El PP forzará la reprobación en el Senado de la ministra de Justicia

Cree que Sánchez la desautorizó al decir que la defensa de Llarena es cuestión de Estado


Madrid / La Voz

El nuevo PP de Casado no está dispuesto a conceder ni un solo minuto de tregua al Gobierno. Ayer exigió a su presidente, Pedro Sánchez, el cese fulminante de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, a la que consideró desautorizada por el jefe del Ejecutivo. En apenas cinco días, el Gobierno ha protagonizado un viraje completo, que completó en la madrugada de ayer Sánchez garantizando que el apoyo legal al juez Llarena «no es una cuestión privada, sino de Estado», parcheando así las declaraciones de su titular de Justicia y de su vicepresidenta, Carmen Calvo. Y si en un primer momento desde Génova pusieron el grito en el cielo por el desamparo de Llarena, ahora cargan con fuerza contra las constantes rectificaciones del Ejecutivo. «Solo aciertan cuando reculan», denunció ayer Casado en un acto en Tarazona (Zaragoza), donde criticó también que el Gobierno no detectara las irregularidades en la traducción de las palabras de Llarena coladas por Puigdemont en la demanda civil contra el magistrado que instruye la causa secesionista.

En su ofensiva total contra el Gobierno, el PP ha encontrado su primera víctima en la ministra de Justicia. Consciente de que Sánchez no atenderá su petición de que la destituya, los populares anunciaron que llevarán al Parlamento la reprobación de Dolores Delgado. Dado que lo más probable es que no la consigan en el Congreso, también la plantearán en el Senado, donde tienen mayoría absoluta y, en consecuencia, harán que sea la primera ministra de Sánchez reprobada en el Parlamento.

La inmigración constituye otro de los temas que más polémicas ha generado durante este verano, y en el que Sánchez, según los populares, ha protagonizado varios «volantazos». Casado recordó cómo ha variado la política del Gobierno desde la primera llegada del Aquarius, cuyos inmigrantes fueron recibidos con los brazos abiertos por parte del presidente, hasta ahora, con las devoluciones en diferido desde Ceuta o las concertinas, que siguen coronando las vallas fronterizas pese a que Interior anunció su sustitución.

Recuperar a C's terreno perdido

Pero el gran charco de la política española en los últimos años está en Cataluña, en donde el PP ha sufrido un descalabro electoral en favor de Ciudadanos. Por allí pasa buena parte de la estrategia de Casado para cumplir uno de sus principales objetivos desde que asumió la dirección de Génova: trazar un cortafuegos a Albert Rivera, que amenaza con robar votantes a los populares en el resto de España. «No vamos a tolerar que los Mossos persigan a los que quiten lazos (amarillos)», advirtió ayer tras pedir al Gobierno que tome medidas contra los mandos políticos que fomenten estas actuaciones.

La renovación del PP, además de suponer un constante dolor de muelas para Sánchez, también ha implicado cierto arrinconamiento de C's, cuyo mensaje ha perdido fuerza al solaparse en muchos casos con el de los populares y por carecer de menos efectivos.

El PP cedió el Gobierno, pero conserva la mayoría de diputados. Consciente de que las fuerzas que han aupado a Sánchez solo son capaces de entenderse para mantener a su partido lejos de Moncloa, Casado aprovechará sus números en el Congreso para poner a prueba esta alianza bajo cualquier excusa, como demostró al forzar la comparecencia de varios ministros. Y cuando las cuentas para pedir explicaciones al Gobierno no le salgan, utilizará el Senado, en donde tiene barra libre con su mayoría absoluta.

La díscola Celia Villalobos sale de la Diputación Permanente tras casi tres décadas

Se trata solo de un cambio de cromos, pero refleja a la perfección la renovación que está dispuesto a llevar Pablo Casado al frente del PP. El nuevo presidente del partido decidió prescindir de Celia Villalobos como integrante de la Diputación Permanente del Congreso, de la que ha formando parte de forma ininterrumpida durante tres décadas.

La diputada andaluza se posicionó en las primarias del partido de forma muy clara con el sector liderado por Soraya Sáenz de Santamaría, incluso denunció que Casado representaba la parte más radical de la derecha. Ahora le ha llegado la factura, a pesar de que desde el PP aseguran que seguirán contando «con su valía» para otros muchos menesteres. Villalobos es la esposa de Pedro Arriola, el sociólogo de cabecera del partido desde la época de Aznar y una de las personas más influyentes en Génova en los últimos veinte años.

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