Rivera engrasa la maquinaria electoral y promete más fichajes como el de Valls

«Estamos preparados para gobernar España, capitales y comunidades», asegura


MAdrid / La Voz

Menos de tres años después de obtener por primera vez representación en el Congreso, Ciudadanos prepara ya su asalto a la presidencia del Gobierno de España. Con ese objetivo en el punto de mira, las elecciones municipales y autonómicas del próximo año son una piedra de toque decisiva para el líder del partido, Albert Rivera. Crecido por unas encuestas que le sitúan en primer lugar por méritos propios, y también por los errores de sus rivales políticos, al presidente del partido naranja le resulta difícil contener la euforia. «Nos hemos conjurado para ganar. Porque si no ganas, no gobiernas. Y si no gobiernas, es más difícil cambiar las cosas», aseguró ayer ante la cúpula del partido y los 17 comités territoriales, reunidos en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) para comenzar a engrasar la maquinaria electoral en el primer gran acto nacional de la formación. «Estamos preparados para gobernar España, capitales de provincia, pueblos y comunidades autónomas», clamó el líder del partido naranja.

Decidido a marcar la agenda, anunció que tras la sorpresa que ha supuesto su oferta al ex primer ministro francés Manuel Valls de encabezar la candidatura a la alcaldía de Barcelona llegarán más fichajes de relumbrón. «Nosotros vamos a abrir las puertas al talento en nuestras candidaturas, van a venir más independientes», aseguró Rivera, cuyo modelo está inspirado en el del presidente de Francia, Emmanuelle Macron. «Esto no puede ser un PP o PSOE cualquiera. No puede ser una réplica de lo que ha funcionado mal, tiene que ser una reformulación de lo que son los partidos políticos en el siglo XXI», incidió, para reafirmar la transversalidad de su marca.

«Espero que comprendáis»

Rivera tuvo que esforzarse, sin embargo, para explicar a los suyos esa estrategia, que implica marginar a líderes regionales del partido. «Espero que comprendáis y entendáis que para gobernar es importante que gente buena se incorpore a nuestras listas», señaló, dejando claro que la unidad del partido debe prevalecer sobre las ambiciones personales.

Presentarse como el antídoto político de los vicios que achaca al bipartidismo, pero también del populismo de Podemos y del nacionalismo, será la principal baza estratégica para tratar de ganar sus primeros comicios a nivel nacional tras la victoria lograda en las elecciones catalanas. «Tenemos que ser el partido que pase página del bipartidismo y que haga frente a los dos grandes desafíos de Europa: al populismo y el nacionalismo», explicó. Frente a ellos, Ciudadanos se presentará a las elecciones como una fuerza capaz de «cambiar las cosas» y de plantear «una alternativa constitucionalista sin complejos» a los populistas y nacionalistas. «Al nacionalismo no se le gana copiándole, como hace el PSOE, ni pactando con ellos como hace Mariano Rajoy con el PNV», afirmó, sino «dando la batalla intelectual y política».

Situado ya como primera fuerza en los sondeos, el principal objetivo de Ciudadanos fue en los últimos meses reforzar su por ahora débil implantación nacional y su organización interna, principal foco de las críticas de sus rivales hacia un partido que, hasta ahora, solo ha sido capaz de superar al PP y el PSOE en Cataluña, donde está su cuna. El acto de ayer pretendía dar por superada esa fase para encarar ya como un partido de Gobierno las citas electorales del próximo año.

Ciudadanos es ya el foco de los ataques de los otros partidos

g. B.

El contraataque: Críticas a la estrategia de sumar candidatos independientes

El síntoma más claro de que Ciudadanos navega con viento a favor no son las encuestas, sino el hecho de que siendo por el momento la cuarta fuerza nacional se haya convertido ya en el principal foco de ataque de todos sus rivales. Sin presidir el Gobierno, ninguna comunidad y apenas un puñado de ayuntamientos, recibe críticas desde todos los frentes y sus propuestas empiezan a marcar la agenda política. Es lo que ha ocurrido con su sorprendente oferta a Manuel Valls, que sus oponentes políticos, conscientes del impacto mediático del anuncio, tratan de convertir en una muestra de debilitad. El presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, indicó que el fichaje de Valls, todavía por concretar, «pone en evidencia que [Ciudadanos] es una organización donde se hace exclusivamente lo que dice el líder» y que las primarias se han sustituido por «el dedo de Rivera». Pero también el nacionalismo se ha puesto en guardia frente a la estrategia del partido naranja. El candidato a las primarias del PDECat Carles Agustí propuso ayer al aspirante de ERC a la alcaldía de Barcelona, Alfred Bosch, formar una lista unitaria para hacer frente a Valls. Agustí indicó que al ex primer ministro francés «le están llevando por caminos que ni él mismo acaba de conocer» y se mostró convencido de que el político galo en el fondo no comparte la ideología de Rivera. La otra aspirante del PDECat a las primarias, Neus Munté, descalificó a Valls como «una persona que no la ha querido como candidato su propio partido, el PSF, ni tampoco los ciudadanos porque perdieron las elecciones». «No puede conectar desde París con las necesidades de los barceloneses», afirmó Munté. También el reelegido candidato del PSC a la alcaldía, Jaume Collboni, atacó a Valls diciendo que su partido no permitirá «que Barcelona sea el premio de consolación de carreras políticas fracasadas». Y el segundo de la alcaldesa Ada Colau, Gerardo Pisarello, aseguró que presentar a Valls demuestra que «la oposición no tiene alternativa para la ciudad». Y todo, sin que el ex primer ministro galo haya aceptado siquiera ser candidato.

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