La Moncloa, rehén de las facturas de bolivarianos y golpistas

r. g.
madrid / colpisa

Con un «usted y el señor Rivera son una pareja de hecho que ha funcionado bastante engrasada durante el debate» se despachó ayer en el pleno del Congreso Pedro Sánchez dirigiéndose al popular Rafael Hernando. Además, resume la coincidencia tanto en los argumentos como en la dureza para defenderlos que utilizaron desde la tribuna el portavoz del PP y el presidente de Ciudadanos.

Las intervenciones de los dirigentes conservador y liberal giraron en torno al supuesto precio que los socialistas tienen que pagar a cambio de los apoyos que le permitieron sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy. Hernando afirmó que Sánchez ha convertido España «en rehén de un Gobierno en la sombra formado por populistas, independentistas y herederos de ETA» o que no tiene un programa de gobierno, «sino un plan de subsistencia con los comunistas bolivarianos».

Una de las deudas que denunciaron tanto el diputado popular como Rivera es la que se había contraído con los independentistas. Así, el líder de Ciudadanos exigió al presidente que explique cuáles son sus planes para Cataluña «más allá de ceder ante los golpistas». Esta «rendición» ante el soberanismo quedó demostrada, según Hernando, desde el momento en que el nuevo Ejecutivo levantó el control financiero a la Generalitat. A la hora de defenderse, el jefe del Ejecutivo negó cualquier tipo de hipoteca con los independentistas y acusó a «las derechas» de «vivir del conflicto» territorial en Cataluña.

También la amalgama de partidos que auparon a Pedro Sánchez a la Moncloa le dejó claro que no tiene un cheque en blanco. Sus apoyos requieren contrapartidas, y no se van a conformar con cambios «cosméticos». Tanto Podemos como Esquerra, PDECat y PNV reclamaron que pase de las palabras a los hechos.

Una actitud que hace prever una legislatura tortuosa para los socialistas, porque algunas de las demandas de los socios son de difícil asimilación y otras de imposible ejecución. «Sea valiente», animó la portavoz adjunta de Unidos Podemos, Ione Belarra. «Con meros retoques cosméticos» no podrá contar con el apoyo de los 67 diputados del grupo de Pablo Iglesias. El coordinador general de IU, Alberto Garzón, señaló que el Gobierno tiene la posibilidad de construir una «alianza republicana».

El portavoz de Esquerra, Joan Tardá, advirtió del riesgo de volver a situaciones pasadas si insiste en «la negación del referendo», porque si no acepta pactar una consulta sobre el derecho de autodeterminación el Gobierno de Cataluña y las fuerzas independentistas no tendrán más remedio que «volver a desobedecer», como hizo el Ejecutivo de Carles Puigdemont. Tardà advirtió: «Si ustedes hacen un giro a la izquierda, estaremos con ustedes, pero si lo que pretenden es maquillaje y tomarnos el pelo, no nos encontrarán».

El representante del PDECat, Carles Campuzano, recordó a Sánchez que su estabilidad «depende, en gran medida, de los soberanistas catalanes». Y le reclamó que no se quede «en las buenas palabras» y entre «a fondo» en el conflicto catalán.

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