El PP busca en Sevilla la forma de relanzar el partido ante la presión de C's

Cospedal: «Comienza la cuenta atrás para la recuperación de consistorios y autonomías»

Rajoy plantó, en el jardín del hotel que acoge la convención, una encina. Un árbol «muy duro, bonito y español»
Rajoy plantó, en el jardín del hotel que acoge la convención, una encina. Un árbol «muy duro, bonito y español»

sevilla / enviado especial

El PP no parece dispuesto a que nada ni nadie estropee su gran fiesta anual, que arrancó ayer en Sevilla y que se prolongará hasta mañana. Desde la debacle electoral en Cataluña de finales del pasado año, Génova tiene marcado en rojo la convención nacional de este fin de semana para que sirva de revulsivo ante la cada vez mayor presión que ejerce Ciudadanos, según recogen todas las encuestas. Intentar pasar de una vez la página en la que los populares parecen atragantados desde hace meses.

Más de 2.500 cargos de todos los niveles y territorios, entre los que se encuentran los integrantes del Gobierno al completo, se dan cita a orillas del Guadalquivir para tratar de poner en valor las siglas «del partido que más se parece a España», en palabras de Juanma Moreno Bonilla, líder de la formación en Andalucía. El escenario responde a que, sin descartar lo que pueda suceder en Cataluña, será el primer territorio en el que se celebren elecciones. Rajoy procura que la convención sirva de espaldarazo a su candidato, que ofició de cicerón junto a Virginia Pérez, secretaria general del PP en Sevilla, que pidió a un auditorio repleto que «el mensaje del PP retumbe por todos los rincones de España».

El acto de inauguración lo cerró María Dolores de Cospedal, número dos del partido, que se refirió a este fin de semana como el inicio de «la cuenta atrás hacia la victoria para la recuperación de consistorios y autonomías». Aunque la actualidad no se lo permite, al PP le gustaría pensar en clave electoral y comenzar a trabajar en las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se celebrarán a principios de junio del 2019.

Para emprender la reconquista, Génova empleará su receta habitual. Para representarlo, tan pronto como concluyó el acto inaugural, Rajoy salió hasta el jardín del hotel que acoge la convención para plantar allí una encina. «Un árbol muy duro, muy bonito y muy español», dijo el jefe del Ejecutivo en las que fueron sus únicas declaraciones durante la jornada de apertura.

«Ese gran árbol que aguanta situaciones difíciles gracias a sus sólidas raíces», detallaba el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, tratando de trazar una paralelismo con el momento que atraviesa su partido: Resistiremos.

Sigue el ritmo de Rajoy

Algunas de las raíces más gruesas de ese árbol que, aseguran, resistirá la tormenta, son de sobra conocidas. «El patriotismo constitucional, la unidad de España y el europeísmo», comentó María Dolores de Cospedal. Son solo tres de los otros muchos temas que el PP trata de vender como sus puntos fuertes. Una y otra vez, durante los discursos, se hizo referencia a que son un partido de Gobierno; y fiable, al que la gente vota porque sabe cómo va a responder. Por supuesto, la recuperación económica, el gran caballo de batalla que siempre saca a relucir el presidente Rajoy. También un guiño a los pensionistas, uno de sus principales caladeros de votos hasta ahora y que últimamente han mostrado su descontento por el paupérrimo incremento de sus pagas, enmendado en parte con los nuevos Presupuestos, todavía pendientes de su aprobación. También la defensa del rural y de la prisión permanente revisable, que contó con un puesto para que los asistentes firmaran a su favor. Pero después de Cristina Cifuentes, la gran atracción fue un rincón con dos cintas de andar apostadas delante de una pantalla gigante con vídeos de Rajoy que desafiaban a intentar seguir el ritmo que lleva el presidente en sus ya famosos paseos. Velocidad de 7,5 kilómetros por hora.

Los ministros y los barones copan los actos de hoy con el debut oficial de Cifuentes

Tras el café de la comida, Cospedal ofreció un discurso de bienvenida con Rajoy atento desde primera fila. A su conclusión, el presidente del Gobierno plantó una encina. Mientras, el coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maillo, moderaba una mesa redonda en la que había algunos dirigentes autonómicos conversando de temas diversos. Después llegó el turno del nadador David Meca, que contó su historia de superación, una intervención que muy pocos comprendieron. Tras él se volvió a conformar otro debate, esta vez con vocación internacional, aunque los asientos estuvieron monopolizados por opositores venezolanos y cubanos.

Hoy llega el plato fuerte. Abrirá la sesión Núñez Feijoo, que a partir de las 10.00 debatirá con otros barones. Coincidirá con unas ponencias centradas en el desafío secesionista. A las 11.30 están previstos dos paneles con ministros y otros altos cargos, uno sobre empleo y pensiones y otro que lleva el título de España, un gran país. A lo largo del día comparecerán otros miembros del Gobierno. Las primera intervención oficial de Rajoy será con el gallego Diego Gago, presidente de Nuevas Generaciones. Otro gallego, el portavoz en el Senado, José Manuel Barreiro, moderará a partir de las 16.00 una mesa de debate que centrará gran parte de las atenciones, al participar la cuestionada Cifuentes. A las 17.30, Rajoy enviará un saludo a la comunidad residente en el exterior. La convención se cerrará el domingo con el discurso de Rajoy a partir de las 11.00 horas.

El selfímetro de Feijoo y la furgoneta de carrozas que salió de Lalín

Juan capeáns
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Peperos y periodistas en Sevilla. Pocas combinaciones podrían ofrecer mayores garantías para una buena farra que, en el sentido que se quiera del término y con toda la legitimidad del mundo, monta el Partido Popular cada cierto tiempo para que sus referentes políticos se midan a palmotadas la tensión de espalda que cada uno pena por su territorio, de Génova a Barcelona y de Murcia a Compostela.

El PPdeG se sumará a la fiesta con su propio termómetro. El presidente Feijoo juega desde hace unos cuantos congresos y convenciones en una liga superior a la de las risas fáciles y la camaradería impostada cuando hay cámaras delante. Ya se intuye que los objetivos profesionales los tendrá copados Cristina Cifuentes, pero no así los selfis de los diletantes, que son a día de hoy el auténtico contador de popularidad en un partido que llega con la marca «desgastada», como admiten los referentes de la delegación gallega. Desaparecida la generación de ministros de Aznar y liquidados fenómenos mediáticos como el de Esperanza Aguirre, Feijoo es uno de los pocos dirigentes del PP con ascendencia sobre Rajoy que sigue generando corrillos cargados de preguntas tópicas sobre la procedencia geográfica. A su nivel, aseguran los fijos de las últimas citas, están Pablo Casado, Andrea Levy y María Dolores de Cospedal. Y poco más.

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