Plantón de ERC al plan de Puigdemont de aunar en un partido al independentismo

El expresidente ve «caduco» al PDECat fundado por Mas hace dos años y crea la Crida


barcelona / colpisa

Carles Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sànchez presentaron ayer el movimiento Crida (llamada) Nacional per la República, una «herramienta» y «organización de acción política» que pueda participar en todas las elecciones y que reúna a todos los que comparten el objetivo de la secesión.

Aspira a ser una especie de Scotish National Party a la catalana, inspirado en el En Marcha de Macron, que busca ampliar el perímetro independentista. «Todo el mundo es bienvenido», afirmó Puigdemont por videoconferencia en el acto celebrado en el Ateneo de Barcelona. Torra no pudo acudir porque su vuelo procedente de Alemania se canceló. Pero habló a través de un mensaje de voz. «La república tiene muchos acentos», es «plural» y «transversal», señaló el expresidente, que insistió en que la iniciativa se dirige a soberanistas de derechas y de izquierdas, a los CDR, a la ANC y a todo el universo que ahora representa JxCat. A la conferencia asistieron las planas mayores de Junts per Catalunya y del PDECat, y también algún representante de ERC. No así de la CUP.

Puigdemont llama a la unidad para superar iniciativas «caducas» como el PDECat para insistir en el desafío y prolongar el proceso indefinidamente. Las personas o grupos que se adhieran a la plataforma podrán definir si acaba transformándose en un partido o en una coalición. Será en otoño en una convención constituyente.

En realidad, lo que propone Puigdemont ya existe. Se llama JxCat, la marca con la que concurrió a las elecciones del 21D. Pero esas siglas pertenecen al PDECat y el expresidente quiere el control absoluto. No quiere que la vieja Convergència marque la línea del nuevo movimiento, como ha pasado con la decisión del grupo parlamentario en el Congreso de apoyar la moción contra Rajoy. Por ello, el dirigente nacionalista ofrece al que aún hoy es su partido que se integre en el proyecto. Se trata de una opa hostil que el PDECat no puede rechazar porque corre el riesgo de morir, como le pasó a Unió cuando se divorció de Convergència. La dirección posconvergente abrió ayer las puertas a sumarse al proyecto. «Somos asociados del PDECat, pero por encima de todo somos militantes de Cataluña y Puigdemont es nuestro líder moral y político», afirmó la portavoz del partido, María Senserrich. Los críticos del partido, afines a Puigdemont, abogan mientras por la confluencia total, en tanto que los duros de JxCat creen que es necesario prescindir del partido fundado por Mas hace dos años y liquidarlo.

Centroderecha

ERC, en cambio, dio ayer calabazas a Puigdemont. Los republicanos rechazaron sumarse, pues consideran que es una mera «recomposición del espacio de centroderecha independentista». Una evolución más de Convergència, el PDECat y JxCat. Una encuesta publicada ayer, que otorgaba la victoria a ERC en unas elecciones catalanas, por delante de C’s y JxCat, dificulta aún más la integración. El independentismo vuelve a enfrascarse en un debate orgánico. Pero sigue sin abordar el tema central nueve meses después de la declaración de la independencia. Y es que continúa sin definir cuál es su estrategia, una vez se ha comprobado que la vía unilateral ha fracasado.

Los presos secesionistas reclaman al Supremo ser puestos en libertad

Los abogados de los diputados de Junts per Catalunya (JxCat) Jordi Turull, Jordi Sànchez y Josep Rull y de los de Esquerra (ERC) Oriol Junqueras y Raül Romeva solicitaron ayer su puesta en libertad mediante un escrito dirigido a la Sala de Enjuiciamiento del Tribunal Supremo. «Han cambiado las circunstancias del contexto social y político de tal modo que cabe pensar en la posibilidad de aplicar medidas cautelares menos gravosas», según el letrado Jordi Pina, quien defiende a los parlamentarios neoconvergentes. Estas medidas podrían ser una detención domiciliaria con control telemático o policial, la retirada de pasaporte o comparecencias periódicas. Además, ofrecen como fianza su patrimonio «para dejar claro que su propósito es permanecer en territorio español y afrontar el juicio».

A su entender, su puesta en libertad está justificada, porque ya puede hablarse de «normalización política» tras la reunión entre los presidentes Sánchez y Torra. Y apunta que su liberación contribuiría «a rebajar la tensión social y a facilitar la búsqueda de soluciones políticas». El abogado de Junqueras y Romeva también propone la prisión domiciliaria, pero en cambio no ofrece sus patrimonios como fianza.

Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores belga, Didier Reynders, respondió ayer a la petición que el Gobierno formuló al Ejecutivo de Bélgica en relación con la demanda civil presentada en ese país por Carles Puigdemont y cuatro exconsejeros contra el juez del Supremo, Pablo Llarena: «Intentamos trabajar respetando la independencia de los jueces», soltó tras ser preguntado por si apoyaría al Gobierno en su petición de defender la «inmunidad de la jurisdicción de España» frente al tribunal belga que estudiará la denuncia contra Llarena.

Los letrados plantean que los diputados suspendidos deleguen su voto en otros

Los letrados del Parlamento catalán proponen como solución para no alterar las mayorías que hay en la Cámara que los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo (Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva y Jordi Sànchez) puedan delegar su voto y su capacidad de suscribir iniciativas parlamentarias en otros diputados de su grupo que adquirirían la condición de «sustitutos». Así defienden que se garantice el voto de los seis diputados suspendidos por el juez.

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