Sáenz de Santamaría promete lealtad al PP, pero se resiste a entrar en la dirección

Casado reparte cargos parlamentarios entre personas afines a la exvicepresidenta

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mADRID / COLPISA

Se mantiene la presión interna para que Soraya Sáenz de Santamaría y su equipo accedan a integrarse en las estructuras del PP de Pablo Casado, quien ya zanjó el jueves que no tolerará corrientes internas. Un día después de anunciar el organigrama interno de la etapa que se abrió el pasado sábado con la elección del presidente de la formación conservadora, la nueva dirección convocó a los grupos populares en el Congreso y en el Senado, una reunión a la que acudió la exvicepresidenta porque, según aseguró, es «leal» a su partido y a España. No dijo nada, en cambio, sobre si aceptará el puesto como vocal de libre designación que Casado le ha ofrecido en el comité ejecutivo nacional. El jueves, la ex número dos del Gobierno no acudió a la primera reunión de este órgano y ayer no reveló si tiene intención de hacerlo en un futuro. La oferta para que Sáenz de Santamaría se sume al proyecto seguirá en pie el tiempo que sea necesario, según insistió Javier Maroto. El vicesecretario de Organización, uno de los hombres de mayor confianza de Casado, aseguró que, «gota a gota» y «día a día», los dirigentes que apoyaron a la exvicepresidenta «se están integrando». «Solo queda una silla vacía, que es la de Soraya Sáenz de Santamaría; el mensaje es que no deje esa silla vacía todos los días, porque le pertenece», añadió Maroto.

No se tiene la misma percepción en el bando perdedor. Según mantiene la ex número dos del Ejecutivo, lo de menos es el cargo que le toque en la estructura interna del PP. Otra cosa es el equipo de fieles que se lanzaron junto a ella a por el liderazgo del partido, a los que, según dijo José Luis Ayllón el jueves, no se les ha ofrecido «una representación digna» en función de los apoyos logrados. Además de Ayllón, en esta lista figuran exministros como Fátima Báñez e Íñigo de la Serna, quienes han rechazado las responsabilidades que se les han ofrecido desde el equipo de Casado.

La reunión de los grupos parlamentarios de ayer trajo aparejados relevos, algunos en favor de destacados sorayistas. Íñigo Méndez de Vigo presidirá la Comisión de Educación del Congreso y Cristóbal Montoro se hará cargo de la de Economía y Empresa. Fernando Martínez-Maíllo mantuvo la neutralidad de cara al público durante el proceso de primarias, aunque a nivel interno también respaldó a la ex número dos del Ejecutivo. Tras quedar descabalgado de la dirección de partido, donde compaginaba los cargos de vicesecretario de Organización y coordinador general, tendrá a partir de ahora un puesto en la dirección del Grupo Popular en la Cámara Baja.

Dolores de Cospedal quedó eliminada en la primera fase de las primarias, pero su posterior apoyo a la candidatura de Casado le ha asegurada una importante cuota de poder. Ha logrado colocar a tres miembros de su equipo en el nuevo comité de dirección -Dolors Montserrat, Isabel García Tejerina y Vicente Tirado- y ella misma se hará cargo a su vez de la presidencia de la Comisión de Asuntos Exteriores. Rafael Catalá se hará cargo de la de Interior.

En la bancada popular se escenificó ayer el cambio de etapa. Casado ya ocupó el escaño del líder de la oposición en el pleno del pasado miércoles. Ayer colocó a sus dirigentes de confianza a su alrededor. Sáenz de Santamaría ocupará un escaño en la segunda fila.

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