Guerra política por la inmigración

El Gobierno compara a Casado con Salvini por acusarlo de provocar un efecto llamada y Ciudadanos se suma al PP en los ataques a las «ocurrencias» y el «buenismo» de Sánchez


madrid / colpisa

España se había librado de los agitados debates que han calado en otros países europeos en torno a los movimientos migratorios. Hasta ahora. El nuevo líder del PP, Pablo Casado, dio el domingo el pistoletazo de salida a la trifulca al advertir de un efecto llamada por las políticas de Pedro Sánchez y al defender que el Estado de bienestar español no puede absorber a los «millones de africanos» que quieren venir a Europa. El Ejecutivo lo acusó ayer de «irresponsable» y avisó de que con ese planteamiento, los populares se «acercan muchísimo» a figuras como la del ministro italiano del Interior, el ultraderechista Mateo Salvini.

La secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, admitió que el Ejecutivo se enfrenta a una situación «muy complicada» en la frontera sur pero negó que tenga algo que ver con decisiones como la de aceptar el desembarco de los náufragos recogidos en la costa de Libia por el barco Aquarius o por otro tipo de actuaciones del Gobierno que, según insistió, apuesta por los flujos migratorios «regulados». «Los picos migratorios se vienen produciendo ya desde el 2013. En el 2016 se había duplicado la ruta por el Mediterráneo Occidental y en el 2017 hubo un récord histórico de más de 21.000 personas, un 170 % más que el año anterior», argumentó una entrevista radiofónica. En lo que va de año, hasta el 15 de julio, han llegado por vía marítima 7.649 personas sin la documentación requerida, un 120 % más que en el 2017, lo que ha provocado el colapso de los servicios de acogida. El Ejecutivo aduce que el Gobierno de Mariano Rajoy sabía que se produciría este incremento y que no se preparó para atajarlo.

Las cifras están aún lejos de lo vivido en el 2006 cuando, según las cifras del Ministerio del Interior, entraron en España de forma irregular más de 39.000 personas. En aquellos años del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la oposición lanzó una dura ofensiva y vinculó esa llegada masiva a la regularización extraordinaria puesta en marcha en el 2005, que permitió obtener permiso de residencia acreditando arraigo laboral. «Papeles para todos», criticaba el PP. «Cuando oí al señor Casado oí a Aznar puro y duro en los años 2000 y no tuvo buen resultado», advirtió ayer Rumí recordando aquellos años.

En realidad, esa afirmación es cuestionable. El PSOE ganó las elecciones del 2008 gracias a que, tras la apuesta por el Estatut, logró los mejores resultados de su historia en Cataluña pero perdió electores en otras partes de España y los responsables del partido siempre lo achacaron tanto a la política territorial como al discurso de sus rivales sobre inmigración, que caló y mucho.

En un intento de contrarrestar la imagen de desbordamiento, el Gobierno de Sánchez se ha activado casi en pleno. Ha convocado para el próximo jueves la Comisión Delegada para Asuntos Migratorios, que preside la vicepresidenta, Carmen Calvo, y está integrada por los ministerios de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; Interior; Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; Fomento e Igualdad. Tras ella, el 6 de agosto, se celebrará la Comisión Sectorial de Migraciones con las comunidades autónomas.

«Comités de márketing»

La oposición, sin embargo, también presiona. Si Casado anunció el domingo su intención de desplazarse a Ceuta y Melilla para «abrazar» a los agentes de la Guardia Civil que allí actúan, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le tomó ayer la delantera y, tras visitar la valla con Marruecos, concretamente, la zona que el pasado jueves asaltaron de forma violenta 602 inmigrantes, reclamó a Sánchez que vaya más allá de las «ocurrencias», del «buenismo» y de los «comités de márketing», que, a su juicio, solo están creando un «efecto llamada».

