Torra vuelve a desafiar a Felipe VI: «Nosotros no lo hemos invitado»

El rey asistirá a los actos para recordar a las víctimas de los atentados yihadistas

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madrid / la voz

La Generalitat intensifica su desafío y su desprecio a la Corona. El presidente Quim Torra, que recientemente afirmó que Felipe VI «ya no es el rey de los catalanes», reaccionó ayer al anuncio del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que adelantó que el monarca estaría presente en la manifestación de Barcelona del próximo 17 de agosto en conmemoración de los atentados terroristas que sacudieron la Ciudad Condal y Cambrils hace un año y que se cobraron la vida de 16 personas.

Para el presidente autonómico, el rey español no está «invitado», y aunque manifestó que no acudiría a ningún acto convocado por la Casa Real, confirmó que el día 17 coincidirán en la marcha que recorrerá las calles de la capital catalana, justificando que, como titular de la Generalitat, asistir a la misma forma parte de sus obligaciones. «Nosotros no lo hemos invitado, no asistiremos a ningún acto que convoque la Casa Real, pero cualquier acto que se celebre en Cataluña, el presidente de la Generalitat estará, porque esto es nuestra casa», comentó ayer Quim Torra a los medios durante su vista a la localidad barcelonesa de Argentona. El dirigente independentista volvió a insistir en que los catalanes no tienen rey y que «aún» están «exigiendo y esperando» a unas disculpas de Felipe VI por su discurso del 3 de octubre, en el que desde su punto de vista ofreció cobertura «a la violencia que se ejerció contra ciudadanos inocentes que ejercían su derecho a voto», dijo en relación al referendo ilegal tras el que se precipitó el estallido del desafío secesionista.

El líder de la Generalitat anunció que el día 17 acudirá a la prisión de Lledoners para «abrazar» al exconsejero de Interior Forn como símbolo de su «excelente labor» durante los atentados.

Polémica con Albert Rivera

Torra también se vio envuelto en una polémica con el líder de C’s, Albert Rivera, a colación de un artículo del titular de la Generalitat publicado ayer en El Periódico de Cataluña en el que llamaba a plantar cara a las «agresiones, intimidaciones y violencia fascista» de aquellos que retiran lazos amarillos de los espacios públicos. Rivera replicó que «violar la Constitución» o «apoyar la violencia» de los Comités de Defensa de la República (CDR) sí son actitudes «fascistas».

Un cúmulo de errores sin asunción de responsabilidades

Más allá de los puntos negros que todavía persisten en la investigación, el 17A ha quedado marcado por un cúmulo de errores policiales o capítulos de descoordinación entre diferentes agencias y cuerpos policiales. Unas supuestas negligencias que tampoco aún han sido aclaradas y por las que nadie ha respondido asumiendo responsabilidades en el año que ha transcurrido desde entonces.

El punto más candente sigue siendo la colaboración del CNI con Abdelbaki Es Satty y por qué los servicios secretos nunca supieron que su confidente se había convertido en el cabecilla de una célula terrorista. Los servicios secretos admitieron en noviembre que «contactaron» con Es Satty durante su estancia en la cárcel de Castellón, en la que estuvo preso desde el 2010 al 2014 por un delito de drogas. El nombre del que se convertiría en imán de Ripoll había aparecido en una agenda de uno de los detenidos por la masacre del 11M. Las fuentes oficiales del CNI afirman que su relación se acabó cuando el imán salió de prisión, aunque otros responsables de seguridad afirman que siguió siendo un colaborador del CNI hasta su muerte.

Las autoridades belgas en el 2016, una vez que el imán retomó la libertad, consultaron de manera informal a los Mossos por Es Satty tras el radicalismo que mostraba en sus sermones. Pero no hubo ninguna investigación formal por parte de la Policía autonómica, que se limitó a consultar, de forma burocrática, sus antecedentes policiales. Es Satty no fue sometido a vigilancia en Ripoll, a pesar de que volvía dirigir los rezos en una mezquita.

