El presidente catalán ofrece a Rajoy «diálogo mañana mismo» mientras avanza en su desafío

Torra envía una carta en la que se dispone a dialogar «sin condiciones»


Barcelona / colpisa

El independentismo no solo pretendía investir a Carles Puigdemont a través de Skype, sino que ahora se propone formar un Gobierno integrado por consejeros que están en prisión y que, además, tomarían posesión del cargo desde la cárcel. Quim Torra se reunirá con ellos el lunes en los centros penitenciarios de Soto del Real, Estremera y Alcalá Meco. Y al tiempo que desafía al Ejecutivo, Torra ofrece y reclama a Rajoy diálogo «sin condiciones». Así lo indica en una carta que envió ayer a la Moncloa, en la que escribe: «Estoy dispuesto a empezar este diálogo mañana mismo. Sin condiciones, con el respeto institucional mutuo debido, con la disposición a hablar de todo, sin límite temporal, y con el formato que convengamos más oportuno».

Según Junts per Catalunya, existen dos vías para que los independentistas presos puedan prometer su cargo. La primera sería pedir permiso al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena para que les autorice a salir de prisión. Pero si les deniega esa posibilidad, el diputado Francesc de Dalmases amenazó ayer con organizar el acto en la misma cárcel aprovechando la visita de Torra. Según el parlamentario neoconvergente, el único requisito necesario para la toma de posesión de un consejero es que esté presente el presidente de la Generalitat.

Torra apenas ha dado sus primeros pasos como presidente catalán y ya ofrece señales de ahondar el enfrentamiento con el Gobierno. Sin embargo, se ha encontrado con que en esta estrategia no hay unanimidad entre las fuerzas secesionistas. Esquerra, de hecho, se opone. Las consejerías bajo su control estarán lideradas por dirigentes libres de causas judiciales. En cambio, las que corresponden a Junts per Catalunya podrían ser ocupadas por personas que están en prisión o huidas en el extranjero. Es el caso de los encarcelados Jordi Turull y Josep Rull, que pueden repetir en Presidencia y Territorio, y el de Lluís Puig, que, a pesar de estar en Bruselas, podría ejercer de titular de Cultura. Turull y Rull dieron a entender ayer que están dispuestos a incorporarse al Ejecutivo. «No nos cansaremos de recordar que estamos sufriendo una prisión preventiva injusta, arbitraria e ignominiosa y que nuestros derechos políticos están intactos. La única duda que alguien puede tener es si somos presos políticos o rehenes del Estado», publicaron en sus cuentas de Twitter.

Será con ellos y con todos los dirigentes independentistas que están en las cárceles, con quienes se entreviste Torra el lunes. Esta visita se tenía que haber producido ayer pero, finalmente, Interior pidió al presidente de la Generalitat aplazarla por razones organizativas y logísticas. Torra accedió a la solicitud. Quiere conocer de primera mano quiénes quieren sumarse, aunque sea de forma testimonial, a su equipo. Los de Esquerra, según el abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, no quieren repetir. Salvo Toni Comín, que está en Bruselas y que ya hace tiempo que ignora la disciplina de partido.

Razones jurídicas y políticas

El representante legal del exvicepresidente Junqueras, Andreu Van den Eynde, apuntó en declaraciones a Rac-1 que «es recomendable que los presos no formen parte del Gobierno». Dio una razón jurídica, que podría complicar la situación de los encarcelados. Pero también existe una razón política. Hay sectores de Junts per Catalunya que no acaban de ver clara la jugada. Temen que los consejeros no puedan tomar posesión o que su restitución sea impugnada. En ese caso, sin que llegue a constituirse el Ejecutivo catalán, el artículo 155 seguiría vigente y, por lo tanto, la Generalitat intervenida.

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