El independentismo, pendiente de que Puigdemont señale a dedo al sucesor

Junqueras presiona para que se forme Gobierno y se pregunta qué ganan no habiéndolo


barcelona / colpisa

La legislatura catalana afronta una semana clave para saber quién tomará el timón en la Generalitat. Tres meses después de que Roger Torrent diera marcha atrás a la investidura de Carles Puigdemont y medio año después de que el expresidente huyera hacia Bruselas, las fuerzas independentistas están pendientes de la decisión del ahora prófugo en Berlín. Su dedo marcará quién será investido presidente de la Generalitat antes del 22 de mayo. Aunque el PDECat ha reclamado que la designación sea consensuada, el líder de JxCat actuará como lo han hecho sus antecesores: Jordi Pujol eligió a dedo a Artur Mas, y este se decantó por Carles Puigdemont. Los exconsejeros Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn (todos del PDECat) enmendaron ayer la plana a la portavoz de su partido y asumieron la decisión que tome el líder de JxCat. «Ante los días trascendentes que vienen, confiemos en Puigdemont con las propuestas que lleve a cabo», señalaron.

La historia se repite y en manos del expresidente está la salida del bloqueo institucional, que tiene el beneplácito de los dirigentes presos del PDECat, a pesar de que Artur Mas ha presionado para que el candidato sea Ferran Mascarell. Sin embargo, Puigdemont quiere a un aspirante que asuma una presidencia interina y que le guarde la silla. La candidatura tiene que cumplir además el requisito de ser asumible por la dirección del PDECat y de la CUP, cuya abstención es necesaria para que la suma de JxCat y ERC permita una investidura en segunda vuelta. Puigdemont se siente fuerte, ha salido reforzado tras la decisión de la Justicia alemana que ha denegado por ahora su extradición por rebelión, y se defiende de las presiones de sus socios con la amenaza de elecciones. El expresidente está convencido de que esta vez sí las ganaría, por delante de Ciudadanos, por lo que se permite jugar fuerte. Pero Esquerra y el PDECat no quieren ni oír hablar de comicios y están de los nervios.

Oriol Junqueras, que mañana cumplirá seis meses en prisión, urgió el lunes a Puigdemont a que forme Gobierno. «La cuestión es qué ganamos no haciendo Govern», dijo a Catalunya Ràdio. Los cuatro dirigentes de JxCat que están en prisión (Forn, Sànchez, Turull y Rull) también pidieron la semana pasada al expresidente que forme Gobierno.

División independentista

Puigdemont y Junqueras encarnan las dos concepciones que hay en el independentismo. La tortilla ha dado la vuelta en seis meses. Entonces, fue Junqueras el que presionó a Puigdemont para que no convocara elecciones e hiciera la declaración unilateral de independencia. El presidente de Esquerra es ahora quien pide calma, dosis de realismo y replegar fuerzas. El expresidente, en cambio, apuesta por mantener el desafío, y de paso ajusta cuentas con sus socios republicanos, a los que no perdona que el 26-O, cuando iba a convocar elecciones, le dejaran solo. La tentación de darles la puntilla electoral está en el fondo de la pugna.

El expresidente, en cualquier caso, va perdiendo apoyos entre sus fieles. JxCat son 34 diputados. Una docena son del PDECat. Los demás son leales al dirigente. Pero no todos son ya tan irreductibles como meses atrás. Fue significativo, por ejemplo, que Eduard Pujol, portavoz del grupo parlamentario, saliera el viernes pasado, un día después de que el Tribunal Constitucional y el Consejo de Garantías Estatutarias catalán cerraran el paso a una eventual investidura de Puigdemont, afirmando que JxCat «no forzará ninguna situación de desobediencia» y no pedirá al presidente de la Cámara que le proponga como candidato.

Campaña de intimidación a informadores

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha alertado del retroceso de la libertad de prensa en España, con especial incidencia en Cataluña, y ha pedido a los responsables del «acoso» a periodistas y medios en esa comunidad autónoma «para que cesen su irresponsable campaña de intimidación».

