Feijoo, preocupado por un «escenario incontrolado» que afectará a Galicia

Reitera su compromiso con los gallegos hasta el 2020 «y con Rajoy, por ese orden»


santiago / la voz

La agenda institucional del presidente de la Xunta le obligó a pasarse buena parte de la tensa jornada política pidiendo a sus colaboradores más cercanos el minuto de juego y resultado, sin que del Congreso llegaran buenas noticias para los intereses de su partido. Y de lo que fue recibiendo concluyó que no debería ser tan intenso en su tesis que sostuvo toda la semana de que Rajoy no va a dimitir, para pasar analizar con preocupación «el escenario político incontrolado» que se avecina y que, mucho se teme, acabará afectando a los gallegos. «Nada poderá facer o Goberno [de Pedro Sánchez] que non queiran os independentistas de Cataluña, e iso non o podo desexar para Galicia», lamentó.

Feijoo se sometió a la habitual batería de preguntas tras el consello da Xunta con mano de hierro contra la operación de derribo contra Rajoy y con sus habituales dosis de escapismo para todo lo que tuviera que ver con su papel en la crisis abierta en su partido. O no respondió, o se tomó a «broma» las preguntas de los periodistas, o tiró de su particular argumentario para reiterar que sigue siendo leal a Galicia, con la que tiene un contrato «hasta el 2020», compatible con su compromiso con el presidente del Gobierno, «por este orden», puntualizó. Y ante la insistencia, claudicó brevemente: «Yo no tengo ningún protagonismo de poder, eso ya lo tienen el señor Rivera, el señor Sánchez y el señor Iglesias».

El jefe del Ejecutivo gallego amplió su reflexión sobre el poder en política al reivindicar la «coherencia y la tranquilidad en las decisiones», dos condiciones que le atribuyó a su jefe de filas, al que sin querer cuestionó al indicar de forma vehemente que «nunca en España» hubo un presidente que hubiese llegado a la Moncloa después de perder dos veces las elecciones. Se refería, aclaró más tarde, a los tropiezos de Sánchez en el 2015 y el 2016, obviando los que tuvo Rajoy con Zapatero en el 2004 y el 2008, antes de vencer con mayoría absoluta en el 2011.

Sobre las aspiraciones de Pedro Sánchez volvió a ser contundente: «Si alguien que quiere ser presidente lo primero que hace es lo contrario que dijo que haría una semana atrás está adelantando el sainete que puede comenzar en la política española», criticó, concediendo ya expectativas a la moción de censura cuando aún no se conocía la postura del PNV. A primera hora de la tarde, con el sí de los vascos a la ejecución del Gobierno popular, ya tuvo palabras para los diputados: «Todos deben dar su explicación y retratarse», sobre todo los que quieren gobernar «después de perder» y los que han retirado ahora su apoyo. «Los ciudadanos tienen memoria y criterio», concluyó.  

Rueda ya anuncia vigilancia

El discurso de los dirigentes populares fue adaptándose a lo largo de la jornada a los acontecimientos del Congreso. A última hora de la tarde, el vicepresidente, Alfonso Rueda, ya anunció que el Gobierno gallego estará «vigilante» ante un hipotético cambio en el Ejecutivo, y en especial a los acuerdos que puedan alcanzar los partidos que apoyen la moción. «No queremos que a nadie se le quite nada, pero tampoco a Galicia», advirtió, para después criticar a los que están anteponiendo «intereses territoriales» sin pensar en la estabilidad del país. En cualquier caso, confía en que «todo lo que está en marcha» y proyectado en los Presupuestos se cumpla.

A nivel orgánico, el PPdeG también focalizó las críticas sobre el líder socialista: «El mismo Pedro Sánchez que se negaba a gobernar hace tres años con el apoyo de los independentistas catalanes parece que ahora ha bajado el listón de sus exigencias y le vale el apoyo de cualquiera para poner la presidencia del Gobierno al servicio de sus aspiraciones personales».

El presidente de la Xunta se aferra a su mayoría sin esperar llamadas

J. C.

El presidente de la Xunta siempre lleva su teléfono en el bolsillo interior de la chaqueta. Cuando termina sus intervenciones públicas suele revisar con discreción y durante unos breves segundos los mensajes recibidos y las llamadas perdidas antes de seguir atendiendo su agenda. Ayer no lo hizo. Minutos antes, en la rueda de prensa que sucede a la reunión semanal de su Ejecutivo, fue contundente al aseverar que él no levantó el móvil para impulsar con otros barones populares un congreso extraordinario: «Es una infamia». Pero sí reconoció que llamó a su colega Alfonso Alonso para pulsar la situación en el País Vasco, aunque no se le pasó por la cabeza contactar con el lendakari Urkullu: «Porque ya lo hizo Rajoy, me consta».

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