Los dos cargos se revuelven contra sus críticos y avivan las disensiones en Podemos

Dirigentes estatales y autonómicos censuraron «la inoportunidad» de plantear una consulta interna por un asunto personal y no programático del partido. El malestar en la formación está muy extendido

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madrid / colpisa

Pablo Iglesias e Irene Montero se revolvieron ayer contra el fuego amigo de algunos jefes territoriales de Podemos y recordaron que la idoneidad de su liderazgo la decidirán «las bases, la gente», no los «barones territoriales o municipales». El secretario general del partido y la portavoz en el Congreso defendieron la celebración de una consulta interna -cuyos resultados se conocerán el próximo lunes- para determinar si gozan de «la confianza» de la militancia tras la compra de un chalé en la sierra madrileña por más de 600.000 euros. Eso es, según Iglesias, «lo que tiene que hace un dirigente político decente cuando se cuestiona su credibilidad».

El líder de Podemos y la portavoz parlamentaria se mostraron molestos por el cuestionamiento interno de su «decisión personal legítima» de adquirir la casa en Galapagar, a 40 kilómetros de Madrid, una compra, aseguraron, de la que no se arrepienten.

Iglesias y Montero están enfadados por los reproches que han recibido, no tanto por los formulados desde fuera de Podemos como por los de algunos de sus compañeros. El líder los anticapitalistas, Miguel Urban, así como los secretarios generales en Andalucía, Teresa Rodríguez, y Asturias, Daniel Ripa, y también dirigentes de Navarra y Madrid, criticaron «la inoportunidad» de plantear una consulta interna por un asunto personal y no programático de Podemos, que es, a su entender, para lo que creó este mecanismo de democracia interna. Las quejas no son de una minoría porque el malestar en el partido está muy extendido, aunque contenido. Incluso en el entorno más cercano de ambos, personas como Juan Carlos Monedero o el propio Pablo Echenique, señalaron que la pareja «no midió bien» las consecuencias.

El escrache de Santamaría

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aprovechó la polémica para recordarle el escrache que sufrió su familia en el 2013 para criticar al líder de Podemos, Pablo Iglesias, por apelar a su intimidad para justificar la polémica compra de su chalé de más de 600.000 euros. «Si él reivindica el derecho a la intimidad de su familia ¿qué pasa, que nuestros hijos y nuestras madres son de peor condición que la suya?», se preguntó Santamaría.

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