El tribunal envía a prisión a Bárcenas y a los condenados a más de 30 años

mELCHOR SAIZ-pARDO MADRID / COLPISA

ESPAÑA

SERGIO PEREZ

Argumenta que el riesgo de evasión ha aumentado debido a las elevadas penas

29 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Exactamente 1.222 días después, Luis Bárcenas volvió ayer a la cárcel madrileña de Soto del Real, en la que ya estuvo en prisión preventiva 19 meses hasta que en enero del 2015 le impusieron una fianza de 200.000 euros. De nada le sirvieron al extesorero del PP sus ruegos al tribunal durante la vista que ayer se celebró en la Audiencia Nacional para decidir el futuro penitenciario de 15 de los 29 condenados por la primera época del caso Gürtel (1995-2002) a la espera de que la sentencia se haga firme.

Los magistrados creyeron que el riesgo de que se fugue después de una condena de 33 años de prisión ahora es mucho mayor. Pero más allá de Bárcenas, el tribunal fue bastante magnánimo. Además de al extesorero del PP, la sala únicamente envió a la cárcel a los otros dos procesados con penas mayores de 30 años: el exalcalde de Majadahonda Guillermo Ortega (condenado a 38 años y 3 meses) y el exconsejero madrileño Alberto López Viejo (31 años y 9 meses). La Audiencia Nacional rechazó encarcelar, tal y como le había reclamado Anticorrupción, a los otros ocho condenados con penas mayores de cinco años, entre ellos la mujer de Bárcenas o el exmarido de Ana Mato.

El tribunal no tuvo en cuenta los argumentos de los letrados de Bárcenas y del propio imputado, que, ante la sala, adujeron que el exsenador ha cumplido de forma «escrupulosa» con todas las medidas cautelares que se le han impuesto hasta el momento y que nunca ha intentado escapar de la Justicia en todos estos años en los que está siendo investigado. Pero los magistrados, haciéndose eco de los argumentos de la Fiscalía, le mandaron a Soto del Real al entender que el riesgo de fuga ahora, tras una condena de más tres decenios, se ha «incrementado» de forma significativa con respecto a los años anteriores, «máxime teniendo en cuenta el entramado financiero y societario organizado para la sustracción de sus fondos y que parte de ellos no se han conseguido localizar».