Cifuentes intenta desviar el foco sobre el escándalo de su máster culpando al PSOE

Echa mano de la posibilidad de que un profesor socialista destapara el caso

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madrid / colpisa

El equipo de Cristina Cifuentes creyó encontrar ayer eso que había esperado en los últimos días. Una tabla de salvación en pleno atolladero. La presidenta de la Comunidad de Madrid y los suyos se aferraron a la información de que pudo ser un profesor enfadado de la Universidad Rey Juan Carlos, militante socialista, el responsable de destapar el caso del máster. Se abrió la opción de extender una sombra de duda sobre cualquier documento o ausencia del mismo que contradiga la versión oficial: que la dirigente del PP presentó su proyecto final y obtuvo el título de manera limpia. Y eso hizo la organización madrileña. El consejero de Presidencia de Cifuentes intentó invalidar la polémica después de que el diario El Mundo señalara ayer a la supuesta fuente que filtró los indicios de irregularidades y recogiera su inclinación política.

«Si alguien con un carné del PSOE tiene acceso a los registros informáticos de la universidad de modo ilícito, puede haber hecho cualquier cosa: introducir, modificar, cambiar, quitar... Puede haber hecho absolutamente cualquier cosa», denunció Ángel Garrido, que además exigió al secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, y a su portavoz en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, explicaciones inmediatas sobre si supieron que existía una «trama delictiva» contra la presidenta. El aspecto de los registros informáticos es fundamental en el caso, porque el rector de la Rey Juan Carlos, Javier Ramos, trasladó el viernes que no consta en los archivos de la universidad el acta que tuvo que firmar el tribunal evaluador del trabajo de fin de máster de Cifuentes y que ni siquiera puede ratificarse que la presidenta llegara a defender su proyecto, en contra de lo que ella misma sostiene. Esa rueda de prensa hizo que se extendieran en el PP los recelos sobre el relato que cuenta su líder en Madrid.

«Habrá que esperar»

Y aunque, a día de hoy, Mariano Rajoy ha decidido sostener a Cifuentes, durante el fin de semana algunos barones del partido, como el castellanoleonés Juan Vicente Herrera, pidieron más aclaraciones. «Habrá que esperar», dejó en el aire la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Y en esa espera, el jefe del Ejecutivo se desprendió de la responsabilidad de tener que resolver sobre el futuro de la dirigente territorial mientras la Justicia no se pronuncie: «Eso ya no me corresponde a mí».

El alcalde de Cotobade: «No estamos en política para defender lo indefendible»

m.g.
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El hartazgo de estos días en las filas del PP empieza a hacerse patente

«Tenemos que defender a los nuestros», sostuvo la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal en la convención del PP. Y la frase, por lapidaria, no sentó muy bien en algunos ámbitos, cansados, entre otras cosas, del chorreo y del desgaste que el escándalo Cifuentes está causando a la imagen de los populares. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, expuso ese malestar en sus filas con otra frase igual de contundente: «Si Cifuentes no tiene el máster, nos ha mentido», aunque matizó que él se cree las explicaciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid. La polémica está en todos los foros y el hartazgo de estos días en las filas del PP empieza a plasmarse en redes sociales.

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La Universidad Rey Juan Carlos trasladó el jueves a la Fiscalía los resultados de su investigación interna y los indicios que pudieran ser constitutivos de delito. En primer lugar, el acta que el primer día se envió a Cifuentes para que pudiera probar el haber sido examinada, contenía firmas falsificadas. La presidenta, sin embargo, no ha variado su versión. «Me matriculé, pagué, cursé, obtuve mi máster y así lo puedo demostrar», volvió ayer a la carga. «Hemos conocido unas informaciones muy relevantes y muy preocupantes», remitió a El Mundo. ¿Y ahora qué? Según los datos publicados, el profesor que presuntamente filtró el escándalo habría querido vengarse del centro de enseñanzas superiores por la supresión del grado en Sociología en el 2014 con el beneplácito de la entonces consejera de Educación, la popular Lucía Figar. Una historia de venganza que el PP de la Comunidad de Madrid no va a dejar pasar.

«¿Tienes una pista?»

La cuenta oficial de la organización en Twitter publicó ayer: «¿Tienes una pista para esclarecer el montaje contra @ccifuentes? Háznosla llegar». Emulaba el mensaje del director de eldiario.es, el primero en publicar las posibles irregularidades: «¿Tienes una pista para @eldiario.es? Háznosla llegar».

Desde la dirección nacional se guardó silencio, aunque algunos cargos del partido, a título individual, se lanzaron a arropar a Cifuentes. Fue el caso del presidente del PP catalán, Xavier García Albiol: «A ver si vamos a tener que montar la comisión para investigar al PSOE y no en la dirección que algunos pretendía, que era el desgaste de Cristina Cifuentes». En todo caso, más allá de la procedencia de la información, fuentes del PP apuntan que la simpatía política de quien pudo filtrar el caso, no dice nada del fondo de la cuestión: si Cifuentes llegó a defender o no su trabajo de fin de máster y si, por lo tanto, obtuvo el título como correspondía o de manera irregular. Dadas las circunstancias, en el partido solo confían en que la Justicia puede arrojar algo de luz.

Sánchez ve en la moción de censura una oportunidad de situar a Gabilondo y confía en que el escándalo desgaste a Ciudadanos

paula de las heras
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El supuesto candidato de Podemos, Íñigo Errejón, parece desaparecido, bien porque no tiene asiento en el Parlamento, bien por las reminiscencias del escándalo en el que estuvo involucrado

No todos en el PSOE las tenían todas consigo cuando el pasado miércoles, tras el pleno celebrado en la Asamblea de Madrid para que Cristina Cifuentes despejara las dudas sobre su máster en Derecho Autonómico, el líder de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, y su portavoz en la Cámara autonómica, Ángel Gabilondo, anunciaron una moción de censura contra la presidenta. Ahora, visto cómo se han ido precipitando los acontecimientos, son mayoría los que muestran su satisfacción. «Todo son ganancias», sostienen en la ejecutiva de Pedro Sánchez. El PSOE, hasta ahora difuminado, ha tomado la iniciativa en un asunto que toca la fibra sensible de mucha gente y, en especial, de buena parte de su electorado y, de una sola tacada, ha conseguido poner a Ciudadanos, el partido que se encuentra en «estado de gracia», en una posición muy incómoda mientras el supuesto candidato de Podemos, Íñigo Errejón, parece desaparecido (bien porque no tiene asiento en el Parlamento, bien por las reminiscencias del escándalo en el que estuvo involucrado, a cuenta de su beca de investigación en la Universidad de Málaga).

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