PP y Ciudadanos acusan a Sánchez de claudicar frente al independentismo

Los comunes piden a Torra que active el diálogo con los partidos catalanes, mientras que los CDR reclaman «república o dimisión»

.Rivera es partidario de volver a aplicar el 155 porque los independentistas «siguen amenazando con la rebelión»
Rivera es partidario de volver a aplicar el 155 porque los independentistas «siguen amenazando con la rebelión»

redacción / la voz

El encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra no ha gustado nada ni al PP ni a Ciudadanos. Ambas formaciones han acusado al presidente del Gobierno de claudicar ante el mandatario catalán. La cita, aunque por motivos bien distintos, también ha provocado críticas de los independentistas. Mientras, desde la casa de los comunes reivindican a Torra que ahora active el diálogo del Gobierno catalán con el resto de las fuerzas autonómicas.

El presidente de Ciudadanos, muy ácido con la reunión, dijo que la reactivación de las comisiones bilaterales entre el Gobierno y la Generalitat servirá para que esta comunidad obtenga «más concesiones» y «menos controles» del Estado y, por tanto, quienes «han dado un golpe de Estado» dispongan de más instrumentos que antes para volver a hacer lo mismo. Rivera entiende que el Ejecutivo de Sánchez «va a agravar la situación volviendo a darle los instrumentos al separatismo». «Han dado un golpe de Estado con lo que tenían y han estado a punto de romper España; imagínense si ahora nos vamos a más competencias, menos supervisión, más recursos públicos, más embajadas, más adoctrinamiento en la escuela y más millones para TV3», señaló.

Para el líder de la formación naranja, el encuentro entre Torra y Sánchez sirvió para garantizar la «supervivencia política» del último en el Congreso y para «limpiar la imagen» del primero. Defiende una nueva aplicación del artículo 155 porque «siguen amenazando con la rebelión» y «se están rearmando para dar otro golpe». Sus palabras fueron respondidas por el líder del PSC, Miquel Iceta, quien censuró que Rivera «azuce» la «tensión y el enfrentamiento», lo que le «inhabilita para gobernar», dijo.  

Al precio que sea

El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, por su parte, aseguró que tras la reunión con Torra, Sánchez «deja huérfanos» a los catalanes no independentistas, que «sufren de manera injustificada el comportamiento irresponsable del Govern». «A Sánchez solo le preocupa seguir en la Moncloa al precio que sea», añadió. Su compañero en Madrid y portavoz del PP en el Congreso Rafael Hernando pidió a Sánchez que «no siga pagando precios por haber obtenido la presidencia del Gobierno gracias al apoyo de los independentistas y del señor Torra».

El líder de los comunes, Xavier Domènech, pidió al presidente catalán que «active inmediatamente» el diálogo interno en Cataluña, preferentemente este mismo mes de julio, antes de una segunda reunión con Pedro Sánchez, para «definir las grandes prioridades de país».

Desde el lateral más radical del independentismo, los CDR reclamaron al Gobierno catalán que tire adelante con lo que prometieron en campaña electoral o que dimitan: «No aceptamos pactos ni cambios de rumbo». «No estamos aquí para hablar de Estatut. No hemos llegado hasta aquí para tirar la toalla», han sentenciado, añadiendo hashtags como «república o dimisión» .

Licor de hierbas para distender la cita y primeros tuits de Sánchez en Catalán

R.G.

La de este lunes, dicen, fue una reunión de trabajo, pero hubo momentos distendidos. Quim Torra cumplió su capricho de conocer el rincón de los jardines de la Moncloa en el que Antonio Machado mantenía citas amorosas clandestinas. Curioso fue su interés por ese exponente de la generación del 98 vilipendiado por anticatalanista. Torra había llegado a palacio con regalos para su anfitrión, una botella de ratafía, un licor dulce de nueces verdes con hierbas aromáticas macerado en alcohol, tradicional de algunas comarcas de Cataluña, y dos libros: Imago Catalonia, un compendio de mapas de Cataluña desde la Edad Media, y Aran, un país, un volumen de fotografías del Valle de Arán, zona que conoce el presidente del Gobierno. Seguro que la elección no fue inocente. En cambio, Pedro Sánchez obsequió a su visitante con un volumen sobre la historia del palacio de la Moncloa. Un gesto sin intención, no como cuando Rajoy entregó a Puigdemont en el 2016 una edición del Quijote con las andanzas de Alonso Quijano cuando llega a Barcelona y ve por vez el mar y recupera la cordura perdida con la lectura de libros de caballerías.

Los dos presidentes departían junto a la fuente. Cuando aparecieron las dos hijas de Sánchez con Turca, la perra, y unas amigas rumbo a la piscina, se acabó la visita.

El gesto de Sánchez fue a posteriori, al tuitear en catalán: «Una crisis política requiere de una solución política. Esta reunión es un punto de arranque constructivo para la normalización de las relaciones». Aznar también lo hablaba, en privado.

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