El aviso quedó en nada, como ocurrió con la advertencia del National Counterterrorism Center el organismo de Estados Unidos que coordina las investigaciones yihadistas. Lo servicios de inteligencia norteamericanos alertaron el 25 de mayo del 2017 a los Mossos de la posibilidad de un ataque del Estado Islámico precisamente en Las Ramblas, aunque sin aportar ningún dato adicional ni pruebas. Aquel mismo télex también fue facilitado al Ministerio del Interior y al CNI, que tampoco adoptaron medidas de seguridad adicionales ni investigaron el asunto.

Otro de los grandes fallos -y en el que los expertos del Ministerio del Interior ponen el acento- fue que los Mossos no consideraron la posibilidad de que el estallido de la casa de Alcanar, 17 horas antes de los atentados, pudiera haberse debido a la manipulación de sustancias explosivas de corte terrorista.

La célula de Ripoll planeaba acciones terroristas en la Sagrada Familia y el Nou Camp

melchor saiz-pardo

L Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017 siguen plagados de incógnitas un año después. Los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil y la Policía, es cierto, han logrado, con mucha precisión, reconstruir los movimientos de los doce terroristas involucrados en los días inmediatamente anteriores y posteriores a los ataques que provocaron 16 víctimas mortales y un centenar de heridos, pero apenas han conseguido datos que vayan más allá. Doce meses después, la investigación judicial que dirige el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andréu deja todavía «grandes lagunas» en un caso que sigue totalmente abierto. Este lunes declaran dos testigos protegidos en el juzgado.

El objetivo. Un año después, admiten desde los servicios antiterroristas de Interior y de la Generalitat, se desconoce cuáles eran los objetivos primigenios de la célula de Ripoll. Lo único confirmado es que el objetivo original no eran los atropellos masivos de Las Ramblas (consumado) y del paseo de Cambrils (fallido). Todos los cuerpos policiales coinciden en que aquellos ataques se improvisaron tras el estallido el miércoles 16 de agosto en una casa de la urbanización Montecarlo de Alcanar (Tarragona) de los 200 kilos de explosivo que los terroristas estaban fabricando. Las hipótesis son varias. La más factible es la de una cadena de atentados usando las tres furgonetas que llegaron a alquilar y el camión que no lograron rentar. El único superviviente del núcleo duro de la célula, Mohamed Houli, no ha confesado nunca. Los yihadistas buscaron en sus dispositivos en los días anteriores a su muerte información sobre la Sagrada Familia, del Nou Camp y de varias discotecas.

Metodología del ataque frustrado. La fórmula del ataque o ataques tampoco está clara un año después. Sin duda pretendían usar los 200 kilos de explosivos y el más de centenar de bombonas que acumulaban como artefactos en uno o varios vehículos, pero las bombonas de gas no hubieran servido para ampliar el efecto del triperóxido de triacetona (TATP, Madre de Satán). Los terroristas llegaron a tener tres furgonetas simultáneamente alquiladas, aunque también intentaron alquilar un camión. Al margen del presunto uso de vehículos-bomba, los vídeos rescatados entre los restos de Alcanar mostraron la fabricación de explosivos caseros en cilindros para colocar en cinturones bomba, que los yihadistas ya habían adquirido. La fabricación de estos dispositivos solo puede apuntar a que la célula también tenía planeados ataques suicidas.

Vínculos internacionales. Los expertos no descartan que la célula de Ripoll tuviera contactos exteriores, pero lo cierto es que, hasta el momento, todas las investigaciones internacionales han acabado en vía muerta. La pista belga es la más sólida, el imán de Ripoll estuvo en la localidad de Vilvoorde, al norte de Bruselas, donde hizo saltar las alarmas por sus discursos radicales. Las investigaciones de Interior en Bélgica no han dado resultados. Los viajes a Francia de dos miembros de la célula -Younes Abouyaaqoub y Omar Hichami- tampoco han sido aclarados. Los servicios antiterroristas galos no han podido confirmar que se reunieran con alguien en la capital del Sena. Hasta la fecha, no han encontrado pruebas de que la célula mantuviera «contacto directo» con el Estado Islámico, que reivindicó como propios los atentados a las pocas horas.

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