Que un menor oiga o perciba el maltrato en casa puede ser un agravante según el Supremo

Europa Press

ESPAÑA

El alto tribunal fija que para aplicar de la agravante de actuar en presencia de menores a una condena por violencia machista no sea necesario que los niños estén presentes

23 abr 2018 . Actualizado a las 16:43 h.

El Tribunal Supremo establece que la aplicación de la agravante de actuar en presencia de menores a una condena por agresión de violencia de género no puede restringirse sólo a cuando los niños estén presentes durante el maltrato y se percaten de ello visualmente. Los magistrados consideran que las «percepciones sensoriales», como escuchar una palabra propia de la escena violenta, que les haga tener conciencia de la agresión es suficiente para endurecer la pena.

Así lo dice una sentencia del Pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que rechaza que la agravante prevista en el artículo 153.3 del Código Penal, que tiene en cuenta la «presencia» de los menores, se interprete únicamente en el sentido de «percepciones visuales directas» y que los niños se hallen «físicamente delante de las personas que protagonizan la escena violenta».

La sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro afirma que de este modo quedan «desprotegidos numerosos supuestos relevantes de victimización de menores de edad», como en casos en los que no tienen acceso al dormitorio de la pareja, o se encuentran atemorizados a la hora de acudir al cuarto donde se ejecuta la acción violenta; «o simplemente cuando tienen dificultades de visión».