Sánchez confirma que acercará presos de ETA porque «la banda ha sido derrotada»

Interior estudia, como primer paso, traslados aislados de los que no tengan delitos de sangre

Sánchez, quien ayer visitó a Merkel, pidió a las fuerzas políticas que los acercamientos no sean un elemento de división
Sánchez, quien ayer visitó a Merkel, pidió a las fuerzas políticas que los acercamientos no sean un elemento de división

madrid / colpisa

No habrá un cupo máximo ni mínimo de traslados de presos de ETA. No hay cifras predeterminadas porque no serán movimientos, en ningún caso, colectivos como los que se dieron durante el primer Gobierno de José María Aznar. Tampoco hay un calendario cerrado, aunque los técnicos de Interior hablan de semanas más que de meses para ver los primeros pasos, «que no serán espectaculares». Serán acercamientos «aislados» y decididos siempre por los técnicos penitenciarios de forma «individualizada».

La hoja de ruta diseñada por el Gobierno socialista incluye un perfil de los primeros candidatos al traslado a cárceles cercanas al País Vasco y Navarra: presos con penas cortas o medianas, sin delitos de sangre y cerca de cumplir su condena. Unos requisitos similares a los que fijó el pasado enero el Gobierno de Emmanuel Macron cuando anunció la flexibilización de la política penitenciaria sobre ETA, aunque desde el Ejecutivo español niegan que se inspiren en el país vecino. El Ministerio del Interior, según revelaron ayer diferentes fuentes de este departamento, ya ha dado luz verde a que las juntas de tratamiento de las 45 cárceles españolas en las que se concentran los 228 presos de ETA puedan estudiar semanalmente los casos de sus internos terroristas, si bien -explican responsables de Interior- Instituciones Penitenciaria tiene informes detallados de cada uno de estos reclusos por tratarse de presos incluidos en los FIES (Ficheros de Interiores de Especial Seguimiento).

Serán estas juntas de tratamiento las que propongan los posibles traslados. Interior no ha fijado fecha tope a las prisiones ni ha propuesto nombres ni número. «Será un procedimiento estrictamente técnico de individualización científica», matizaron ayer desde el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, al tiempo que dejaron claro que el principio que regirá los posibles traslados será el del «estricto cumplimiento de la ley».

Una legislación -recordaron en prisiones- que deja en manos exclusivamente de Instituciones Penitenciarias la ubicación de los internos. Los traslados -insistieron desde la sede de Interior- no son en modo alguno «beneficios penitenciarios», a los que los presos de ETA solo accederían si colaboran con la Justicia o muestran de forma manifiesta su arrepentimiento. «La dispersión era un elemento más de la política antiterrorista para romper la cohesión interna de la organización, debilitar su poder en las cárceles y alentar la disidencia. Con la banda desaparecida, esa dispersión no tiene sentido», apuntaron ayer diversas fuentes del Gobierno.

«ETA ha sido derrotada»

Y así lo dejó claro también ayer el propio Pedro Sánchez, en el que, quizás, ha sido su mensaje más rotundo sobre el acercamiento desde que llegó a la Moncloa. Un día después de su entrevista con el lendakari Iñigo Urkullu, en la que ambos pactaron un grupo estable de trabajo para tratar el traslado de los presos, el presidente del Gobierno subrayó que «ETA ha sido derrotada» y que, por ende, «la política penitenciaria debe ser revisada».

En una comparecencia en Berlín junto a la canciller Angela Merkel defendió que, tras la desaparición de la banda terrorista, «debemos aproximarnos de otra manera a una realidad que ya es completamente distinta». Sánchez, que dijo «no esconderse» tras los compromisos adquiridos con Urkullu, reiteró: «El Gobierno está dispuesto a revisar esa política penitenciaria por una sencilla razón, porque ETA ha sido derrotada». El jefe del Ejecutivo central pidió al «conjunto de las fuerzas políticas» que los inminentes acercamientos no «sean un elemento de división». «Pongamos las luces largas, sepamos que tenemos que normalizar más aún la convivencia en el País Vasco, y desde esa perspectiva es la que va a trabajar el Gobierno», zanjó.

