El selfímetro de Feijoo y la furgoneta de carrozas que salió de Lalín

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santiago / la voz

Peperos y periodistas en Sevilla. Pocas combinaciones podrían ofrecer mayores garantías para una buena farra que, en el sentido que se quiera del término y con toda la legitimidad del mundo, monta el Partido Popular cada cierto tiempo para que sus referentes políticos se midan a palmotadas la tensión de espalda que cada uno pena por su territorio, de Génova a Barcelona y de Murcia a Compostela.

El PPdeG se sumará a la fiesta con su propio termómetro. El presidente Feijoo juega desde hace unos cuantos congresos y convenciones en una liga superior a la de las risas fáciles y la camaradería impostada cuando hay cámaras delante. Ya se intuye que los objetivos profesionales los tendrá copados Cristina Cifuentes, pero no así los selfis de los diletantes, que son a día de hoy el auténtico contador de popularidad en un partido que llega con la marca «desgastada», como admiten los referentes de la delegación gallega. Desaparecida la generación de ministros de Aznar y liquidados fenómenos mediáticos como el de Esperanza Aguirre, Feijoo es uno de los pocos dirigentes del PP con ascendencia sobre Rajoy que sigue generando corrillos cargados de preguntas tópicas sobre la procedencia geográfica. A su nivel, aseguran los fijos de las últimas citas, están Pablo Casado, Andrea Levy y María Dolores de Cospedal. Y poco más.

Por la convención pasarán a lo largo del fin de semana unas 2.500 personas, entre las que habrá un centenar de personajes reconocibles para la grey conservadora, un millar de cargos con rango territorial que forzarán su propia instantánea con algún gerifalte y un buen puñado de afiliados y simpatizantes que son los que generan auténtica agitación alrededor de los líderes más buscados. Galicia hará ruido en el gallinero, porque a la delegación encabezada por Miguel Tellado le han faltado invitaciones para atender toda la demanda, cuestión que no ha ocurrido en otras comunidades.

Entre los cien gallegos, además de Rajoy, Feijoo y Pastor, tendrán minutos de gloria en diferentes ponencias la ourensana Edelmira Barreira -para dar la matraca con el problema demográfico- y el alaricano Antonio Rodríguez Miranda, que es el que más sabe de emigración y voto exterior dentro de la organización. Y la cuota juvenil estará cubierta por el presidente autonómico y por el nacional de Nuevas Generaciones, Adrián Pardo y Diego Gago, ambos gallegos. Pero el golpe en el pecho que ha llegado al corazón de la sede del PPdeG ha sido el de un grupo de veteranos entre los que se encuentran los exconselleiros Xesús Palmou y Vázquez Portomeñe, que junto al actual titular de Educación, Román Rodríguez, se han metido en el cuerpo 850 kilómetros en furgoneta para ir desde Lalín a Sevilla. A ellos nadie les va a pedir selfis ni declaraciones sobre cómo han conseguido siete mayorías absolutas en Galicia.

El PP busca en Sevilla la forma de relanzar el partido ante la presión de C's

fran balado
Rajoy plantó, en el jardín del hotel que acoge la convención, una encina. Un árbol «muy duro, bonito y español»
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Cospedal: «Comienza la cuenta atrás para la recuperación de consistorios y autonomías»

El PP no parece dispuesto a que nada ni nadie estropee su gran fiesta anual, que arrancó ayer en Sevilla y que se prolongará hasta mañana. Desde la debacle electoral en Cataluña de finales del pasado año, Génova tiene marcado en rojo la convención nacional de este fin de semana para que sirva de revulsivo ante la cada vez mayor presión que ejerce Ciudadanos, según recogen todas las encuestas. Intentar pasar de una vez la página en la que los populares parecen atragantados desde hace meses.

Más de 2.500 cargos de todos los niveles y territorios, entre los que se encuentran los integrantes del Gobierno al completo, se dan cita a orillas del Guadalquivir para tratar de poner en valor las siglas «del partido que más se parece a España», en palabras de Juanma Moreno Bonilla, líder de la formación en Andalucía. El escenario responde a que, sin descartar lo que pueda suceder en Cataluña, será el primer territorio en el que se celebren elecciones. Rajoy procura que la convención sirva de espaldarazo a su candidato, que ofició de cicerón junto a Virginia Pérez, secretaria general del PP en Sevilla, que pidió a un auditorio repleto que «el mensaje del PP retumbe por todos los rincones de España».

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