Sánchez advierte al PP que no haga oposición con los asuntos de Estado

Le pide que sea leal y no recurra a problemas como el catalán para atacar al Gobierno

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Madrid / Colpisa

Pedro Sánchez reclamó al PP en su primera sesión de control parlamentario que haga una oposición «leal», centrada en las discrepancias con el Gobierno, pero no en los asuntos que atañen al Estado. Un buen ejemplo, dijo, es la que hicieron los socialistas, que se enfrentaron al Ejecutivo de Mariano Rajoy en muchos terrenos, pero que actuaron con «lealtad» en la crisis abierta por el independentismo en Cataluña y se pusieron del lado gubernamental en la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

El portavoz popular en el Senado puso en duda la capacidad de Sánchez para asegurar la cohesión territorial de España si sus socios parlamentarios van a ser las fuerzas secesionistas de Cataluña y los nacionalistas vascos, además de Podemos. «¿Cómo van a sustentar el futuro del país con aquellos que quieren romper con España?», preguntó José Manuel Barreiro. El PP, explicó, tiene «dudas» porque el presidente del Gobierno dice un día una cosa y otro, la contraria, como ha ocurrido, dijo, con la convocatoria de elecciones. En la moción de censura con la que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa, recordó Barreiro, se comprometió a adelantar las generales, pero este lunes en una entrevista en RTVE señaló que pretende agotar la legislatura y gobernar hasta el 2020. «Las dudas están en lo que ha dicho y hace», remarcó el senador del PP.

Sánchez sorteó las alusiones a la mayoría con la que ganó la moción de censura y a sus planes electorales, y se centró en lo que debe ser, a su entender, la dialéctica entre Gobierno y oposición. «Es lógico -dijo- que ustedes (el PP) pretendan ser adversarios del Gobierno, pero les pido que no sean adversarios del Estado». Subrayó que esa estrategia de enfrentarse al Gobierno en los asuntos de Estado no era ninguna exageración por su parte porque la pusieron en práctica con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, con la campaña contra el Estatuto catalán en la que colocaron «mesas petitorias» de firmas en todo el país contra el autogobierno catalán. «De aquellos polvos, estos lodos», se quejó Sánchez, que, de paso, rememoró que en el 2006 apenas el 15 % de los catalanes apoyaban la independencia y ahora la respalda «más del 40%». Aquella estrategia dirigida por Rajoy, prosiguió, dio «algún rédito electoral» al PP, pero fue «a costa de poner en riesgo el futuro y la convivencia» entre todos los españoles. «¿Van a hacer lo mismo doce años después?», preguntó el presidente del Gobierno al portavoz del PP en la Cámara Alta.

Sánchez se mostró molesto por el empeño de los populares en reclamar lealtad a la oposición cuando ellos gobiernan, y cuando pasan a la oposición «se olvidan» de ese principio y acosan al Ejecutivo con todas las armas a su alcance, aunque sea en asuntos tan delicados como el modelo territorial. Confió, no obstante, que en esta etapa desistan de poner en marcha esa estrategia porque «será bueno para el país y para el Estado», sobre todo porque en Cataluña «existe un problema político que tenemos que resolver» por vías políticas.

Descarta reformar el sistema de financiación de las autonomías

El presidente del Gobierno descartó ayer la posibilidad de reformar en lo que resta de legislatura el sistema de financiación autonómica, que ya debería haber sido renovado hace cuatro años y que el propio Pedro Sánchez venía exigiendo insistentemente a Mariano Rajoy. De hecho, comunidades con Gobiernos socialistas como la andaluza y la valenciana eran los arietes en esa exigencia al Ejecutivo del PP. Sánchez argumentó ayer para justificar su decisión que «no va a dar tiempo material para hacerlo» en lo que resta de legislatura. Para intentar apaciguar a las comunidades, muy perjudicadas por el retraso en la reforma del sistema, Sánchez se comprometió a efectuar mejoras en la financiación de «todas y cada una» de las comunidades en los próximos meses.

Rivera acusa al presidente de engañar a los españoles

M. E. Alonso

Ni el PP ni Ciudadanos se lo van a poner fácil a Pedro Sánchez. Desde que Mariano Rajoy fuera desalojado de la Moncloa, ambas formaciones tratan de ejercer con la máxima dureza el papel de líder de la oposición y aceleran en sus ataques contra el nuevo Gobierno del PSOE y su presidente, al que acusan ahora de «engañar» a los ciudadanos al negarse a convocar elecciones anticipadas.

Conservadores y liberales recordaron ayer a Sánchez que su propósito de agotar la legislatura, tal y como desveló en una entrevista en TVE, contrasta con su intención inicial de no esperar a 2020 para poner las urnas. Un discurso con el que además intentó ganarse el favor de Ciudadanos y sumar a sus 32 diputados en la moción de censura contra Rajoy. «No se puede confiar en él porque quiere atrincherarse en la Moncloa», alertó su presidente Albert Rivera en una reunión de su grupo parlamentario. En las filas naranjas consideran que ese «engaño» sobre la fecha de los comicios certifica además que lo único que buscaba Sánchez era «ser presidente de cualquier manera y a cualquier precio» y confirma que Ciudadanos no podía apoyar esa censura. «Nos alivia saber que estábamos en lo cierto», remarcó Rivera.

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, instó al líder socialista a explicar su «cambio» en el hemiciclo y a aclarar «qué es lo que va hacer durante estos dos años» que restan de legislatura, su programa de Gobierno y cómo pretende aprobar las reformas anunciadas con solo 85 diputados.

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