Iglesias mantiene su modelo de primarias pese al ultimátum de Errejón

Ramón Espinar reconoce que la situación «se ha salido de madre»


madrid / colpisa

Todos apelan al diálogo pero nadie cede. Ni Pablo Iglesias está dispuesto a atender la exigencia de Íñigo Errejón de no dividir las primarias en Madrid, ni el ex número dos de Podemos retira su amenaza de renunciar a ser candidato si el oficialismo trastoca la forma de configurar las listas. El líder del partido ya dejó claro el miércoles que no aceptaría «ni media tontería» y advirtió a Errejón de que dejase de «marear la perdiz». Ayer, Iglesias guardó silencio, pero su círculo más próximo dejó claro que la postura del secretario general es firme. Irene Montero insistió en que el ex secretario político es la persona idónea para ganar en la Comunidad de Madrid. «Es mi opción», destacó. Pero a renglón seguido, la portavoz en el Congreso recordó que es la dirección regional la que elaborará el calendario de primarias y el consejo ciudadano el que lo refrendará. O lo que es lo mismo, que la decisión queda en manos del secretario general madrileño, el pablista Ramón Espinar, quien cuenta con mayoría en ambos órganos internos.

Nadie imagina en el partido que Espinar pueda adoptar una decisión en contra del criterio de su jefe de filas. Por lo tanto, las primarias se celebrarán en dos tandas, una primera en mayo, en la que se designará al candidato, y otra en verano, para configurar las listas. La versión oficialista para que esto se haga así es que, en medio de la tormenta política por el máster de Cristina Cifuentes, es necesario dar voz de inmediato al cabeza de cartel en las autonómicas del año próximo. Los nombres de quienes le acompañen, dicen los pablistas aún pueden esperar. Pero desde el errejonismo se considera que esta es una maniobra para favorecer una mayoría oficialista en el próximo grupo parlamentario que sirva de contrapeso a los diputados afines al ex número dos.

Rebajar la tensión

Tanto desde un lado como desde otro se trató ayer de rebajar la tensión a la espera de ver si Errejón mantiene su órdago o acata las reglas impuestas. El propio ex secretario político ya advirtió la noche del jueves de que «hay que dejarse de este mal endémico que es discutir entre nosotros». Espinar fue más gráfico: «La situación se ha salido de madre». El líder regional de Podemos afirmó que de todas maneras va a sentarse con Errejón para reconducir la tensa situación. Entre unos y otros se sitúan los anticapitalistas, que miran desde la barrera el enésimo enfrentamiento entre las dos principales figuras de Podemos. Fueron los únicos que se opusieron al adelanto de las primarias, pero aceptan lo aprobado en el consejo ciudadano del pasado miércoles. No es una situación nueva. Pese a ser la corriente más combativa dentro de Podemos, siempre han acatado con disciplina las decisiones de la mayoría. La anticapitalista Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea madrileña y posible candidata en las primarias, ironizó ayer con el respaldo de Iglesias a Errejón: «Con un padrino así, yo casi, virgencita, que me quede como estoy».

La otra pata en discordia fue el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero, quien ayer cargó contra Errejón y dijo que está «cansado de niñerías». «Toda la gente de Errejón había aprobado esa manera de organizar las elecciones. Eres tú el que tienes que hablar, Íñigo. Lo que tengáis que resolver lo habláis, pero no hagamos declaraciones a los medios de comunicación. Es una niñería, y tiene razón Iglesias», ha sentenciado. Por todo ello, ha pedido a Podemos Madrid que se «centre» en conseguir un gobierno alternativo que «levante las alfombras de Madrid» porque la gente de esta comunidad, asegura, «exige a Podemos que ayude a que salga el PP del Gobierno y todo lo que distraiga de ese objetivo es una metedura de pata y una niñería».

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