La candidatura de Sànchez, nuevo desafío a la Justicia

Torrent vuelve a proponer a un aspirante al que el juez ya impidió salir de prisión


Barcelona / Colpisa

El día después de salir de prisión, Carles Puigdemont mostró su intención de «seguir plantando cara» al Estado español. Lo hará desde Berlín, donde fijará su residencia temporal, mientras se resuelve la petición de extradición cursada por la Justicia española. El dirigente nacionalista se siente fuerte. Por ello, aprovechó el altavoz que le ofrece su presencia en la capital alemana para presentarse como un defensor acérrimo del diálogo, a pesar de que mientras gobernó apostó por la vía unilateral para celebrar un referendo ilegal y proclamar la república. En la capital alemana tendió la mano a Mariano Rajoy y a los poderes del Estado para reconducir la situación. Y les pidió un gesto de buena voluntad, una «señal de respeto», que pasaría por permitir la investidura de Jordi Sànchez como presidente de la Generalitat. Minutos después de pronunciar estas palabras en una abarrotada sala de prensa berlinesa, en Barcelona, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, propuso de manera oficial a Sànchez, de JxCat, como candidato. Torrent completó ayer la ronda de contactos y concluyó que el ex de la ANC es quien cuenta con más apoyos, aunque la CUP no respaldará su investidura.

El independentismo se juega la carta de Sànchez para buscar las cosquillas al juez del Supremo, presionado ahora desde todos los flancos. «La estrategia del secesionismo pasa por erosionar en lo posible las instituciones españolas para sustentar sus denuncias en los organismos internacionales. Si Llarena vuelve a denegar a Sànchez la posibilidad de asistir al pleno de investidura, los soberanistas pasarán al plan E. Aunque ya no se sabe si buscan una investidura efectiva o seguir desafiando al Estado. Incluso podría reactivarse la candidatura de Puigdemont, quien ayer evitó postularse. Eso sí, no lo descartó por completo, pues recordó que su renuncia, en su día, fue «provisional».

Puigdemont volvió a reclamar, como durante los hechos de octubre, una mediación internacional para resolver el pleito catalán. A su juicio, el «conflicto catalán» debería resolverse por la vía de diálogo. Una negociación «sin condiciones previas», pero con voluntad de moverse de las posiciones. La suya es la defensa del derecho a decidir y la independencia, si bien admitió que la secesión «no es la única solución posible» para Cataluña.

Fue su segunda comparecencia tras su salida de la cárcel, donde ha permanecido doce días. Casi una anécdota comparados con los casi seis meses que llevan Jordi Cuixart y Jordi Sànchez o los casi cinco de Oriol Junqueras y Joaquim Forn. Puigdemont incluso podría no entrar más en prisión, pues sus abogados confían en que la justicia alemana también tumbará el delito de malversación, como ha hecho con el de rebelión.

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