La decisión de retirar las concertinas enfrenta al Gobierno y a Melilla

Imbroda advierte que exigirá el traslado de los inmigrantes a la Península


redacción / la voz

Las concertinas nunca han tenido buena prensa. Cuestionadas por oenegés y partidos políticos, ahora el nuevo Ejecutivo también las pone en cuestión, lo que abrió la polémica con el Gobierno de Melilla, cuyo presidente, Juan José Imbroda, acusa al PSOE de ser los primeros en instalarlas e inventar las devoluciones en caliente.

Las concertinas consisten en unos alambres equipados con cuchillas cortantes que instaló coronando las vallas fronteriza de Ceuta y Melilla en el año 2005 el Gobierno de Rodríguez Zapatero, aunque dos años después este mismo Ejecutivo ordenó retirarlas de parte del vallado melillense por las heridas que causaban en quienes intentaban rebasar el perímetro.

En el 2013, el Gobierno de Mariano Rajoy las recuperó en plena crisis migratoria, cuando los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla se habían convertido en demasiado permeables para contener a los miles de inmigrantes que esperaban cualquier oportunidad para entrar en España a la carrera. La aplicación de las concertinas se extendió. Ya no eran utilizadas solo para coronar la alambrada que intentaban saltar las personas, sino que estos cuchillos también se colocaron en la parte inferior de los dispositivos disuasorios. Esta estrategia fue muy criticada política y socialmente, pero el Gobierno se amparó en que su efecto disuasorio era más que evidente.

«Haré todo para que puedan ser retiradas», señaló ayer tajante en una entrevista radiofónica el nuevo ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que aclaró que pedirá un informe para estudiar alternativas a este sistema. Horas después, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, respaldaba la iniciativa y anunció que esta será objeto «de consideración y decisión» del Consejo de Ministros.

Apoyo de las oenegés

Amnistía Internacional y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado celebraron ayer el anuncio de Interior, pero también reclamaron que se paren las devoluciones en caliente y se garantice el acceso al procedimiento de asilo. «Esperamos que no sea una declaración más y la medida se aplique cuanto antes», detalló Verónica Barroso, responsable de investigación y política interior de Amnistía Internacional.

El Gobierno de Melilla teme que la retirada de las concertinas conlleve un repunte en los intentos de los inmigrantes de cruzar ilegalmente la frontera de la ciudad autónoma. Por ello, el consejero de Bienestar, Daniel Ventura, anunció que si se adopta finalmente la medida pedirán el traslado «de inmediato» a la Península de los inmigrantes que pasen a la ciudad española, tanto adultos como menores no acompañados.

«El PP se ha encontrado lo que se ha encontrado», señaló horas después el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, quien recordó al PSOE que fue uno de sus Gobiernos el que instaló las concertinas en la valla fronteriza entre España y Marruecos y el que «inventó» las devoluciones en caliente de inmigrantes durante la primera crisis, en el 2005. El político del PP respondía al anuncio de Grande-Marlaska apelando a la «prudencia» para evitar «el efecto llamada» y esperando que la UE «diga algo».

Un muerto en los 8 rescates realizados en el Estrecho

Efectivos de Salvamento Marítimo recuperaron ayer el cadáver de un inmigrante entre las ocho pateras rescatadas, con un total de 74 personas de origen subsahariano, en aguas del estrecho de Gibraltar. El cuerpo apareció en una de las últimas actuaciones realizadas, cuando se interceptó una precaria embarcación en la que navegaban once personas, entre las que se encontraba el fallecido.

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