La elección de Borrell para Exteriores crea la primera fricción con los secesionistas

Paula de las heras MADRID / COLPISA

ESPAÑA

SUSANA VERA | Reuters

Sánchez asegura que su Gobierno «antepondrá el consenso a la crispación»

05 jun 2018 . Actualizado a las 13:33 h.

Un primer nombre franqueó ayer el muro hermético levantado por Pedro Sánchez en torno al diseño de su futuro Gobierno, Josep Borrell. El expresidente del Parlamento Europeo, exministro en los dos últimos Gobiernos de Felipe González y candidato efímero del PSOE a la presidencia del Gobierno entre 1998 y 1999 ocupará la cartera de Asuntos Exteriores. El nombramiento de una de las personas que más se ha significado como azote del independentismo fue recibido con evidente disgusto por el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. «¿Este es el gesto que tenían pensado para enviarnos un mensaje fraternal de desescalada?», escribió desde Berlín.

Borrell, que en el 2017 apoyó a Sánchez en su batalla para recuperar la secretaría general del PSOE pese a haber defendido inicialmente la abstención en una investidura del PP tras la repetición de elecciones en el 2016, es una bestia negra para el secesionismo. No solo publicó en el 2015, junto a Joan Llorach, un libro titulado Las cuentas y los cuentos de la independencia, en el que trató de desmontar con cifras el «España nos roba», sino que además el pasado octubre fue, junto a Mario Vargas Llosa, uno de los principales oradores en la multitudinaria manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana bajo el lema «¡Basta! Recuperemos el sentido común». Tiene en su haber algunos episodios que los adversarios de Sánchez, desde el PP hasta Ciudadanos, pero posiblemente también Podemos, pueden intentar utilizar en su contra. Nunca se ha sentado en un banquillo, pero renunció a ser candidato socialista tras ganar las primarias a Joaquín Almunia después de que se abriera una investigación contra dos de sus excolaboradores en Hacienda por sobornos en las inspecciones fiscales. Más recientemente, vio cómo le salpicaba la acusación contra la cúpula de Abengoa, de la que él era consejero, por falsear las cuentas. En todo caso, no se le puede vincular directamente con ninguno de estos escándalos.

Borrell no será, por otro lado, el único ministro catalán en el Ejecutivo de Sánchez. A pesar de que se había especulado con su incorporación al Consejo, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, se quedará en Barcelona con la intención de servir de enlace al nuevo presidente, pero algunas fuentes apuntan a que habrá un puesto, probablemente relacionado con la Administración territorial, para Meritxell Batet, la que fue número dos en las listas de Sánchez para los comicios del 2015 y cabeza de lista por Barcelona en el 2016 tras las renuncia de la fallecida Carme Chacón. Su relación con Iceta es muy cercana y es secretaria adjunta en la dirección del grupo parlamentario socialista en el Congreso.