El Gobierno echa a andar con un mensaje de firmeza y diálogo al presidente catalán

El Consejo de Ministros estudiará en la reunión de hoy la estrategia y no se descarta que Sánchez reciba a Torra la próxima semana

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madrid / colpisa

«No les oculto que son tiempos difíciles. España se enfrenta a, quizá, el mayor problema al que se puede enfrentar un país, el de la integridad territorial», dijo Josep Borrell en su primera intervención como titular de Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el Gobierno de Pedro Sánchez. La mención no es baladí. Los actos de toma de posesión y asunción de carteras de los nuevos ministros sirvieron ayer para que cada cual dejara su sello dentro de un conjunto bien organizado sobre el papel, pero también para ratificar el interés del secretario general del PSOE en lanzar un mensaje claro a Cataluña: mano tendida, pero también firmeza.

El Ejecutivo abordará hoy mismo en el «Consejo de Ministras y Ministros» -la terminología establecida ayer por la vicepresidenta, Carmen Calvo, al prometer el cargo- la estrategia que conviene desplegar para hacer frente a la crisis territorial. Fuentes gubernamentales ya avanzaron que la intención es que «antes del verano» haya un «acercamiento» al Gobierno de la Generalitat.

Con ese objetivo viene trabajando el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, desde hace unos días. En su entorno no descartan, incluso, que la primera cita entre Sánchez y Quim Torra se produzca la próxima semana. Hasta el momento, el jefe del Ejecutivo y el presidente autonómico solo se han cruzado mensajes protocolarios.

La idea ahora es intentar destensar la situación, pero sin bajar la guardia. «Con la Constitución, todo; fuera, nada», advirtió la hasta ahora portavoz parlamentaria del PSOE y nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, en su puesta de largo. En la oposición, Sánchez siempre dijo que para lidiar con el independentismo es necesaria la ley, pero que no todo puede reducirse a ella y que no cabe delegar en los jueces lo que corresponde resolver a la política, como hizo el Gobierno del PP. Torra, por su parte, lleva días exigiendo un encuentro. «Necesito hablar urgentemente con Sánchez para saber qué me quiere explicar y qué me encontraré», dijo el martes tras arremeter contra la designación de Borrell. «Es una pésima noticia para nosotros, y no por lo que haya podido decir, sino por la idea que tiene del derecho de autodeterminación del país en el que nació», dijo.

«Vértigo»

Los socialistas saben que el entendimiento no será fácil. La ministra a la que Sánchez ha encomendado la tarea de explorar la situación, la federalista Meritxell Batet, ya admitió en su toma de posesión que asume la nueva cartera de Política Territorial y Función Pública con cierto «vértigo», consciente de lo «crucial» del asunto que tendrá entre manos y de lo «excepcional de la situación». En todo caso, defendió que hay que «recuperar la palabra» y emplearla para «hablar de personas, de respeto y de convivencia». El partido gubernamental cree que una parte nada desdeñable del secesionismo busca una pista de aterrizaje para volver al autonomismo.

Y ahora comienza el baile

Medio millar de altos cargos y hasta 6.000 puestos de libre designación cambiarán en las próximas semanas

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El Gobierno celebra hoy su primer Consejo de Ministros y con ello comienza el baile de altos cargos en la Administración. Entre los primeros, el del secretario de Estado de Comunicación, que hasta ahora desempeñaba la gallega Carmen Martínez Castro, y que desde ya ocupará Miguel Ángel Oliver (Madrid, 1963), que hasta esta misma semana se ocupaba de los informativos nocturnos de Cuatro. Otro puesto de especial relevancia será para el leonés Pedro Baños, un experto en terrorismo yihadista nacido en 1960. Como director de Seguridad Nacional, será el principal asesor de Pedro Sánchez en cuestiones geoestratégicas. Baños, coronel en la reserva, ha ocupado altos cargos en el Ministerio de Defensa y fue jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo del Ejército Europeo, en Estrasburgo.

¿Cuántos altos cargos cambiarán de manos?

El Gobierno de Rajoy nombró 437 altos cargos, entre los que se incluyen secretarios de Estado, subsecretarios, directores generales y asimilados. Lo habitual es que la práctica totalidad sean sustituidos por otros de confianza de los nuevos ministros. Dado que el Gabinete de Pedro Sánchez tiene cuatro carteras más que el precedente, es previsible que en las próximas semanas los nuevos nombramientos superen el medio millar. Las retribuciones medias de estos cargos de la Administración son de 80.000 euros anuales. El coste salarial total de este grupo supera los 35 millones de euros al año.

¿Cuántos cargos de libre designación hay en la Administración?

Unos 6.000. Al medio millar de altos cargos de la Administración hay que sumar el medio millar (566 exactamente) de asesores suyos que no son funcionarios. Pero quedan aún 4.841 funcionarios de libre designación, según datos facilitados por el sindicato de técnicos de Hacienda Gestha. Estos empleados seguirán, obviamente, en la Administración pública, pero volverán a ocupar la plaza que tenían antes de ser designados para el cargo que han venido ocupado como personal de confianza.

¿Cuáles son los cargos mejor remunerados?

Los responsables de sociedades y corporaciones públicas, una decena de técnicos que cobran en conjunto 1,6 millones de euros. Los diez primeros puestos de la lista los encabeza la presidencia de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que ocupa Pilar Platero, con un sueldo de 219.641 euros anuales. La siguen el director general del gestor de navegación aérea Enaire, Ángel Luis Arias (177.145 euros); el presidente de ADIF, Juan Bravo (167.128 euros); el presidente de Renfe-Operadora, Juan Alfaro (161.998 euros) y el delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, Jordi Cornet (156.550 euros). A continuación vienen, todos ellos con sueldos superiores a los 120.000 euros anuales, por encima de las retribuciones del propio presidente del Gobierno, la vicepresidenta y el presidente de la CNMV, Ana María Martínez-Pina y Sebastián Albella, respectivamente; el director general de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Jaime Sánchez Revenga; y el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, José Luis Escribá.

¿Y en el exterior?

Los relevos no se limitarán a los cargos de las Administraciones central y territorial del Estado. Aunque la mayoría de los 182 embajadores seguirán en sus puestos, es habitual que cambien algunos de especial valor político. Uno de ellos será probablemente Jorge Moragas, embajador ante las Naciones Unidas, donde España asumirá tras la Asamblea General de septiembre una vicepresidencia rotatoria.

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