Aquel incidente de la semana pasada, por otro lado, ha colocado al Ejecutivo en una situación complicada porque acabó con varias devoluciones en caliente, una práctica muy criticada por el PSOE en la oposición. En el 2015 presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la Ley de Seguridad Ciudadana centrado, entre otras cuestiones, en el también llamado «rechazo en frontera». Grande Marlaska defendió la actuación pero Rumí admitió que no la ve «ajustada a una política de inmigración seria y socialista».

España pide más dinero a Bruselas para afrontar la crisis

El Gobierno dio a conocer que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, envió una carta al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para reclamar ayuda económica adicional frente a la emergencia migratoria que se está viviendo en la denominada frontera sur.

La portavoz comunitaria Natasha Bertaud confirmó esta solicitud que «está siendo tramitada y evaluada». Bertaud recordó que ya en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea celebrada en junio se analizaron formas de intensificar la ayuda a España para hacer frente a la crisis.

Negociación en Mauritania

El pasado 2 de julio España ya recibió 25, 6 millones de euros para mejorar la capacidad de acogida de Ceuta y Melilla, una cantidad insuficiente para el Gobierno después de que solo el pasado fin de semana, más de 1.800 migrantes fuesen rescatados en aguas del Estrecho de Gibraltar y trasladados a centros de acogida en la costa sur de Andalucía, muchos de los cuales están ya desbordados en su capacidad.

Paralelamente a esta petición, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se encuentra en Mauritania para reforzar la lucha contra la inmigración irregular. Desde allí, también reclamó más ayuda a la UE, pero no solo para España, sino para Marruecos. El ministro alabó el esfuerzo del Gobierno de este país que recibe flujos desde el sur del Sáhara y del Sahel, y está haciendo «un importante papel de regularización» para evitar que las rutas de tráfico ilegal de personas se extienda por el Atlántico hacia Canarias. A pesar del aumento de inmigración a costas españolas, las autoridades marroquíes aseguraron que no hay «ninguna actitud deliberada» de dejar pasar un mayor numero de inmigrantes hacia España y defendieron que el aumento del flujo se debe al cierre de la ruta hacia Europa por Libia.

Un albergue temporal que se queda pequeño nada más estrenarse

C. C.

«U nas instalaciones sin lujos, pero con dignidad, como nos gustaría que hicieran con nosotros si algún día nos encontráramos en su tesitura». Así definió este lunes la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, el Complejo Campano, una zona de granja, campamentos y actividades deportivas que Cruz Roja ha alquilado en parte para convertirla en albergue temporal para los inmigrantes que en las últimas semanas han puesto al límite polideportivos y naves industriales en diversos pueblos del litoral andaluz. Pero sus 700 plazas se antojan escasas, tras conocerse que, según los datos de la Subdelegación del Gobierno central en Cádiz, hay 1.800 personas repartidas por diversas instalaciones provisionales en la comarca del Campo de Gibraltar.

El centro iba a entrar en funcionamiento el miércoles, pero la complicada situación, con decenas de personas rescatadas cada día -21 este lunes frente a los 247 del domingo- ha obligado a adelantar su puesta en marcha. Ayer llegaron 270 personas que durante el fin de semana habían pernoctado en polideportivos de Jerez y Cádiz. Valerio dejó claro que «no se trata de un centro de acogida por tiempo indefinido», sino que tendrá carácter temporal. Servirá para que, una vez superado el proceso de identificación policial, los inmigrantes tengan un techo durante unos cuatro o cinco días hasta que contacten con familiares o conocidos y puedan partir hacia otro destino. Es la denominada fase de estabilización, y durante la misma tendrán atención sanitaria, psicológica y social. Las personas acogidas utilizarán la parte del recinto destinada a albergue, donde irán las mujeres y sus hijos pequeños, y las cabañas, reservadas para los hombres, además de los comedores, pero no se abrirán los espacios deportivos que posee el complejo.

El complejo Campano será el destino de todos aquellos inmigrantes que aguardan aún en el puerto e instalaciones deportivas de Algeciras, Barbate o Los Barrios, donde los vecinos y las parroquias se han volcado para echar una mano a las oenegés.

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