Los populares gallegos están tranquilos ante un rompecabezas en el que sobrarían huecos


santiago / la voz

El suflé de la sucesión en Galicia ha empezado a crecer, independientemente de que lo que decida Feijoo, que, como es habitual en las reflexiones que de él dependen, agotará los plazos para dirimir su futuro. El presidente del PPdeG y de la Xunta tenía en mente congelar cualquier debate hasta después de las municipales, pero el microondas está en marcha y la dirección gallega ya se ha puesto una misión prioritaria: que no se cuelen cuchillos en el horno y salten chispas entre los poderes provinciales. Cuentan con dos ventajas para que eso no ocurra: una cómoda mayoría y varias vacantes en el horizonte para encajar las aspiraciones territoriales.

A Coruña

Más líderes y sin fricciones. Es la provincia desde la que se apuntaló el proyecto en torno a Feijoo y la que sigue contando con más peso, por historia, demografía y por la variedad de líderes bien situados en el Gobierno, en el grupo parlamentario y en el partido. Además, cuenta con la ventaja de que dos conselleiros de la provincia, Beatriz Mato y José Manuel Rey, saldrán a defender las plazas municipales de A Coruña y Ferrol, dejando manos libres al presidente para escoger relevos sin salir de ese caladero. Diego Calvo, presidente provincial y vicepresidente de la Cámara, ganará cuota de poder más pronto que tarde, igual que la compostelana Paula Prado, viceportavoz parlamentaria, ya que a ambos les falta trayectoria ejecutiva en la Xunta, indispensable para aumentar sus aspiraciones con vistas a dos años. El ferrolano Miguel Tellado, secretario general, también se prestaría a todo menos a ejercer el liderazgo político en primera línea, del que se descarta. Igual que el portavoz parlamentario, Pedro Puy. Ambos tuvieron experiencias en la Administración gallega, pero en segundos niveles. Ahora no bajarían de conselleiros, de dar ese paso.

POntevedra

El sucesor natural. Mientras un congreso autonómico no diga lo contrario, Alfonso Rueda es el relevo natural del titular de la Xunta. Su currículo como segundo de Feijoo cubre cualquier carencia de los anteriores, ya que ha acumulado amplia experiencia ejecutiva y orgánica, pero su paso atrás en la secretaría del partido para centrarse en la provincia de Pontevedra alentó un perfil con falta de ambición como sucesor -promovido por él mismo- o de un paulatino alejamiento con respecto al presidente. Si las municipales se iban a plantear casi como unas primarias para el PPdeG, Rueda no lo iba a tener fácil. Recuperar la Diputación está muy complicado. Vigo y Pontevedra son inalcanzables. Sin embargo, tendría la llave del candado para lanzar una poderosa alianza con los coruñeses e inclinar el poder hacia las provincias atlánticas.

ourense

La cuota de Baltar. José Manuel Baltar es el líder más asentado en su territorio y se siente obligado a reivindicar sus incuestionables aportaciones electorales. Su ausencia en los centros de decisión popular -y sobre todo en el Parlamento- limitan sus posibilidades internas, pero en último caso siempre podrá reclamar su cuota provincial. Siempre con las urnas como aval.

Lugo

La división, un lastre. Es la provincia con menos capacidad de influencia en estos momentos. La lucha de poder en el 2016 entre Elena Candia y Raquel Arias llevó al PP de Lugo a una división inédita en la era Feijoo. Ahora está redirigida y en proceso de maduración, pero a este proceso, en marcha, ya no llega.

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