Génova descarta que Cristina Cifuentes pueda mantener la presidencia del PP de Madrid

Fuentes del partido la acusan de «falta de generosidad» y comentan que necesita ganar un «poco de perspectiva» para darse cuenta de que lo que pide es un imposible. El presidente en funciones, Ángel Garrido, acatará la decisión de Génova para pilotar el gobierno de Madrid


Madrid | La Voz

Desde el momento en el que Cristina Cifuentes entendió que tendría que renunciar a la presidencia de la Comunidad de Madrid, introdujo tres variables en las negociaciones con Génova.

La primera, el nombramiento del sucesor al frente del Ejecutivo autonómico. La apuesta de Cifuentes era que se hiciese cargo de las riendas Ángel Garrido, hasta el momento su número dos y mano derecha. La dirección nacional del PP no lo aprueba. Garrido es el presidente en funciones, pero Rajoy busca otro perfil para que pilote la nave hasta el final de la legislatura, en junio del 2019. Quieren a alguien que no esté muy influenciado ni por el cifuentismo ni por el aguirrismo y que obedezca a la dirección nacional.

La segunda condición que ha establecido es mantener el acta de diputada en la Asamblea del Madrid. Lo ha solicitado y el partido se lo ha concedido, confirmaba esta misma mañana desde el patio del Congreso el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo. De momento, parece que es la única cosa que será capaz de lograr en las intensas negociaciones. Desde la publicación del vídeo los equilibrios de poder han cambiado mucho.

Por último, Cifuentes mantiene la pretensión de continuar en la presidencia del PP de Madrid. Continuar siendo la líder del partido a nivel autonómico. En Génova lo ven como un disparate. Fuentes del Congreso lo descartan por completo, y apuntan a que en estos momentos Cifuentes necesita ganar algo de perspectiva para darse cuenta de que su carrera política ya ha llegado a su fin y que tiene que olvidarse de sus grandísimas ambiciones. Señalan que «está aferrándose a todo lo que puede», pero que ya no dispone de «ningún tipo de autoridad para nombrar a su sucesor, ni para seguir al frente del partido en Madrid, ni siquiera para ir al supermercado», reflexionan, haciéndose eco del último chascarrillo que acaban de escuchar en una tertulia radiofónica.

Las mismas fuentes denuncian que le ha faltado «generosidad con el partido». Apuntan que si no hubiera forzado tanto las cosas podría haber logrado «una salida digna», e incluso haber negociado su recolocación en un puesto de menor relevancia, pero que su empecinamiento en continuar ha acabado poniendo «un final tan triste».

El plan de la dirección nacional del PP para hacerse cargo de la filial madrileño continúa pasando por una gestora, capaz de resetear todas las disputas internas que amenazan con arruinar a la formación desde hace casi dos décadas.  

Garrido acatará la decisión de Génova para pilotar el gobierno de Madrid

«Gracias a Cifuentes por el trabajo que ha desarrollado como presidenta, por su impulso, por su dedicación y por su entrega. Nos sentimos orgullosos y deudores». Estas han sido las primeras palabras en público del presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, que compareció este jueves en Sol respaldado por sus consejeros tras la reunión extraordinaria del Ejecutivo autonómico y después de la renuncia el miércoles de la expresidenta.

Garrido es el encargado de pilotar la nave hasta que la Asamblea invista a un nuevo presidente. Se trata de la opción deseada por Cifuentes, pero él mismo ha admitido esta mañana que «la decisión corresponde a la dirección nacional. Siempre acataré las decisiones de mi presidente y de la dirección nacional», dijo. No obstante, no quiso entrar a valorar si se siente capacitado y motivado para llevar las riendas hasta junio del 2019, cuando se celebren las próximas elecciones.

En Génova no es la opción favorita. En la dirección nacional se busca a otro perfil que no se encuentre tan vinculado a Cifuentes. «Si alguien entiende que la lealtad hacia una persona, en este caso a Cifuentes, lo inhabilita para ser leal con otra, no lo entiendo», comentó al respecto. Garrido admitió que las conversaciones con el coordinador general del partido, Fernado Martínez-Maíllo, son constantes en las últimas horas, y demostró su deseo de que se desbloquee la situación ala mayor brevedad posible. El plazo máximo para que se celebre el pleno de investidura es el próximo 30 de mayo.

Aguado reconoció que Cifuentes atraviesa una situación complicada, y avanzó que como amigo personal que es de ella, tratará de ayudarla. Desde su punto de vista, la expresidenta no ha incumplido ninguno de los puntos del código ético bajo el que se rigen.

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enrique clemente

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«El tiempo de los corruptos ha llegado a su fin en la Comunidad de Madrid». Esta frase lapidaria la pronunció Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) hace poco menos de un año en los actos del Dos de Mayo. La ya expresidenta, hija de un general de artillería coruñés y de un ama de casa ourensana, la séptima de ocho hermanos, estaba en el culmen de su carrera política, convertida en el símbolo de la regeneración de un partido anegado por gravísimos casos de corrupción que se habían llevado por delante a Esperanza Aguirre y a la cárcel a Ignacio González y Francisco Granados.

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