Torra amenaza con movilizaciones y desacatos

«No aceptaré ninguna sentencia que no sea la libre absolución», dice, e insinúa que si hubiera condenas por el 1-0 volvería a poner en marcha la vía unilateral hacia la independencia


Barcelona / Colpisa

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, propuso ayer a la ciudadanía catalana iniciar una larga marcha por los derechos civiles, sociales y nacionales, que comparó a la que emprendió Martin Luther King en los años sesenta, como elemento de presión para reclamar el derecho de autodeterminación y la puesta en libertad de los dirigentes secesionistas que están presos.

Torra pronunció ayer una conferencia en Barcelona, en el Teatro Nacional de Cataluña, bajo el título Nuestro momento, en la que emplazó a la ciudadanía a movilizarse de forma permanente desde el próximo 11 de septiembre, hasta el juicio por el 1-O, pasando por las protestas durante los aniversarios del 1-O, del 3-O y del 27-O. Una larga marcha, que situó como el momento en que podría activar la vía unilateral.

Cataluña, a su entender, cumple los tres supuestos para poder reivindicar la independencia como causa justa a nivel internacional: es una nación; hay una mayoría que lo ha expresado en un proceso democrático; y vive en régimen de «de discriminación y vulneración de derechos». Torra, además, lanzó una seria advertencia en relación al juicio a los procesados: «Personalmente no puedo aceptar ni aceptaré ninguna sentencia que no sea la libre absolución». Llegado el caso de una sentencia dura, afirmó: «Me pondré a disposición del pueblo a través de sus representantes legítimos en el Parlamento». Ese puede ser el momento que busca Torra, que compara al 1-O o al 27-O. Dio a entender que podría convocar elecciones, aunque también podría inclinarse por una nueva declaración de independencia, si así se lo piden JxCat, ERC y la CUP.

El presidente catalán, que intervino flanqueado por una bandera catalana y un gran lazo amarillo, afirmó que el objetivo de su mandato es hacer efectiva la república, avisó de que no renunciará nunca al derecho de autodeterminación, anunció la puesta en marcha de un proceso constituyente y del consejo de la república, dirigido por Carles Puigdemont, pero evitó fijar una hoja de ruta detallada sobre cómo piensa llegar a la independencia. Torra no pudo concretar nada porque no quiso salirse de los márgenes que permite el acuerdo entre JxCat y Esquerra. El Gobierno catalán es de coalición y coexisten sensibilidades muy diferentes cuyo mínimo común denominador es el que expuso el dirigente nacionalista. El sector de Puigdemont quisiera no salirse ni un milímetro de la senda de la ruptura, mientras ERC y una parte del PDECat están por una vía más posibilista.

Por eso, Torra pasó del «referéndum o referéndum» que esgrimió Puigdemont, al «libertad o libertad». Un aviso a Pedro Sánchez de que o negocia un referendo pactado y hace todo lo que esté en su mano para que los dirigentes presos salgan de prisión o activará la vía unilateral y cortará de raíz todo diálogo con el Gobierno.

«Ha hablado para su público, no para todos los catalanes», responde el Gobierno

Ante el nuevo desafío del presidente catalán, el Gobierno volvió ayer a insistir en su oferta de diálogo «dentro de la legalidad por fortalecer aquello que une a los catalanes: su autogobierno». La ministra portavoz, Isabel Celaá, compareció en la Moncloa podo después de que concluyera la conferencia de Torra en Barcelona. «Ha hablado para su público, no para todos los catalanes», dijo Celaá, que instó al presidente de la Generalitat a hablar con todos los catalanes. El diálogo, dijo, «hace mucha falta en Cataluña; tienen que dialogar entre ellos, entre ellas», insistió. «Diálogo sí. Negociación, también, pero sobre aquello que una a todos los catalanes y catalanas, nacionalistas y no nacionalistas. Para ellos trabaja el Gobierno. Queremos que se unan en lo que les ha venido uniendo históricamente, su autogobierno», señaló una vez más.

Respecto a la amenaza de Torra de no acatar una sentencia condenatoria, la ministra portavoz pidió ir «paso a paso; no hablemos de futuribles; casi ninguna persona que está sometida a los tribunales tiene mucha determinación para aceptar las sentencias, pero finalmente las sentencias de los jueces hay que aceptarlas».

