Rajoy, a la oposición: «Se van a quedar con un palmo de narices»

El presidente se multiplicó para estar en todas partes e intentar insuflar ánimos en el partido

.

Sevilla / enviado especial

Entre café cortado y un aperitivo de almendras tostadas, un grupo de militantes populares departía en la barra del bar de la convención nacional del partido lo incomprensible de lo mal que había gestionado su crisis Cristina Cifuentes. «Se va a ir por una minucia». La presidenta madrileña volvió a acaparar gran parte de los focos durante la segunda jornada del gran evento del año organizado por la formación de centroderecha, aunque no tantos como la inaugural. Por el momento aguantará. Génova ha decidido esperar a que las investigaciones avancen para mover ficha y dejar la pelota sobre el tejado de Ciudadanos. Rajoy no arropó a Cifuentes en el auditorio durante su intervención el día que más calor necesitaba, pero tampoco la dejó caer. Distancia y prudencia hasta que se aclaren las cosas.

El presidente del Gobierno vivió ayer una jornada agotadora repleta de actos e intervenciones para intentar insuflar ánimos a todos los presentes. Y se esforzó en defender la fortaleza de su organización. «Se van a quedar con un palmo de narices, como siempre», advirtió a quienes, como Ciudadanos, piensan en que el ciclo del PP ha acabado.

Paseo por los stands, coloquio con los jóvenes, entrega de premios de buenas prácticas municipales (de una veintena de ayuntamientos, ni uno para su granero de votos en Galicia, la única comunidad que se fue de vacío junto a Baleares), charla con los miembros del PP europeo, mano a mano con el presidente de Nuevas Generaciones en la cinta de gimnasio...

.

A todo ello, añadir todo lo que se cocinó fuera del programa oficial. Comida con los barones territoriales, en la que se mostró muy tranquilo. Tras los postres, incluso se quedó repitiendo café con cuatro o cinco de los comensales que tenían la agenda liberada a primera hora de la tarde. Al final del día estaba agotado. Uno de sus hombres de mayor confianza, el coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maíllo, exigía acortar los últimos actos en los que participaba el presidente del Gobierno.

Uno de estos fue un saludo a una representación de Españoles en el exterior, en el que agradeció su defensa del partido. «En algunos sitios ganamos, en otros no, pero en todos hay uno que sostiene una bandera del PP», dijo, orgulloso, antes de bromear con que sostenerla en determinados lugares era visto con buenos ojos, en otros ya no tanto.

En la misma, definió el brexit como «un disparate», y algo envalentonado, prometió que «el aquí presente no convocará un referendo... ¡Nunca!», dijo, provocando el aplauso de los asistentes. Instantes previos, defendió en la sala de al lado una Europa sin fronteras, recordando su infancia en Galicia, «cuando íbamos cuatro en la parte de atrás» de un coche y tardaba una eternidad en cruzar el paso fronterizo con Portugal. «Ahora nadie me tiene tres horas jorobándome».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Rajoy, a la oposición: «Se van a quedar con un palmo de narices»