El empeño de Puigdemont en lograr la investidura divide al secesionismo

Junqueras teme que quiera forzar nuevas elecciones y reclama que se forme Gobierno

.La ministra de Sanidad, Dolores Montserrat, acusó a Puigdemont de alargar «la agonía que el mismo ha creado entre catalanes»
La ministra de Sanidad, Dolores Montserrat, acusó a Puigdemont de alargar «la agonía que el mismo ha creado entre catalanes»

MAdrid / La Voz

El empecinamiento de Carles Puigdemont en lograr una imposible investidura telemática, y el hecho de que solo resten doce días para que se cumpla el plazo que obligaría a repetir las elecciones si no se ha formado Gobierno, ha elevado aún más la tensión entre ERC, que apuesta por investir a un presidente viable cuanto antes, y Junts per Catalunya, que pretende mantener la tensión hasta el último segundo para perjudicar al Gobierno de Rajoy. Solo un día después de que JxCat acordara en Berlín presentar de nuevo la candidatura de Puigdemont, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, lanzó desde la prisión de Estremera un mensaje que deja ver su impaciencia al reclamar que se forme Gobierno cuanto antes. «No hay ningún republicano en el mundo que deje sus herramientas en manos de los enemigos de la república», afirma en un texto transmitido a través del vicesecretario general de coordinación interna, Isaac Peraire, que ayer lo visitó en la cárcel. 

Presión sobre Torrent

La estrategia de Puigdemont pone además en problemas al presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, que correría un grave riesgo en caso de convocar una investidura telemática, ya que el Tribunal Constitucional le advertido ya de las graves consecuencias penales que tendría vulnerar su prohibición. Aunque ERC apoyó en el Parlamento de Cataluña la reforma de la ley de Presidencia que habilita la investidura a distancia, es consciente de que el Constitucional tumbará esa posibilidad al admitir el recurso del Gobierno. Los republicanos temen que detrás de la estrategia de Puigdemont de insistir en ser investido se esconda la intención de forzar unas nuevas elecciones para presentarse en ellas como una víctima del Estado español que le impide ser presidente pese a ser el más votado. La portavoz de JxCat, Elsa Artadi, explicó ayer, sin embargo, que lo que pretenden no es ir a nuevos comicios, sino tratar de investir a Puigdemont antes de que el Tribunal Constitucional tenga tiempo para pronunciarse sobre la reforma de la ley de Presidencia. Insistió en que sería posible porque «entre que la ley se publica, entra en vigor y eventualmente queda suspendida, hay una ventana de oportunidad que es la queremos aprovechar para investir al presidente». En todo caso, aseguró que Puigdemont «será investido ahora o más adelante» y que los jueces acabarán dándoles la razón, porque la modificación de ley de Presidencia «no tiene ningún elemento que pueda ser susceptible de una sentencia contraria en el Constitucional, en tanto que no invade las competencias propias de Cataluña de acuerdo con el Estatuto». 

Críticas del constitucionalismo

Pero esa forma de mantener la tensión política insistiendo en la investidura de Puigdemont a sabiendas de que es imposible provocó ayer las críticas de los partidos constitucionalistas, que exigieron que los independentistas designen cuanto antes a un candidato viable. El portavoz adjunto de Ciudadanos en el Parlamento catalán, Fernando de Páramo, pidió «valentía» a los diputados de JxCat para decirle Puigdemont, «lo que reconocen en privado, y es que él no va a ser presidente». El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, calificó también de «política de ruptura» la insistencia en que Puigdemont sea restituido y reprochó al expresidente catalán que intente asociar su «interés personal» con el colectivo. Y, desde el PP catalán, su presiente, Xavier García Albiol, afirmó que Puigdemont «está estancado en una realidad paralela» con una actitud irresponsable que perjudica al conjunto de catalanes. «Dentro de la desgracia, el día 22 se acabará el mundo virtual y caerán en una realidad», señaló el líder de los populares.

El Ejecutivo recurrirá la ley de presidencia tras escuchar hoy al Consejo de Estado

La Comisión Permanente del Consejo de Estado se reúne hoy para dictaminar sobre la nueva ley de presidencia catalana, un paso preceptivo para que el Ejecutivo recurra al Tribunal Constitucional y frene así una investidura a distancia de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat. La reforma de la ley, aprobada por el pleno del Parlamento catalán con el apoyo de la mayoría de JxCat, ERC y la CUP y por el procedimiento de lectura única pese a que el Consejo de Garantías Estatutarias lo desaconsejaba, y con el voto en contra de los 64 diputados de la oposición, habilita al Parlamento catalán a investir al presidente de la Generalitat por vía telemática. Pero bastaría que el Constitucional admitiera a trámite el recurso del Gobierno para que la reforma aprobada quedara suspendida cautelarmente y, por tanto, cualquier investidura telemática convocada en virtud de esa norma sería declarada nula.

El Consejo de Ministros acordó el pasado viernes solicitar el preceptivo informe al Consejo de Estado con carácter de urgencia, después de que la reforma de la ley fuera aprobada en la cámara catalana. La Comisión Permanente del Consejo de Estado estudiará el informe redactado por la Sección Primera del Consejo de Estado, que preside Landelino Lavilla, y que entiende de los asuntos procedentes de la Presidencia del Gobierno y de los ministerios de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales y de Asuntos Exteriores y Cooperación, así como los temas relativos a conflictos sobre la autonomía local. Tras la aprobación del dictamen, que es preceptivo pero no vinculante, el Consejo de Estado remitirá su informe al Ejecutivo, para la presentación del anunciado recurso al Tribunal Constitucional.

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