Por unas cuantas horas fueron libres

El 18 de mayo, Raimon protagonizó en Madrid el recital más emblemático del antifranquismo ante 6.000 jóvenes


«Sí, la ciudad era joven / aquel 18 de mayo / que jamás olvidaré / Por unas cuantas horas / nos sentimos libres / y quien ha sentido la libertad/ tiene más fuerzas para vivir». Esta estrofa de la canción 18 de maig a la villa, con la que Raimon rememoró, casi ocho años después, el mítico recital del 18 de mayo de 1968 en la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales de la Universidad de Madrid ante miles de jóvenes, resume lo que se vivió aquel día. «Una vieja esperanza / encontraba la voz / en el cuerpo de miles de jóvenes / que cantaban y que luchan», decía el texto que el cantautor de Xátiva interpretó en febrero de 1976, ya muerto Franco, en el primero de lo que iban a ser cuatro recitales en Madrid, aunque solo se pudo celebrar uno porque los otros tres fueron prohibidos.

Acto antifranquista

Carlos Berzosa tenía 22 años y estudiaba cuarto de Económicas hace 50 años. «Fue uno de esos momentos únicos que han dejado huella en mi vida, muy emotivo, todos cantando juntos», relata a La Voz el que años después fue rector de la Universidad Complutense de Madrid. «Lo recuerdo sobre todo como un acto de desafío político-cultural al régimen franquista y de solidaridad con lo que estaba pasando en París, marcó el punto más álgido del movimiento estudiantil», afirma a este diario Jaime Pastor, entonces un joven de 21 años, estudiante de cuarto de Políticas, delegado del Sindicato Democrático de Estudiantes en la facultad y militante del Frente de Liberación Popular, el Felipe. «Teníamos la voluntad de emular el ejemplo de los estudiantes franceses», afirma. «De muy lejos, de muy lejos / llegaban todas las esperanzas», decía la canción de Raimon.

Era sábado. Los universitarios abarrotaban el vestíbulo, las escaleras, el piso superior y los pasillos. Gritos contra la dictadura, octavillas que sobrevolaban, entusiasmo desbordado cuando Raimon entonaba temas como Diguem no, una gran bandera roja con la hoz y el martillo y retratos de Che Guevara. Aunque la grabación íntegra del concierto se ha perdido, quedan unos minutos y fotografías en las que se ven pancartas que dicen «democracia popular» y «obreros y estudiantes contra la oligarquía». Raimon cantó, con la ayuda de su guitarra y en catalán, muchas canciones prohibidas por la censura. Los organizadores repartieron hojas con la traducción de las letras. 

Libertad y rebeldía

Como afirma Fernando González Lucini, autor de la monumental...Y la palabra se hizo música. La canción de autor en España, «aquel día, más de 6.000 jóvenes conseguimos participar en un encuentro festivo, en el que la libertad, la esperanza y la rebeldía cantada y coreada contra la dictadura, nos hizo sentirnos especialmente vivos». Fue un abierto desafío al régimen franquista, los jóvenes expresaban su rechazo a la dictadura identificándose con un autor que expresaba libremente las ideas que estaban prohibidas. La comunión entre público y cantante fue total. Raimon, que tenía 27 años, tuvo que salir de la facultad por el despacho del decano y luego a través del lavabo y lo recogió un coche conducido por un alumno. «El recital del 68 quedará como una fecha memorable», ha asegurado el valenciano.

Una de las grandes incógnitas que persisten es por qué se autorizó el concierto. «No tiene una explicación muy clara, creo que les metieron un gol a las autoridades académicas», explica Berzosa. Recuerda que quien dio el visto bueno fue el decano de la facultad, Ángel Vegas, «un hombre bondadoso, conservador, dialogante, que defendía a los estudiantes ante la policía».

Porrazos y detenciones

«Para el Sindicato Democrático de Estudiantes fue todo un reto organizarlo, sabiendo que las autoridades y la policía iban a poner pegas, pero finalmente lo conseguimos»», afirma Pastor. «Con la excusa de que era un acto cultural logramos que el decano diera la autorización, pensó que era peor prohibirlo porque había una demanda masiva de los estudiantes». «No tuvo más remedio que no impedirlo», concluye.

Tras el recital, los estudiantes, que, según Berzosa, «iban enardecidos de entusiasmo, dieron saltos, como se llamaban entonces, en varios sitios». «La policía cargó, repartió porrazos y hubo detenciones», añade. La entonces princesa Sofía quedó atrapada por los manifestantes dentro de su Mercedes negro en la N-VI. Berzosa resalta que en aquella época todavía había «una represión muy fuerte, se torturaba a los detenidos». En enero de 1969, Pastor se vio obligado a exiliarse en París, en 1976 se acogió a la amnistía y luego llegó a ser dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria; hoy milita en Podemos.

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