Una catedrática curtida en mil batallas será la nueva cara del Gobierno

I. orio / K. Domínguez MADRID / COLPISA

ESPAÑA

07 jun 2018 . Actualizado a las 07:31 h.

Isabel Celaá (Bilbao, 1949) se ha convertido en la nueva ministra de Educación y en la portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez. El presidente la ha reclutado por su experiencia en la gestión de políticas de enseñanza y por su conocimiento de un mundo lleno de aristas y recovecos en el que se desenvuelve como nadie. Por su paso por el Gobierno vasco y por haber sido una las principales voces de la oposición en Euskadi. Haber estado a ambos lados de la barrera le ha permitido aprender a escuchar y a negociar, todo ello sustentado en una oratoria brillante y en su capacidad para dejar a un lado la crispación de los debates cuando estos terminan.

La comunidad escolar coincide en que Celaá siempre ha pisado fuerte en su terreno por su dominio del área, su formación -es licenciada en Filología Inglesa, Filosofía y Derecho y catedrática de Lengua y Filología Inglesa- y su experiencia laboral en los institutos.

Fue viceconsejera con Fernando Buesa entre 1991 y 1995 y antes había dirigido el gabinete de José Ramón Recalde en el departamento de Educación -tanto el atentado contra este último como el asesinato de Buesa la dejaron muy tocada-. Se ha curtido además en el Parlamento vasco y está acostumbrada a pelearse con los sindicatos. Es dura en la discusión y no regala méritos, pero nunca lo lleva a la parcela personal y encaja las críticas sin mover una ceja.