El Gobierno ve factible un acuerdo con Podemos para aprobar el techo de gasto

PP y C's rechazan la subida de impuestos que está negociando el Ejecutivo

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madrid / la voz

Como los estudiantes, el Gobierno apela a aprobar en septiembre lo que le ha quedado pendiente en julio. Pedro Sánchez se examinará a la vuelta de las vacaciones en el Congreso, en donde disfrutará de una segunda oportunidad para sumar a su alrededor una mayoría que le permita sacar adelante una nueva senda de estabilidad. Dada su debilidad parlamentaria, y con la negativa del PP y Ciudadanos más que garantizada, al PSOE no le queda más remedio que volver a llamar a la puerta de los partidos que le catapultaron a la Moncloa: Podemos y nacionalistas e independentistas vascos y catalanes.

Las negociaciones para arañar el voto de la formación morada ya han comenzado. Podemos basa sus exigencias sobre dos puntos. En primer término, elevar el nivel del déficit por encima del 1,8 % del PIB acordado recientemente con Bruselas, algo que se antoja complicado vista la primera reacción de Hacienda. Por otra parte, demandan la implantación de un considerable lote de impuestos que en primera instancia recaerían directamente sobre las empresas, la banca y los grandes patrimonios. Y en este último apartado parece que el acuerdo sí está mucho más próximo. Al menos es lo que se traduce de las palabras de la portavoz del grupo socialista en el Congreso, Adriana Lastra, que ayer se mostró convencida de que serán capaces de solventar con éxito ese examen de recuperación. La dirigente asturiana se mostró a favor de que «grandes riquezas y grandes corporaciones paguen más», aunque se negó a concederle el protagonismo a Podemos, al asegurar que esas medidas fiscales forman parte del pedigrí de su partido, y que ya estaban recogidas en el programa electoral con el que se presentaron a las últimas generales, en las que obtuvieron 84 diputados.

En el mismo sentido se expresó su compañero de bancada Odón Elorza, que reconoció la posibilidad de «un acercamiento en términos razonables» a Podemos que les permita apoyar el techo de gasto. En juego hay unos 5.000 millones de euros a gastar el próximo curso por parte de las administraciones, unos fondos que irán destinados a «educación, sanidad, dependencia...», repiten con insistencia desde las filas socialistas. El exalcalde donostiarra no renuncia a lograr el apoyo del PP y de C’s, aunque admite que a tenor del tono «alarmista y extremista» de sus líderes, encontrar un punto en común se antoja «imposible».

Rechazo de la oposición

Lo cierto es que no da la sensación de que Pablo Casado ni Albert Rivera estén muy por la labor de apoyar el techo de gasto. Ya lo rechazaron en julio (Podemos se abstuvo) y así volverán a hacerlo en septiembre. El presidente del PP mostró ayer su «rechazo frontal» al proyecto de reforma fiscal que negocian PSOE y Podemos al considerar que lleva el cuño «de la izquierda más radical». El asunto no le coge de sorpresa, ya que cada vez que el PSOE accede a la Moncloa suceden dos cosas: «suben los impuestos y sube el paro», criticó.

Casado acusa a Pedro Sánchez de ser un presidente «ausente y demagogo»

f. b.
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El PP no está dispuesto a conceder ni un solo instante de respiro al Gobierno

Una oposición feroz, ejercida a todos los niveles, desde la dirección hasta las bases, y que se haga notar en todos y cada uno de los temas que marcan la actualidad española: impuestos, acercamiento de etarras a cárceles vascas, inmigración o debate territorial. El PP de Casado no está dispuesto a conceder ni un solo instante de respiro al Gobierno de Pedro Sánchez. Ayer volvió a dejarlo claro su presidente durante su visita a Roquetas de Mar (Almería), uno de los puntos calientes de la inmigración en la costa mediterránea. Desde allí cargó con dureza contra la «política de bandazos» del Gobierno socialista, a cuyo líder acusó de «demagogo» y «ausente», al entender que solo está preocupado en dar pago a «los chantajes» a los que accedió a cambio de apoyos para su moción de censura. Casado apostó por fortalecer la «seguridad en la frontera», así como la cooperación con los países de origen de los inmigrantes.

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Casado se mostró partidario de bajar las cargas fiscales para «permitir el círculo virtuoso de la economía, que se activa con más empleo, más gente pagando impuestos». En concreto, de suprimir el impuesto de sucesiones salvo el grado de parentesco exigido para evitar fraudes y del descenso del IRPF en dos puntos.

Su gran rival por el electorado del centroderecha, Albert Rivera, se manifestó en la misma línea. «Sánchez e Iglesias compiten a ver quién sube más los impuestos a la clase media. Otra vez por el camino equivocado», lamentó el líder de Ciudadanos.

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