Ada Colau, quien el año pasado acudió a la manifestación de la Diada, pero este año no piensa hacerlo. «La convocatoria es claramente independentista [...], no voy a participar», señaló. Las aguas bajan revueltas para los socios de Pablo Iglesias. Eejemplo de ello es la marcha de la política de Xavier Domènech, el mismo día que Torra decía que no aceptaría las sentencias judiciales.

Ni Ciudadanos, ni PP, ni tampoco este año PSC participarán en los actos. «Como creo que lo han hecho pensando en los independentistas, no iré», aseguró Miquel Iceta. Como «inconcebible sectarismo», definió la programación la portavoz Eva Granados.

El Partido Popular opina que los actos de la Diada están «secuestrados» por los independentistas, e Inés Arrimadas ha programado otro porque considera que la Diada solo representa a una parte de los catalanes.

El inicio de una escalada de tensión

Enrique Clemente
Astrid Barrio, Roberto Blanco Valdés, Elena García-Guereta y Xavier Arbós
Astrid Barrio, Roberto Blanco Valdés, Elena García-Guereta y Xavier Arbós

Los expertos creen que los secesionistas aumentarán su presión de cara a los juicios contra los políticos presos

A partir de la Diada, los independentistas inician una escalada de la tensión que prevén mantener hasta el inicio del juicio a los dirigentes encarcelados. Los expertos consultados por La Voz consideran prácticamente inviable una solución negociada, dada la intransigencia de los secesionistas. 

¿Habrá una escalada de tensión?

Roberto L. Blanco Valdés lo considera «obvio si hemos de fiarnos de las propias palabras de los líderes separatistas, dispuestos a relanzar una nueva ola de presiones a favor de ese delirio de la república catalana independiente». Pero añade que, «más allá de tales declaraciones, existe una circunstancia que forzará a límites máximos la tensión: el comienzo del juicio contra los dirigentes de la rebelión». En ese contexto, «el secesionismo intentará utilizar el proceso para continuar, intensificándola, su política de manipulación de la opinión pública, basada ahora en la idea descabellada de que España no es una democracia, sino un régimen autoritario que no solo impide votar a Cataluña, sino que además somete a juicio a detenidos por razones políticas».

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