Más claro aún fue Grande-Marlaska: «No es lo mismo el 2018 que el 2006», dijo en clara referencia a que la banda terrorista se ha disuelto.

Víctimas de la banda exigen que los reclusos la repudien para variar su situación

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) exigió ayer el repudio a la banda terrorista como condición mínima» y «fundamental» para «cualquier cambio en la situación de los presos de ETA». La asociación responde así al anuncio del presidente del Gobierno de que se debe revisar la política penitenciaria de esos reclusos una vez que ETA ha sido derrotada. «Tiene que ser un repudio individual, en ningún caso colectivo», mantiene Covite, antes de aclarar que «si el acercamiento está orientado a la reinserción, el mínimo exigible para un condenado por terrorismo es el rechazo tajante a la organización a la que perteneció y bajo cuyas siglas ejerció la violencia». Y le pide al Ejecutivo que aclare cuáles son las condiciones que va a poner a los internos de ETA para el acercamiento».

Privilegios

El anuncio de Sánchez ha recibido duras críticas del PP, cuyo portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, ha considerado «muy grave» que se quiera, a su juicio, «privilegiar a unos asesinos» que estuvieron «a punto de destruir nuestra incipiente democracia» y se diga ahora «pelillos a la mar» o «¡Qué buenos son los de Bildu que nos llevan de excursión a la Moncloa». El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado que exigirá un sistema penitenciario igual para todos, que trate de la misma manera a todos los presos independientemente del delito que hayan cometido, y que en los despachos «no se apañen» sistemas paralelos o privilegiados.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, recordó que también el PP, en su día, se mostró abierto a dar este paso cuando ETA desapareciera.

El presidente del Gobierno insta al independentismo a pasar página del 1-O

patricia baelo

Una página que hay que pasar. Así calificó ayer el presidente del Gobierno español la consulta popular organizada por el independentismo catalán el pasado 1 de octubre. «Podemos hablar de muchas cosas, pero, desde luego, lo que representó el referendo del 1-O creo que es una página que hay que pasar. También por parte del secesionismo. También por parte de quien es el presidente de todos los catalanes y catalanas. Y a partir de ahí tener un tono constructivo», instó Pedro Sánchez en la capital alemana, donde mantuvo su primer encuentro bilateral con Angela Merkel desde que se produjo en España el relevo de poder.

El jefe del Ejecutivo respondía así a la reciente declaración del presidente Quim Torra, quien consideró necesaria repetir la consulta, con el fin de «hacer efectiva» la república catalana. En la misma línea de lo que ya afirmó nada más pisar la Moncloa, Sánchez habló de intentar buscar «puntos de unión, de trabajo en común» con Barcelona, tras años de relaciones congeladas, y con vistas a que la reunión del 9 de julio sea «un éxito». «El Gobierno de España está dispuesto a dialogar, a normalizar las relaciones institucionales con la Generalitat» aunque siempre dentro de los márgenes de la Constitución, precisó.

La respuesta del Ejecutivo catalán fue que el independentismo no renunciará al derecho de autodeterminación. De hecho, la consejera de Presidencia, Elsa Artadi, dio a conocer los temas sobre los que quiere debatir Torra en la Moncloa: derecho a la autodeterminación, presos, relación Cataluña-resto de España y el franquismo en las instituciones.

Entre gestos de complicidad, la canciller se refirió a la situación del expresidente Carles Puigdemont, quien fue detenido el pasado marzo en Alemania, donde permanece en libertad condicional mientras la Justicia del país decide si tramita la orden de extradición solicitada por Madrid y, en tal caso, bajo qué cargos. «En lo que respecta a Puigdemont tenemos muy buenos contactos entre las autoridades correspondientes y todo se está desarrollando según el claro procedimiento de un Estado de derecho. En tanto que ambos somos Estados de derecho, no tenemos ningún problema con ello», declaró Merkel ante la pregunta de si le incomoda la presencia del líder independentista.

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