En cambio, Albert Rivera fue muy contundente: «Torra desprecia a la mayoría de catalanes y anuncia otra ofensiva para tratar de liquidar España. Basta ya, señor Sánchez: rompa con los separatistas, apliquemos el 155 antes de que sea tarde».

Ana Pastor insta al presidente catalán a defender su posición en el Congreso

El líder catalán no rechaza el diálogo, pero exige aclarar la fórmula

Gonzalo Bareño

«Invito al señor Torra a que venga al Parlamento a defender sus posiciones políticas y a que escuche a los demás, en un diálogo constructivo muy necesario». La presidenta del Congreso, Ana Pastor, planteó ayer este desafío político al presidente catalán para que acepte debatir sus postulados en el Congreso, aunque no concretó la fórmula que tendría esa comparecencia. «En el Parlamento siempre hay y debe haber espacio para todos los planteamientos, pero tienen que encontrarse dentro de la ley. Y si no, cambiemos la ley», afirmó Pastor. Pese al tono maximalista utilizado ayer por Torra, el presidente de la Generalitat no rechaza de plano aceptar esa invitación. «No nos cerramos», respondió la consejera catalana de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico, Elsa Artadi, que señaló que antes de pronunciarse desean saber «más detalles» y «qué es lo que se quiere proponer». «No sabemos si la idea es que haya un monográfico sobre la situación catalana, sobre las demandas de los catalanes, pero también la falta de democracia, la vulneración de derechos o la represión», insistió.

Los independentistas temen que, de aceptar el desafío lanzado por Pastor, sus propuestas tengan el mismo breve recorrido que el llamado plan Ibarretxe, defendido en su día por el ex lendakari en el Congreso, y que fue frenado en seco tras una contundente derrota en la consiguiente votación. Algo que en este caso, según Artadi, sería «estéril».

Aun así, tratando de utilizar políticamente las palabras de la presidenta del Congreso, la Generalitat presentó como un avance que desde el Parlamento se hable de «diálogo». Un planteamiento similar al que Artadi aplicó a la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez de celebrar un «referendo de autogobierno». Aunque el secesionismo ya ha rechazado esa oferta por considerar superada la fase autonómica, la portavoz de la Generalitat no desaprovechó la oportunidad de resaltar que lo dicho por Sánchez «tiene una parte positiva», que es «admitir que hay que hacer un referendo».

Puigdemont cuestiona la oferta

Las posibilidades de que Torra acusa al Congreso son en realidad escasas. El propio expresidente catalán Carles Puigdemont, al que Torra declara obediencia, cuestionó desde Bélgica que exista «voluntad para escuchar» a los independentistas. Aunque admitió que aceptar la invitación es una decisión que «tienen que tomar los líderes catalanes», señaló que este es «un conflicto político europeo, que toda Europa lo ve». «¿Realmente alguien cree que con un anuncio esto se va a resolver o se va a desencallar?», se preguntó Puigdemont, que pidió también a Pedro Sánchez que concrete «qué dice el nuevo Estatut que propone».

La oferta de Pastor sirvió sin embargo para evidenciar la tensión en las filas independentistas. El diputado de ERC Joan Tardá animó a Torra a aceptar el ofrecimiento de acudir al Parlamento a defender su postura. «Cuando uno cree que sus posiciones son legítimas y democráticas, debe expresarlas en todas partes», señaló el portavoz de ERC, que rechazó sin embargo el referendo de autogobierno planteado por Sánchez porque no tiene en cuenta el «anhelo» de los catalanes independentistas.

Un centenar de antidisturbios gallegos, en el despliegue de refuerzo en Cataluña

mercedes lodeiro

Un grupo de A Coruña y otro de Vigo parten esta semana y después lo harán otros tres

El Ministerio del Interior ha comenzado el despliegue de fuerzas de seguridad adicionales en Cataluña ante la concentración de eventos en esa comunidad como son la Diada, el día 11, y el aniversario del referendo ilegal del 1-O. Dentro de esta operación, dos grupos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) destacadas en A Coruña y Vigo, integradas por cerca de medio centenar de agentes antidisturbios cada una, parten esta semana para Barcelona. Y las otras tres que hay en Galicia lo harán en días sucesivos, aunque todavía se desconoce si para rotar con sus compañeros o para unirse a ellos. Fuentes sindicales valoran que todo dependerá de cómo se desarrollen los sucesos.

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