madrid / la voz

El día después de que Ciudadanos anunciase la retirada de su apoyo al Gobierno en la aplicación del 155 en Cataluña, acusándolo de «dejación de funciones», Rivera y Rajoy siguieron dos estrategias contrarias. Mientras el líder naranja continuó elevando el tono en busca de avivar la polémica, el presidente del Gobierno optó por enfriarla, dejando las críticas a su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, que en la línea de la jornada anterior exigió «seriedad y lealtad» a sus socios.

Rajoy acudió a los platós de Antena 3 a primera hora para protagonizar en una entrevista en la que ofreció un mensaje conciliador, como si el día anterior no hubiese sucedido nada. «Lo de ayer lo doy por no producido», comentó, tratando de restar importancia a un episodio que redujo a «dos minutos» que deben ser enmarcados dentro del debate parlamentario en el que ambos se salieron del guion. «Lo de aprovechategui me salió», admitió, antes de ensalzar que los dos partidos están de acuerdo «en lo fundamental» y que el gran rival del PP no es otro que Podemos. Rajoy defendió la importancia de continuar adelante con el pacto a tres que mantiene con el PSOE y Ciudadanos para sofocar con éxito el desafío secesionista en Cataluña: «Haré lo que sea para mantenerlo», zanjó. El presidente del Gobierno reiteró su voluntad de que se constituya un Ejecutivo en Cataluña «a la mayor celeridad posible», momento en el que la aplicación del 155 dejaría de tener efecto, y a partir de ahí, «abrir un proceso de diálogo» para reconducir la situación.

Concluyó Rajoy y llegaba el turno de Albert Rivera, que inmediatamente después entraba en directo para participar en otra entrevista, en su caso, en los estudios de Telecinco. Desde allí cuestionó que el 155 tenga que suprimirse tras la investidura de un presidente, acusando al Gobierno de estar deseoso de «salir corriendo de allí». Rivera se mostró partidario de mantener activo el 155: «Se acaba si el Gobierno que se forme cumple la Constitución. No estoy dispuesto a que la televisión pública llame a etarras, que se señale a los hijos de los guardias civiles...», lamentó. Lejos de aceptar el tono conciliador del presidente Rajoy, Rivera continuó con su mensaje belicoso acusando al líder del Ejecutivo de condescendiente con las fuerzas nacionalistas, llegando a poner sobre la mesa que la política de Moncloa está dictada por el PNV y ERC, razón por la que ya no consulta con C’s.

Reacción del PSOE

Rivera se libró ayer de las críticas de gran parte de los representantes del PP, que tenían la consigna de mantener un perfil bajo; de lo que no se escapó fue de los ataques del resto de formaciones. El PSOE, el otro socio del 155, le exigió a través de su secretario general, Pedro Sánchez, que dejase de dar «bandazos». El dirigente socialista se perdió la gran batalla del miércoles en el Congreso entre Rajoy y Rivera, que acapararon todos los focos y los titulares. El jefe de la oposición no tiene escaño, por lo que su postura volvió a llegar tarde. No fue hasta ayer cuando reaccionó al cruce de declaraciones entre los dos líderes de centroderecha.

En primer lugar, Sánchez mostró el compromiso de su partido con el 155 para intentar sofocar el desafío secesionista en Cataluña, de donde aseguró que no se movería: «Vamos a estar ahí», dijo, llamando a la responsabilidad de C’s en un asunto tan importante como la integridad territorial del Estado. Pero también trató de marcar distancias respecto a Rajoy, que en la última sesión de control al Gobierno agradeció la lealtad que le profesa su partido en esta materia, aún reconociendo sus más que infundadas sospechas que con este elogio estaba enviando a Ferraz un regalo envenenado. «Ni aprovechateguis ni amarrateguis», comentó Sánchez desde Soria, criticando las políticas populares en Cataluña en los últimos años. Por su parte, el eurodiputado José Blanco tildó la actitud de Albert Rivera de «vomitiva».

Al líder de Ciudadanos también le llovieron críticas desde el sector independentista. El portavoz del PDECat en el Congreso, Carles Campuzano, lo señaló como uno de los «problemas» para resolver el conflicto; Tardá, su homólogo en ERC, lo comparó con el dictador Primo de Rivera, al que «cada día se parece más».

Un juez investiga a tres profesores acusados de humillar a hijos de guardias civiles

El juez de instrucción número 7 de Martorell (Barcelona) decidió abrir diligencias a tres de los profesores del IES Palau de Sant Andreu de la Barca denunciados por la Fiscalía, que se suman a un cuarto ya investigado por otro magistrado, y archivó el caso para otros cinco docentes. Todos estaban investigados por sus intervenciones en clase sobre el referendo ilegal del 1-O, en que presuntamente criticaron la actuación de las fuerzas de seguridad. Están acusados de los delitos de discriminación y contra la integridad moral.

El ministerio público mantiene que los profesores investigados criticaron la actuación policial para impedir el referendo y crearon un clima de hostilidad hacia los hijos de los guardias civiles en sus intervenciones en clase, llegando incluso a identificarlos ante el resto de sus compañeros.

Encubrimiento

Por otra parte, el juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea ha citado para el 29 de mayo como imputados por un delito de encubrimiento a las cuatro personas que acompañaban al expresidente Carles Puigdemont al ser detenido el 26 de marzo en Alemania cuando regresaba de participar en unas jornadas académicas en Finlandia.

Los encausados son los mossos Xavier Goicoechea Fernández y Carlos de Pedro López, que realizaban labores de escolta y chófer; el empresario y mecenas de Puigdemont, Josep María Matamala; y el historiador Josep Lluís Alay.

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Rivera eleva la tensión al acusar a Rajoy de dejarse llevar por los nacionalistas