Rajoy dimite como presidente del Partido Popular

Anuncia un congreso extraordinario para elegir a su sucesor y deja en manos de su sucesor todos los cambios en el partido y los grupos parlamentarios

Rajoy: «Ha llegado el momento de poner el punto final» El político pontevedrés anuncia que «ha llegado el momento de poner el punto final a esta etapa» tras salir del Gobierno con la moción de censura

«Ha llegado el momento de poner el punto final a esta etapa de servicio al partido durante 37 años». Mariano Rajoy anunció así, ante el comité ejecutivo del PP, su dimisión como presidente del partido. El líder popular sorprendió a todos los suyos, que esperaban el anuncio de una transición ordenada pilotada por él mismo tras la pérdida de la presidencia del Gobierno, y anunció la convocatoria de un congreso extraordinario del PP en el que deberá ser elegido el nuevo líder. Rajoy no aclaró si dejará o no el escaño, pero sí que no pretende influir en absoluto en la elección de su sucesor.

«Es lo mejor para el PP y para mí, y creo que también para España», reconoció emocionado en el final de un discurso en el que cargó durísimamente contra el nuevo presiente del Gobierno, Pedro Sánchez, y contra sus socios de moción de censura, pero también contra Ciudadanos, al que acusó de haber provocado la formación de un «Gobierno Frankenstein» por su ambición de hacer oposición al PP.

Será la Junta Directiva Nacional, cuya «pronta» convocatoria anunció Rajoy, la encargada de fijar la fecha del congreso extraordinario para abrir "una nueva etapa en el partido con más ilusión que nunca". El plazo mínimo, según los estatutos, para celebrar un congreso extraordinario, es de un mes y medio desde su convocatoria. Hasta que llegue ese momento, explicó que se mantendrá como presidente de la formación, pero no planteará ningún cambio ni en el partido ni en los grupos parlamentarios «porque eso le corresponde a quien me suceda en la presidencia», si quiere. «Seguiré con vosotros, no me imagino mi vida fuera del partido», señaló, sin aclarar si se refiere a que se mantendrá como diputado o simplemente a que mantendrá el carné del partido.

El dirigente popular auguró un «futuro incierto» para el nuevo Gobierno, que para él nace «con una debilidad extrema». «No sabemos cuál es su programa ni con qué apoyos piensa sacarlos adelante. Los proyectos de Sánchez ya han sido vetado por sus socios», subrayó Rajoy.

«Supone un precedente grave en la democracia. Es alguien rechazado sistemáticamente por los españoles», dijo sobre el presidente socialista, a quien acusó de haberse acompañado por «extremistas de la izquierda populista y nacionalistas sectarios». Rajoy reprochó que no fueron los españoles quienes censuraron al PP, sino que lo hicieron sus adversarios políticos. El todavía líder popular ha condenado que se derribase a un gobierno para «nombrar a otro» en el que «nadie piensa en el interés general, sino en los particulares y sus propios medios». Y dedicó una última consideración: «Resulta inquietante la fragilidad política del nuevo gobierno cuando la situación en Cataluña dista mucho de ser calmada».  

También dedicó varios minutos a condenar la actitud de Ciudadanos, al que acusó de no haber logrado confrontar al independentismo en el parlamento catalán pese a su victoria electoral. «Paradojas de la vida», reflexionó el expresidente sobre que acabasen siendo los grupos independentistas quienes diesen la presidencia a Sánchez tras apoyar la moción de censura.

Mariano Rajoy, algo más que un gallego impasible

pablo gonzález

El ya expresidente se va tras afrontar las mayores crisis económica y política de la historia reciente española

«¡Esto es intolerable!». Mariano Rajoy salió de su habitación en el parador de Pontevedra con La Voz de Galicia en sus manos, abierta y doblada por la página en la que estaba una de las noticias bomba de la campaña de las autonómicas gallegas del 2009. El BNG, que en aquel momento compartía poder con el PSOE en la Xunta, había desviado un autobús lleno de jubilados que iban de excursión a Portugal hacia un mitin que los nacionalistas celebraban en el hotel Glasgow, de Oia. Aquel día Rajoy cambió su agenda de campaña. Llamó a Rafael Louzán, y en cuestión de un par de horas le organizó un mitin donde no había ni un sitio libre, en el mismo hotel donde el Bloque había perpetrado su polémico acto electoral el día anterior. Sabía dónde y cómo hacer daño, con una intuición innata para reconocer los momentos álgidos. Quizás por eso se especializó en dirigir las campañas electorales del PP.

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En cuanto a la sentencia de la trama Gürtel, que provocó la moción que le sacó del Gobierno, Rajoy destacó que las acusaciones a su Ejecutivo eran meras «difamaciones y mentiras». 

Antes de la celebración del comité, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, indicó que Rajoy se había «ganado el derecho a ser escuchado». El eurodiputado Luis de Grandes recalcó que que el expresidente tiene «autoridad moral reconocida por todos» para decir cuál es el camino que el partido debe emprender, y ha advertido de que hoy nadie puede esperar «decisiones drásticas», sino que es el primer día «de reflexión» para hacer la acción de oposición.

Día cero en el Partido Popular

El partido conservador abre hoy una nueva etapa. Todavía no se ha fijado una fecha para el Congreso Extraordinario que dejará el nuevo liderazgo, pero ya hay varios nombres que suenan con fuerza.

Finalizada la intervención de Rajoy ha comenzado el turno de intervenciones de los miembros del comité ejecutivo, ya a puerta cerrada, en la que deberán consensuarse las condiciones más adecuadas para poner en marcha el plan de relevo trazado por Rajoy. El gran favorito para sustituir a Rajoy, según la mayoría de los dirigentes populares, es Alberto Núñez Feijoo, aunque la celeridad con la que Rajoy plantea su relevo dificulta los planes del presidente de la Xunta de concluir su mandato.

Durante el fin de semana, a partir de la toma de posesión de Pedro Sánchez en la Zarzuela, el PP amenazó con presentar enmiendas a su propio proyecto de presupuestos en el Senado. En concreto, planteaba retirar parte de las inversiones por valor de 540 millones en el País Vasco luego de que el PNV diese su voto a los socialistas en la moción de censura para sacar del Gobierno a los populares.

Las amenazas se vieron cumplidas este lunes. El portavoz del grupo popular en el Senado, José Manuel Barreiro, anunció que los senadores del PP han solicitado ya la ampliación del plazo para presentar enmiendas parciales a los Presupuestos Generales del Estado para 2018. Barreiro también ha avanzado que pedirán el retraso en una semana del debate de totalidad.

Los populares aguardan con ansiedad las previsiones de Rajoy sobre el futuro

NURIA VEGa
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Feijoo esperará a conocer las intenciones del líder del partido en la ejecutiva de hoy

Pasados los primeros de días de conmoción tras la derrota, la plana mayor del PP acude hoy a la reunión del comité ejecutivo nacional expectante y ansiosa de respuestas. La de este martes al mediodía será la primera intervención de Mariano Rajoy fuera de la Moncloa. Nadie en absoluto contempla que el presidente se descuelgue con una dimisión inmediata que deje al partido abierto en canal. Pero las fuentes consultadas, pese a su escepticismo reconocido, prefieren que su jefe de filas sea «claro» sobre sus pretensiones y no condene a la formación a vivir en un «limbo» los próximos meses. «O ejerce la oposición o pilota la transición hasta un congreso extraordinario; y en este último caso, sería deseable que establezca un horizonte temporal», apunta un parlamentario del PP.

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