Pedro Sánchez tropieza con Cataluña

PP y Ciudadanos acusan al presidente socialista de intentar contentar a los independentistas catalanes con la reforma constitucional y el acercamiento de presos por su apoyo a la moción. Dos sondeos colocan a los socialistas como primera fuerza en tan solo una semana

.

MADRID / COLPISA

El PP avisó de que no iba a dar tregua al Gobierno de Pedro Sánchez desde el primer día y ha cumplido su palabra. Las palabras de la ministra de Política Territorial sobre la necesidad de una reforma constitucional y su posición favorable al acercamiento de los exconsejeros catalanes presos desataron una oleada de críticas de los populares, y también de Ciudadanos, que acusaron a los socialistas de intentar contentar a los independentistas.

El Gobierno de Sánchez pretende enderezar la crisis institucional y distender el ambiente con la Generalitat de Cataluña y las formaciones secesionistas con planteamientos cargados de intenciones, pero vacíos de contenido, porque la materialización de estos está fuera de su alcance. La reforma constitucional «urgente, viable y deseable» de la que habló Meritxell Batet requiere la imprescindible colaboración del PP. Y los populares no tienen entre sus planes, ni cercanos ni remotos, la modificación de la Carta Magna. Del mismo modo, el acercamiento de los líderes separatistas encarcelados tampoco está ahora en manos del Ejecutivo. La decisión depende del instructor de la causa, el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena.

La vicesecretaria de estudios y programas de los populares, Andrea Levy, afeó al Ejecutivo que sus primeros pasos vayan encaminados «a contentar y premiar» a los independentistas. Tanto el PDECat como Esquerra han rechazado en numerosas ocasiones que la reforma constitucional sea el camino para satisfacer sus planteamientos secesionistas, pero el presidente de la Generalitat, Quim Torra, dio la «bienvenida» a la oferta de Batet. Un agradecimiento que, a ojos del PP y Ciudadanos, es la prueba del nueve de que el PSOE estableció pactos secretos para que prosperara la moción de censura.

Albert Rivera apuntó que la reforma de la Constitución no puede tener como objetivo «inventarse una nación de naciones», que es, a su entender, el planteamiento que subyace en las palabras de la ministra de Política Territorial. El líder de Ciudadanos también se mostró en desacuerdo con la idea de Batet para recuperar algunas partes del Estatut que el Constitucional invalidó. Eso es, según Rivera, ofrecer «otro Estatuto inconstitucional al separatismo». Es «un error». Populares y liberales también reprocharon a Batet su afirmación de que sería deseable un acercamiento de los dirigentes secesionistas presos a Cataluña porque, apuntó Levy, «no es bueno hacer concesiones políticas» a los independentistas. Desde C’s indicaron que el acercamiento de los encarcelados sería «empezar a pagar las letras de la hipoteca» con Esquerra y el PDECat

Política de gestos

Sánchez cree que la estrategia sobre el independentismo catalán de su antecesor, inmovilismo y jueces, conduce a un callejón sin salida. Por esa razón, la ministra portavoz, Isabel Celaá, defendió la conveniencia de «los gestos» para rebajar la tensión de los últimos años. Como tal vendió el levantamiento del control a los pagos de la Generalitat, aunque en realidad era una medida derivada del levantamiento de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. A esa iniciativa seguirán otras en los próximos días. La primera puede ser la entrevista en la Moncloa entre Sánchez y Quim Torra, que no se descarta que se celebre esta misma semana. Una cita que el presidente de la Generalitat reclamó sin éxito a Mariano Rajoy y que ha reiterado a Sánchez.

Torra, de todos modos, avisó hoy que el diálogo, con ser bueno, puede ser insuficiente, porque de lo que se trata es de abrir «una negociación de Gobierno a Gobierno» y asumir «riesgos» por ambas partes. Insistió en que su postura inicial será hacer valer el resultado del referendo del 1 de octubre y la declaración de independencia del 27 de octubre del año pasado. Y a partir de ahí, señaló, comenzar a hablar.

Blindar la inmersión lingüística y más autogobierno, las nuevas cesiones

Aunque el PSOE quiso evitar en público confirmar las posibles materias sobre las que estaría dispuesto a negociar con la Generalitat para «mejorar su encaje» en España, fuentes del partido señalaron fundamentalmente dos ejes: blindar el catalán y proteger la inmersión lingüística que defienden los separatistas y aumentar el autogobierno de Cataluña con nuevas transferencias que, por el momento, no han sido concretadas.