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se celebra el jueves, la federación sostiene que, como consecuencia del «conflicto independentista», se ha desarrollado un «clima de hostilidad» hacia periodistas de medios nacionales y catalanes por parte de sectores radicales de independentistas, pero también de ultraderecha.

«Han aprovechado la tensión que se vive en Cataluña para cometer actos vandálicos contra medios opuestos a sus tesis, vilipendiar e intimidar a los periodistas en redes sociales y agredir e insultar a los reporteros durante la cobertura de las manifestaciones a favor o en contra de la independencia», detalla el colectivo en un comunicado que recoge la agencia Efe.

Asimismo, la FAPE reclama a los grupos parlamentarios que deroguen o reformen los artículos de la llamada ley mordaza que limitan el ejercicio libre del periodismo, así como que modifiquen la legislación para que sea obligatoria la retribución a los becarios.

«La precariedad salarial reduce el valor del periodismo como baluarte que es de la democracia», subraya la federación, que demanda también a los responsables de los medios que tomen medidas contra la desigualdad salarial entre hombres y mujeres y contra los obstáculos que impiden la promoción profesional de las periodistas.

Pintadas contra los nueve docentes investigados por un delito de odio

La crispación social aumenta en la localidad barcelonesa de Sant Andreu de la Barca. Vecinos de la población se concentrarán hoy a las puertas del Ayuntamiento. Lo harán en apoyo de los nueve profesores del instituto El Palau investigados por la Fiscalía por un presunto delito de odio a raíz de un debate en clase con los alumnos, tras el 1-O, en el que habían «humillado» a hijos de los guardias civiles. En la denuncia consta cómo un profesor de 3.º de la ESO pidió a los estudiantes: «Que levanten la mano los hijos de los guardias civiles». Otros llamaron «animales» o «bestias» a los agentes.

La tensión se elevó ayer después de que aparecieran pintadas en el edificio educativo contra los docentes, a los que se acusa de «nazis separatas» y «ratas». Los insultos se producen al día siguiente de que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, compartiera en Twitter un artículo en el que se difunden los nombres y fotografías de los profesores. El presidente del Consejo Escolar de Cataluña, el dirigente del PDECat Lluís Font, denunció lo que a su juicio es un «linchamiento público» de los docentes. En su declaración ante el fiscal, los profesores alegaron que fueron los alumnos los que plantearon un debate sobre las cargas policiales del 1-O.

PSC y PP critican al expresidente por su egoísmo paralizante y tener secuestrada a la ciudadanía

Mientras Carles Puigdemont no consigue poner de acuerdo a los independentistas, sí lo logra con los constitucionalistas. Ayer, tanto desde el PSC como desde el PP coincidieron en que el expresidente catalán es un problema para los propios secesionistas y que es él el que mantiene secuestradas las instituciones catalanas.

El secretario de organización del PSC, Salvador Illa, criticó que el líder de Junts per Catalunya «no facilite» la formación de un Gobierno por su «egoísmo paralizante» y consideró «extraño y ridículo» que la mayoría parlamentaria independentista no se ponga de acuerdo. Añadió que «Puigdemont es un problema para los mismos independentistas» y que la posibilidad de que se repitan elecciones se debe a la «sed de venganza» del expresidente, que busca, en su opinión, un «ajuste de cuentas» con ERC.

También el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, envió ayer un «mensaje» a Carles Puigdemont instándole a «hacer un último servicio a Cataluña, dejar de mantener bloqueada la situación y secuestrado el conjunto de la ciudadanía» y permitir investir a un presidente «comprometido con la legalidad». Millo opinó que todas las voces que se escuchan en Cataluña «reclaman el restablecimiento de la normalidad institucional democrática», a través de «un nuevo presidente o presidenta que cumpla con la legalidad y un nuevo Govern que se comprometa con el cumplimiento de la ley». «Eso es lo que necesitan Cataluña, España y el conjunto de la ciudadanía. No tiene ningún sentido mantener bloqueada la situación como ha venido haciendo Puigdemont», concluyó.

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