Torra persevera en el desafío de que se debe a la independencia y a la república

La exconsejera Ponsatí arremete contra el presidente catalán, por carecer de «estrategia»

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redacción / la voz

Tan solo 48 después de dar su voto a Pedro Sánchez y 24 horas después de que sus consejeros tomasen posesión de sus cargos, el presidente catalán, Quim Torra, perseveró en la línea programática de su mandato, que, por cierto, no varía ni una coma de la de su antecesor: trabajar para lograr que Cataluña sea un Estado independiente y republicano. Es decir, continuar con el desafío al Estado de derecho y la Constitución.

Durante su visita a la fiesta de la Patum de Berga (Barcelona), donde aprovechó para darse un baño de masas, afirmó y escribió que trabajará para «hacer posible lo que los ciudadanos votaron el 1 de octubre, un Estado independiente en forma de república».

No es casualidad. Ni la población escogida para su visita ni el mensaje dado. El Ayuntamiento de Berga está regido por Montse Venturós, de la CUP. Ese compromiso que dejó escrito en el libro de honor del municipio constituye un guiño a los antisistema para atraerlos a su bolsillo. O para no oír las críticas que la exconsejera Clara Ponsatí le disparó desde Escocia. «Falta pensamiento estratégico en Cataluña, es un defecto de nuestra clase dirigente», dijo. «Esto es un Gobierno autonómico, si se ha levantado el 155. Si no, no es ni eso», agregó.

Sin embargo, los consejeros quisieron mostrar su compromiso con el desafío al Estado un día después de asumir sus cargos. El responsable de Acción Exterior, Ernest Maragall, insistió en el juego dialéctico de los independentistas. Lanzó a Pedro Sánchez el órdago de que el termómetro del nuevo Gobierno socialista será «el trato» a los políticos soberanistas en prisión preventiva y a los que han huido al extranjero. E incidió, en entrevista en la emisora RAC-1, en que «la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados es la primera medida que hay que esperar de un Gobierno que se considera progresista». Un subterfugio este para cargar las tintas sobre el nuevo presidente, cuando a nadie se le escapa que la situación de los políticos presos y la de los huidos no están en manos de ningún Ejecutivo sino de la decisión de un juez. Aún así Maragall consideró que la moción de censura que acabó con el Gobierno de Mariano Rajoy «demuestra la posibilidad de un Estado diferente» y que «sin una España plural no habría cambio de Gobierno». En la misma emisora, el consejero de Territorio, Damià Calvet (PDECat), quien expresó su deseo de que el ministro de Fomento que nombre Pedro Sánchez «entienda que con el enfrentamiento con Cataluña no se va a ningún lado».

Por su parte, el vicepresidente de la Generalitat y consejero de Economía, Pere Aragonès, reclamó a Sánchez que haga gestos para solucionar la situación en Cataluña: «Si Sánchez quiere resolver este conflicto políticamente, que emita señales. Serán tenidas en cuenta». Aunque no se muestra muy optimista y lo manifiesta al asegurar: «No estoy especialmente esperanzado con Sánchez. Conocemos al PSOE y al PSC».

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