El Gobierno cierra a la Generalitat la puerta para negociar el referendo

Maragall cuestiona que el PSOE tenga un proyecto de futuro para Cataluña

.Maragall y Batet (enfrente) presidieron la primra reunión de la comisión bilateral desde el 2011
Maragall y Batet (enfrente) presidieron la primra reunión de la comisión bilateral desde el 2011

madrid / colpisa

El derecho de autodeterminación no existe ni en el marco constitucional español ni en la aplicación del derecho internacional, que lo prevé para casos en los que no entran ni Cataluña ni España». La respuesta de la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, a las demandas planteadas en la comisión bilateral Estado-Generalitat por el Gobierno catalán no pudo ser más contundente. Tanto que el consejero de Acción Exterior y Relaciones Institucionales, Ernest Maragall, definió el encuentro como «duro» y cuestionó «cuál es la novedad real» que ha supuesto la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa.

Sin embargo, nadie se levantará de la mesa. De la primera reunión del órgano bilateral previsto en el Estatuto que se ha mantenido en siete años no salió ningún acuerdo concreto pero sí el compromiso de constituir en septiembre y trabajar hasta diciembre en el resto de comisiones y subcomisiones recogidas en la norma autonómica (para prevenir conflictos institucionales, para completar transferencias, para hablar de inversiones pendientes o para abordar cuestiones relativas a la inmigración). Lo que no habrá es un grupo de análisis entre ambas administraciones sobre lo que la Generalitat llama «vías de participación democrática de los ciudadanos catalanes en las decisiones sobre su futuro político» y «en materia de derechos y libertades».

A lo segundo, un eufemismo utilizado por los secesionistas para hablar de los presos del procés, Batet replicó que el Ejecutivo no puede entrar en asuntos judicializados y, respecto a lo primero, fue tajante: «en ese ámbito no hay mucho que investigar», dijo. Maragall no ocultó su malestar, pero se mostró pragmático. «Nuestra posición no puede ser de satisfacción pero sí de convicción de que hemos hecho lo que teníamos que hacer y de que está bien constatar discrepancias que no pueden ser excusas para dejar de trabajar en cuestiones que son demasiado importantes», llegó a decir.  

Sin ultimátum

El político secesionista, exmiembro del PSC ahora en las filas de Esquerra, dejó claro que la Generalitat no cejará en sus reivindicaciones y advirtió de que no tiene intención de volver a participar en los órganos multilaterales como el Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero al mismo tiempo se alejó del ultimátum dado por Carles Puigdemont y sus fieles, entre ellos la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, que ya han fijado en el otoño el margen de confianza a Sánchez para que ponga sobre la mesa una solución para Cataluña.

Batet defendió que si algo diferencia al Gobierno socialista del de Mariano Rajoy es que sí tiene «un proyecto para Cataluña» y que ha sido capaz de «recuperar la normalidad». Ernest Maragall no le concedió ni una cosa ni la otra. Sin embargo, la ministra trató de explicar qué pretende y, entre otras cosas, ofreció retirar recursos planteados ante el Constitucional, más inversiones en cercanías y el Corredor del Mediterráneo y más dinero para Cataluña.  

Respetar la neutralidad

De hecho, dijo que está dispuesta a cumplir con la cuestionada disposición adicional tercera del Estatut que obligaba al Estado a hacer en la comunidad autónoma inversiones proporcionales al su PIB durante un plazo de siete años (la Generalitat reclama 700 millones de euros). Por otro lado, la ministra también aseguró que trasladó a la Generalitat la necesidad de que tanto en las instituciones como en las espacios públicos, ahora copados por símbolos independentistas, se respete el «principio de neutralidad»

Torra recupera una paga y cobrará 146.926 euros, un 81 % más que Pedro Sánchez

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha generado una nueva polémica al saberse que cobrará un 5,2 % más que su antecesor, Carles Puigdemont, que ya era el presidente mejor pagado de España. Los partidos de la oposición salieron en tromba para criticar el sueldo de Torra y el PP anunció una batería de preguntas parlamentarias para que el presidente catalán dé explicaciones al respecto.

El diputado socialista José Zaragoza escribió en Twitter que «el sueldo de Torra es de 146.926 euros brutos este año, un 5,2 % más» que el que tenía su antecesor, Carles Puigdemont, y «un 81,5 % más» que el del presidente Pedro Sánchez, «que cobrará 65.973 euros». «El procés es una revolución muy bien pagada por el estado opresor», señala Zaragoza con ironía.

«El procés sirve para que los políticos independentistas vivan bien y los catalanes, cada vez peor», denuncia la dirigente del PP Andrea Levy en un comunicado en el que indica que «el procés sirve para que los políticos independentistas vivan bien y los catalanes, cada vez peor».

La respuesta llegó por parte del portavoz de Junts per Catalunya, Albert Batet, quien, también en Twitter, escribió «¡basta de demagogia!». El portavoz del grupo parlamentario explica que Torra «no se ha aumentado el sueldo» sino que «recupera la paga extra» que se dejó de cobrar en plena crisis económica como medida de austeridad. Ahora «recupera la paga extra que trabajadores y altos cargos cobran desde 2015», pero el importe, asegura Batet, lo destinará «íntegramente» a tres entidades: la Asociación Catalana por los Derechos Civiles -que agrupa a familiares de «presos y exiliados» soberanistas-, Proactiva Open Arms y la Asociación Catalana de Espina Bífida e Hidrocefalia.

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