Sánchez ve en la moción de censura una oportunidad de situar a Gabilondo y confía en que el escándalo desgaste a Ciudadanos

El supuesto candidato de Podemos, Íñigo Errejón, parece desaparecido, bien porque no tiene asiento en el Parlamento, bien por las reminiscencias del escándalo en el que estuvo involucrado

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madrid / colpisa

No todos en el PSOE las tenían todas consigo cuando el pasado miércoles, tras el pleno celebrado en la Asamblea de Madrid para que Cristina Cifuentes despejara las dudas sobre su máster en Derecho Autonómico, el líder de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, y su portavoz en la Cámara autonómica, Ángel Gabilondo, anunciaron una moción de censura contra la presidenta. Ahora, visto cómo se han ido precipitando los acontecimientos, son mayoría los que muestran su satisfacción. «Todo son ganancias», sostienen en la ejecutiva de Pedro Sánchez. El PSOE, hasta ahora difuminado, ha tomado la iniciativa en un asunto que toca la fibra sensible de mucha gente y, en especial, de buena parte de su electorado y, de una sola tacada, ha conseguido poner a Ciudadanos, el partido que se encuentra en «estado de gracia», en una posición muy incómoda mientras el supuesto candidato de Podemos, Íñigo Errejón, parece desaparecido (bien porque no tiene asiento en el Parlamento, bien por las reminiscencias del escándalo en el que estuvo involucrado, a cuenta de su beca de investigación en la Universidad de Málaga).

Es cierto que las posibilidades de que la propuesta prospere son muy limitadas y que Ángel Gabilondo perderá casi con toda probabilidad la votación, si es que llega a producirse. Pero en la dirección del PSOE sostienen que aún así la operación merece la pena. «Una moción de censura siempre tiene riesgo, pero más lo tiene no hacer nada», justifica el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. En el 2014, un año antes de los comicios, él mismo planteó una a su antecesor del PP, José Antonio Monago, a sabiendas de que perdería.

Al propio exministro de Educación y exrector de la Autónoma no le quedó más remedio que asumir el análisis. «El riesgo sería no reaccionar ante este escándalo», insisten en Ferraz. Gabilondo no es un hombre de partido. «Todo esto es muy incómodo para él», admite un antiguo colaborador. Sin embargo, entendió que había que actuar.

Ni siquiera dijo que fuera a ser él quien encabezara la moción como candidato alternativo a Cifuentes. Fue Franco quien intervino para dejarlo claro. «Es el candidato natural porque lidera la segunda fuerza de la Cámara y porque Madrid necesita un Gobierno decente», zanjó.

El PSOE entiende que la moción es una oportunidad para conseguir mayor proyección. Por eso el secretario general ha dado al escándalo del máster de Cifuentes una importancia capital. Fue poco a poco calentando motores para la moción y el sábado participó en un acto con Gabilondo y Franco para darle vuelo.

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