Lo que parece mucho más complejo es avanzar en la reposición de los artículos del Estatut que fueron podados por el Tribunal Constitucional, como exige Quim Torra, así como en otras medidas tendentes a afianzar las tesis secesionistas. 

En las antípodas

El planteamiento esbozado por la Generalitat está en las antípodas de los escenarios que maneja la Moncloa. La ministra portavoz, Isabel Celaá, avisó de que Sánchez se reunirá con el presidente catalán «con la Constitución en una mano y el diálogo en la otra». En ese marco, añadió Celaá, el derecho a decidir u otras propuestas separatistas «no tienen cabida».

La estrategia de Sánchez con Cataluña tiene un carácter posibilista, alejada de los grandes planteamientos para buscar puntos de contacto en la lista de 45 demandas que Carles Puigdemont presentó a Rajoy o de recuperar las partes del Estatut que el Constitucional no vio fuera de la ley, pero excluyó de la norma de autogobierno porque requerían otro marco jurídico.

Para cualquier reforma que incluya tocar el texto de la Constitución, a Sánchez y su Gobierno no les basta el apoyo de Podemos y sus aliados nacionalistas en el Congreso. El control del PP del Senado, con mayoría absoluta, y el bloqueo de la mayoría necesaria de tres quintos en el Congreso -donde también necesitarían el apoyo de Ciudadanos- limita de forma clara las opciones de negociación entre Pedro Sánchez y Quim Torra.

Análisis | Las consecuencias demoscópicas

Dos sondeos colocan a los socialistas como primera fuerza en solo una semana

El PSOE pasa de ser el patito feo de los electores a convertirse en la marca más pujante

f. E.

Una de las máximas de la política, atribuida al histórico dirigente italiano Giulio Andreotti, dice que el poder desgasta al que lo tiene, pero mucho más al que no lo tiene. La primera oleada de encuestas tras la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Moncloa refleja el valor añadido que aporta la firma en el BOE a un recién llegado. Así, el PSOE pasa de ser el patito feo de los electores a convertirse en la marca más pujante. Según dos de los tres sondeos hechos públicos ayer, los socialistas obtendrían la victoria en las urnas con porcentajes que van desde el 25,1 de la encuesta de Invymark hasta el 28,8 del estudio de GAD3. En una tercera encuesta, el 24,9 que le otorga NC Report confirma la recuperación. En todo caso, datos por encima del 22,7 % obtenido en la última cita con las urnas, en el 2016. Con esas cifras, los actuales 84 diputados que arropan a Pedro Sánchez podrían convertirse en 118 en el cálculo más optimista.

Tampoco le ha sentado mal al PP por el momento la pérdida del Gobierno, ya que afianza su segunda posición y recupera algún voto, no demasiado significativo, pero repite en la segunda posición, con porcentajes que van del 23,7 al 25,6 % y entre 101 y 108 escaños, muy lejos del 33 % y los 137 escaños obtenidos en el 2016. 

Partidos menos emergentes

Los datos del PSOE y el PP suponen el mayor apoyo al bipartidismo de los últimos meses. Fruto de esa concentración de voto en los dos partidos tradicionales, el principal damnificado de los sondeos es Ciudadanos, que hasta la moción de censura lideraba todos los estudios de opinión realizados en España, excepto el del CIS, y que cae a una tercera posición con una importante erosión de apoyos. La formación liderada por Albert Rivera se quedaría entre el 21 y el 22 %, ocho puntos más que en las elecciones generales de hace dos años, pero entre cuatro y ocho puntos por debajo de sus expectativas demoscópicas de hace apenas un mes. Esas cifras le otorgarían entre 70 y 72 escaños, que convertirían al partido naranja en el árbitro de la política española en caso de nuevos comicios.

Podemos se quedaría con entre el 13,1 y el 17,3 %, según la casa encuestadora, muy lejos del 21,1 alcanzado en las urnas en el 2016 y con una horquilla de entre 34 y 53 escaños.

Borrell advierte de que Cataluña «está al borde del enfrentamiento civil»

EUROPA PRESS

El nuevo ministro socialista ha pedido la colaboración de la oposición ante el desafío secesionista

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Josep Borrell, ha pedido este domingo a la oposición que dejen de «buscar tres pies al gato» y que colaboren con el Gobierno porque, a su juicio, Cataluña «está al borde del enfrentamiento civil».

Borrell se ha expresado así en una entrevista en La Sexta, recogida por Europa Press, en la que también ha abierto la puerta a recuperar algunos de los artículos del Estatut de autonomía catalán que fueron declarados nulos. «Eso requiere la participación de todas las fuerzas políticas», ha señalado.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

Pedro Sánchez tropieza con Cataluña